El niño y la pérdida de un ser querido, por Mónica Ruiz

Duelo (Del lat. dŏlus, por dolor)
1.  Dolor, lástima, aflicción o sentimiento.
2. Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien.

¿Cómo puedo comunicar a los niños la muerte de un ser querido? Decirle a un niño que alguien que quiere mucho ha muerto y no va a volver, siempre es difícil.

Os facilito unas recomendaciones y lecturas que os ayudarán a explicar y acompañar al niño para que pueda elaborar la muerte de forma no traumática:

A) RECOMENDACIONES:

1. Permitid que se despida del ser querido, en ese momento.

2. Hacedle partícipe de lo que está sucediendo y del gran cambio que supone en la vida de todos vosotros.

3. Explicad lo que ha ocurrido. Es preferible que el mensaje lo den los padres o, en su ausencia, las personas de apego.

4. La conversación debe ser sincera, para que le permita empezar a entender la ausencia irreversible. Posiblemente es la primera vez que conozca lo que significa la muerte de alguien. Si la primera experiencia no es traumática, también condicionará positivamente a las siguientes pérdidas.
5. Dejad que decida lo que quiere hacer el niño al respecto. Preguntadle si desea ver a la persona ya fallecida, si quiere ir al tanatorio o prefiere quedarse con algún familiar.

6. Podéis hacer un dibujo o un escrito para la persona que ha muerto, algo que le ayude a decirle adiós.

7. Permitid sentir al niño, en compañía de los papás y familia. Respetad sus silencios o preguntas y acompañadlo. No lo alejéis de su dolor; porque la ausencia es irreversible, duele, es injusta y necesita tiempo. Todos necesitaréis tiempo para elaborar saludablemente el duelo.

8. Tratad con naturalidad cualquier pregunta que os realice el niño en relación a esta situación. Os pueden ayudar cuentos y lecturas para hablar sobre la pérdida y la muerte. A continuación os dejo algunos libros interesantes.

B) LECTURAS:

‘No es fácil, pequeña ardilla’. Elisa Ramón y Rosa Osuna. Kalandraka.

 

‘Nana vieja’. Margaret Wild y Ron Brooks. Ediciones Ekaré.

‘El árbol de los recuerdos’. Britta Teckentrup. NubeOcho.

 

‘Una casa para el abuelo’. Grasa Toro e Isidro Ferrer. Libros del Zorro Rojo.


‘La balada del rey y la muerte’. Koos Meinderts, Harrie Jekkers y Piet Grobler. AH Pípala.

‘¿Qué viene después del mil?’. Anette Bley. Takatuka.

‘Inés Azul’. Pablo Albo y Pablo Auladell. Thule.

‘Jack y la muerte’. Tim Bowley y Natalie Pudalov. OQO editora.

‘El pato y la muerte’. Wolf Erlbruch. Barbara Fiore Editora.

¿Cuál es tu experiencia?
Nos encantaría escucharte y que compartieras tu vivencia con nosotr@s.

 
Mónica Ruiz Romero. Col.16209

 

 

#YoTambiénSoyAlan Acosar hasta empujar al suicidio

#YoTambiénSoyAlan Acosar hasta empujar al suicidio

No puedo dejar de expresar mi dolor y mi gran preocupación porque en pleno siglo XXI aun haya niñxs que acosen a otrxs. No es un fallo de ellxs, es NUESTRO fallo, de la sociedad.
Un menor transexual de 17 años se suicida por acoso escolar en Barcelona, no es el primerx, ni será el últimx…me temo
Alan, era uno de los primeros en Cataluña a los que, a principios de mes, un juez autorizaba a cambiar su nombre en el DNI y en los documentos oficiales, tras un proceso en el que contó con el apoyo de su familia, que siempre permaneció a su lado.
Era la madre del menor la que informaba del suceso:
“Siento en el alma tener que dar esta terrible y triste noticia. Nuestro hijo Alan se quitó ayer su corta vida de 17 años. No pudo con la presión de la sociedad y nos ha dejado para siempre. Muchas gracias por todo vuestro apoyo recibido”
Remitía estas palabras a la asociación Chrysallis (asociación de familias de menores transexuales) la madre de Alan.

“Desde Chrysallis seguiremos luchando para que la sociedad respete a nuestras hijas e hijos, pero a Alan ya no le servirá”, concluye la asociación de familias de menores transexuales.
La Asociación convocaba para hoy a las 17h una concentración silenciosa en la plaza de Sant Jaume de Barcelona contra el ‘bulling’ escolar y la tranfobia.

La manifestación principal se celebrará en Barcelona, aunque también tendrán lugar otras concentraciones en Madrid, Las Palmas, San Sebastián, Burgos, Sevilla, Zaragoza y Valencia.

La ‘transfobia mata’

Si, todas las fobias matan, las fobias son muestra extremas de incultura, incultura del cobarde, del acomplejado, del intolerante…Hay quien tienen fobia a todo lo que vea diferente a si mismx cuando es la diferencia lo que hace rico a este mundo ¿Le enseñaron eso sus padres? Cuando un niño reproduce una conducta represiva, de acoso, de acorralamiento del diferente suele ser aprendida. Los niñxs no ven diferencias en un niño negro, ni en un niño ciego, no las ven en un niñx más guapo o feo, los niñxs nacen viendo bondad, sintiéndola y compartiéndola. Los “vicios” los aprenden a través de mensajes que le llegan por la TV, los dibujos, cuentos, y sobre todo, por lo que ven en casa y de la forma de actuar de sus padres y círculo familiar cercano. Un comentario como “Un niño transexual ¡que locura! eso es porque sus padres se lo han enseñado”, aunque no se lo digas a ellxs, lo escuchan, y toman nota. Que tú no entiendas algo no lo hace incorrecto, erróneo o una fábula…Quizá deberías acercarte a conocer eso que no entiendes…¿No es lo más inteligente antes de emitir juicios?

Cifras
En España el 1,6% de los niños y jóvenes sufren bullying de forma constante y un 5,7% lo vive de forma esporádica.
Una encuesta del Instituto de la Juventud (INJUVE) eleva el porcentaje de víctimas de violencia física o psicológica habitual al 3% de los alumnos. A su vez, ésta revela que un 16% de niños y jóvenes encuestados reconoce haber participado en burlas o agresiones psicológicas a otros compañeros. El Defensor del pueblo señala que en un 5% los alumnos que reconoce que algún compañero le pega.
El Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA), indica que un 49% de los estudiantes dice ser insultado o criticado en el colegio y que un 13,4% reconoce haber pegado a sus compañeros.

Prevención
Todo empieza en el principio. Desde el mismo seno debemos empezar a mostrar respeto hacia el diferente, que finalmente es el especial. No debemos hacer un hincapié negativo hacia la diferencia, todo lo contrario, es ser único, genuino, es un Valor a perseguir, una meta. La familia y la sociedad deben seguir ese ejemplo, es la única vía posible de prevención del acoso escolar.
La prevención se puede realizar en distintos niveles.
Sin duda educar con apego seguro, algo que se basa en el respeto no sólo del niñx sino del resto de personas y que debe inculcarse desde el ejemplo, y no desde las lecciones y discursos es clave.
Conciencia a tu hijx de que insultar, poner motes, reírte de compañeros hace mucho daño, explícale y si detecta un caso te lo comente para que se pueda ayudar a ese menor. Mis hijos mayores siempre han protegido a los “niñxs“ marginados, para mi suponía un gran orgullo. Sus amigos de clase eran los feos, la lesbiana, el maricón, el moro…esos que así los llamaban se quedaban en la superficie, los muy tontos se perdían lo que interiormente poseían esos niñxs, y era una lealtad en la amistad muy superior a la de los “populares”. ¿Has hablado con tu hijx de ello? No deben quedarse sólo en no hacerlo, tampoco deben tapar o callar.

Una sociedad en conjunto y unos medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto de determinados contenidos) debe seguirle.

Desde las aulas impartir charlas donde, los temas especialmente sensibles, sean tratados y acercados a ellos, el conocimiento evita las discriminaciones y las fobias.
Hay que preparar a los profesores, se deberían poner al día frente a nuevas problemáticas sociales que pudieran presentarse debido a los cambios que se van sucediendo en una sociedad globalizada y en constante movimiento.

Ayudar inmediatamente a los protagonistas de los casos de acoso escolar, no esperar a una reunión, a dentro de un mes, una actuación inmediata por favor.

Si crees que alguien sufre acoso escolar, o tu propio hijo puedes pedir ayuda a:

Teléfonos para niños 900 20 20 10 y para adultos 600 50 51 52

Asociación contra el acoso escolar.
Ayuda y asesoramiento a las familias y personas que se vean envueltas en estos conflictos. Teléfono 636625312 . Email contacto maricanet@hotmail.es
Asociación contra el acoso escolar de Catalunya- ACAECAT Teléfono: 600672077 – email acaecat@jfrauca.jazztel.es
Defensor del Menor – Comunidad de Madrid. Teléfono 915.634.411.
Línea de ayuda anti-bullying del DEFENSOR DEL MENOR y de la Asociación “Protégeles” – Atención personalizada: e-mail contacto@protegeles.com.
La Web de ayuda contra el acoso escolar

Mayka Martín

Testimonios. Bebés de Alta demanda

La peque nació mirando el mundo, la cabeza hacia arriba y los ojos bien abiertos. Ya solo ponérmela en el pecho, me clavó la mirada y luego, giró la cabeza para mirar al padre. Fue un momento increíble. Ese primer día de nacida ya se la pasó llorando, no conseguimos dormir más de 1 hora seguida. 
Recuerdo los primeros meses muy estresada, con un bebé que siempre necesitaba pecho, que no se quedaba tranquila durmiendo. Me pasé días y días con la criatura colgada en el fular; incluso visité urgencias alguna que otra vez por llantos incontrolados que no respondían a cólicos. Tenemos un informe del hospital que dice “Motivo de la consulta: bebé irritable”. 
Daba igual darle teta, pasearle, mecerle, volverle a dar teta… Lloraba, lloraba, lloraba. Durante horas, por el día, por la noche. Probamos la osteopatía, lloraba mientras le tocaban y eso que le hacían la sesión tomando pecho. 
Se pasaba muchas horas seguidas despierta, las siestas eran un caos y casi inexistentes, por las noches se despertaba de madrugada y ya se había acabado el sueño…
Descubrir el término “Alta Demanda” fue un alivio. Saber que no estás sola y que no es culpa tuya.
Ahora ya tiene 2 años y se ha relajado bastante, aunque sigue siendo muy demandante e intensa con todo. No existen las medias tintas, o está exultante o super enfadada. 
Como cosas positivas, es una niña con las cosas muy claras, muy segura de ella misma, muy empática. Gran comunicadora, sabe expresar en todo momento lo que quiere. Es muy observadora y se apasiona con aquello que le gusta. 
Es cansado. Tiene una energía que no consigues agotarla. Duerme poco, aunque ha mejorado bastante, aún así, puede estar con solo 6 horas de sueño al día. 
Por mucho que digan, no todos los bebés son iguales.
Olga E.
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Cuando estaba estudiando era una mujer con las cosas claras: a los niños había que educarlos con autoridad porque si no se te suben a la chepa.
Recuerdo, incluso con cierta pena de mí misma, lo claras que tenía las cosas sobre los bebés; carro, chupete, biberón y a su cuna. Nada de ir por ahí compadeciendo al niño que llora porque estás perdido.
Lo que quiero decir con esto es que siempre he pensado que todos los niños eran igual de demandantes y los bebés que no conseguían estar tranquilos en el carrito simplemente estaban mal acostumbrados.
Y entonces… llegó BebeDragona y me puso la vida patas arriba.
Nació con esos ojazos enormes que tiene, bien abiertos para no perderse nada, parecía un alien. Nació con esa intensidad que la caracteriza, con las cosas tan claras…
Si me preguntaran que es lo que más recuerdo de aquel primer mes, a parte del amor incondicional, la desesperación. Mi hija nunca estaba satisfecha, lloraba 24h. al dia. No quería carro, no quería estar con nadie que no fuera yo, no dormía si no era encima de mi. Cualquier cosa que quisiera hacer como por ejemplo, ir a comprar, me resultaba imposible porque nunca sabía cuando iba a explosionar (palabras inventadas que define perfectamente lo que hace la dragona al llorar). Estaba desesperada, pensaba que era la peor madre del universo. Los bebés de mis amigas estaban tan monos durmiendo en sus cunas, paseando en sus carritos y yo no era capaz. Debía ser una madre horrible. Ella solo quería estar en la teta encima de mi y solo lloraba y lloraba sin parar. PapaDragon no podía ni acercarse a ella, cada vez que la intentaba coger era como si las manos de PapaDragon estuvieran ardiendo, en fin, un espectáculo.
Al final y tras mucho pensarlo, llevamos a la niña al médico. Le hicieron pruebas y todo era normal, a la dragona no le pasaba nada.
Nuestra médica de familia me comentó que sabía de la existencia de los bebés de alta demanda y al parecer hay una serie de características que los definen y la dragona las cumplía.
A raíz de eso, empecé a informarme y conocí a una familia maravillosa de Madrid que me ha guiado, apoyado y comprendido en los peores momentos(millones de besos a mi Ranita y a la familia)
Aquí empezó todo.
Poco a poco fui conociendo al alien que había concebido e iba comprendiendo qué le pasaba en cada momento, aunque a veces ni ella misma supiera que quería. Me di cuenta de que ella era así, yo no estaba haciendo nada mal y en este punto solo vi una opción factible: dejar que me guiara en como criarla.
Ahora, casi catorce meses más tarde, las cosas van mucho mejor. Sigue siendo tan intensa, sigue teniendo ese carácter, sigue durmiendo muy poco, sigue devorando información y sigue sin querer ir con su padre (¿Veis? Mucho mejor, jajaja). Al menos, ya no llora tanto.
Dicen que la alta demanda es genética, mi madre siempre me dijo que yo había sido un bebé muy demandante y cuando la llamaba diciendo que la niña solo quería dormir encima de mi, ella me decía: ”eso se llama karma” (así de comprensiva es la mujer).
Poco a poco nos hemos amoldado a tu personalidad y ahora sólo podemos maravillarnos con todos sus logros.
Laura

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Dicen que mi niño es AD, a mi me gusta más llamarlo intenso porque asi es como nos lleva a vivir nuestro día a día. El es capaz de despertar nuestras emociones más positivas y negativas a la vez y también de sacar lo mejor y lo peor de uno mismo, así es el, intenso.

Su llegada ya vaticinaba de alguna manera que no pasaría desapercibido pues en tan sólo media hora lo tenía en mis brazos sin apenas darme tiempo de llegar a paritorio. Al tercer día ya  no sabíamos que más hacer para mantenerle en calma,(y eso que no nos pillaba de nuevas porque era el 2°!!!) pero encontramos una solución: se paso los primeros 6 meses en brazos, y no lo digo en sentido figurado si no que su padre y yo nos lo turnabamos para poder hacer cualquier cosa o atender a su hermano, esto día y noche. A partir de ese momento, podiamos dejarle algun ratito en su cuna o en el suelo.
 Salir a la calle era toda una aventura de misterio y acción pues nunca sabias lo que iba a pasar, evidentemente las rutinas eran inamovibles y el toque de queda inquebrantable. A día de hoy tiene 16 meses y aunque continúa siendo nuestro pequeño koala, la cosa va mejorando cada día, conforme pasa el tiempo va siendo más independiente y alargando los espacios y tiempos que pasa despegado de nosotros.
Escuchó a diario en mi entorno lo horrible que tiene que ser vivir asi, nada más lejos de la realidad, agotador si, pero maravilloso a su manera pues de ninguna otra manera podría quedarme con todas esas caricias, mimos, besos y abrazos de su contacto constante que en no mucho tiempo rechazara cuando quiera volar libre y sobretodo de ninguna otra manera podría amarle como es el, intensamente!!

                                                                                                                                Didi

Trans*formando la sociedad, 2ª parte, por Cristina Palacios

Muchas de las personas transexuales,  tienen un fuerte convencimiento de pertenencia a otro sexo desde que son bien pequeñas, aunque la Sociedad y la familia digan que no les corresponde decidir, que eso no puede ser así, con tan mal resultado que les conduce a reprimir su identidad sentida con gran sufrimiento y padecimiento. Nadie debería decir ni imponerle a otra persona qué es, quién es, y mucho menos decidir lo que se espera que sea.

Debido a esto, lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos, es que en la edad preadulta, cuando encuentran el valor y la fortaleza interior suficientes, vuelven a intentar manifestar su verdadera identidad sentida. Situación que cambia según el entorno, la familia, amistades, instituto,  etc. y sepan escuchar, aceptar y acompañar, o por el contrario, recriminen y fuercen de nuevo la represión de esa manifestación. Por tanto, el apoyo y el acompañamiento que podemos ofrecer la sociedad a las personas trans*, ya seamos familiares, amigos, profesionales o activistas, es muy  importante porque incide en las oportunidades vitales; como sentirse  parte de una familia, estar a gusto en el centro escolar, formar parte de una pandilla y tener planes para el fin de semana, ir a la universidad, al trabajo, en definitiva participar en los espacios de socialización o tener modelos positivos que les ayuden a proyectar un futuro posible. Esos vínculos y apoyos son imprescindibles para crecer como personas adultas equilibradas, libres y fuertes.

Pero el gran conflicto se les suele plantear con la adolescencia, periodo complicado debido a  los cambios hormonales y físicos que experimenta el cuerpo en esta fase del  desarrollo, por tanto debemos imaginarnos cuanto más difícil será para estas personas, experimentar todos estos cambios cuando van en la dirección contraria a la deseada:  “te sientes hombre y te crecen los pechos e inicias el periodo de la menstruación, o te sientes chica y empieza a salirte la nuez, barba y tu voz se vuelve más grave” . La realidad les embarga a veces con gran angustia y desesperación. Se encuentran en un cuerpo no deseado, sin apoyos emocionales que les ayuden a superar esta situación y sin un referente que les sirva de guía respecto a su necesidad.  No hay tregua posible. No pueden disfrutar la vida igual que las personas no- transexuales, ya que ellos y ellas, tienen la presión constante de su apariencia ante los demás, su actitud, etcétera. Y esta presión social, les resta posibilidades de  simplemente “ser como son y disfrutarlo”, y descubrir que eres diferente a la mayoría, con frecuencia es muy difícil y doloroso de asumir, y muchos de estos adolescentes no soportarán más esta situación y tomarán una decisión fatal a veces, con un final trágico
Muchos testimonios recogidos de personas adultas transexuales hablan de infancias y adolescencias perdidas, y resulta aterrador saber que la tasa de intento de suicidio entre los adultos transexuales a quienes en su infancia se les negó su identidad es del 43% (mientras que entre la población general es de un 1,6%).

En cambio, nos llena de esperanza conocer resultados de investigaciones que se realizaron con jóvenes transexuales a quienes se respetó su identidad, se les acompañó desde sus familias y se les ofreció tratamiento para el bloqueo de la pubertad y sus manifestaciones,  y se observó que tanto los indicadores de calidad de vida y felicidad, como los índices de ansiedad y preocupación por la propia imagen corporal fueron similares, o incluso mejores a los de la población no transexual de su misma edad.

La moraleja de todo esto: cuando se trata del bienestar y de la felicidad de un menor, no hay tiempo ni espera, y no intervenir, puede causarles daños irreparables de por vida, y tenemos que ser conscientes de que sólo tendrán una infancia, sólo una adolescencia.

¿Y cómo pueden ayudar los profesionales a enfrentarse a estas personas a una sociedad tan poco tolerante con la diferencia y tan transfobica?. Pues la experiencia real de la mayoría de las familias , es que muchos de los profesionales con los que cada día han de tratar nuestrxs hijxs, tienen un desconocimiento tan amplio, como insuficiente es su voluntad por aceptar y facilitarles lo que necesitan. Cuando descubrimos la verdadera identidad de nuestrxs hijxs nos sentimos incomprendidos y solos, muy solos, y empieza entonces un peregrinaje por psicólogos y psiquiatras, después de una derivación de los asustados pediatras, para “diagnosticar” la causa del “injustificado” comportamiento del niñx, y lo cierto es que muchos menores salen diagnosticados como hiperactivos, TDAHs, asperger, psicóticos, incluso con tratamientos farmacológicos, cuando en realidad solo son niñxs y adolescentes transexuales, palabra que de ninguna manera aparece en estas consultas. Unas de las indicaciones que se nos da es la de tratar de corregir o cambiar esos comportamientos del niñx o joven, ¿es que acaso creen que la transexualidad es un capricho que se puede hacer desaparecer, fruto de una crianza frívola de padres y madres irresponsables? Evidentemente la identidad está por encima de la propia voluntad. Otra de las recomendaciones que se nos da es la de esperar, esperar cuanto tiempo, y a qué? A que ya no tengan infancia o adolescencia, a que toda la sociedad esté preparada para aceptar a un menor trans*?

Nuestros hijxs no tienen tanto tiempo.

Estos hechos tan, indignos, provoca que muchos niños y adolescentes son condenados a la más absoluta infelicidad, ya que sus padres creyendo fielmente en personas a las que se les presupone cierto nivel de profesionalidad, impiden a sus hijxs vivir con su verdadera identidad, perjudicando así el desarrollo del niñx, que no se siente seguro, aceptado ni querido, lo que definitivamente marcará muy negativamente su personalidad de por vida.

Por tanto, la función de los profesionales no consiste en juzgar, negar o desatender  la realidad de nuestros hijxs. Deben  escuchar, comprender, aprender y acompañar.

Las familias queremos que nuestrxs hijxs puedan desarrollarse, que puedan jugar, crecer, aprender. QUE PUEDAN SONREÍR. QUE PUEDAN VIVIR. QUE PUEDAN SER.

Para ello, muchas madres y padres hemos decidido caminar a su lado. Y vamos a necesitar que tanto la comunidad educativa,  como los profesionales de la salud y todo el entorno social nos de la mano en esta aventura. Porque la vida de nuestras hijas e hijos va en ello.

Por tanto, basta ya de encerrarnos en un espacio acotado de los que es un hombre o una mujer, de lo que es normal o anormal, de lo que está bien o está mal, y seamos permeables a la diferencia, a lo que consideramos nuevo, pero que siempre existió. Estos niñxs y adolescentes cada día nos muestran que la transexualidad no es un trastorno, no es vergüenza, no es sólo disforia,…La transexualidad es variedad, riqueza, orgullo, alegría, naturalidad, y con su presencia nos enriquecen como personas.
Sin duda nuestrxs hijxs están Trans*formando la sociedad.

Pensemos de una vez por todas, que otra sociedad es posible y que por encima de todos los miedos, prejuicios y barreras mentales, está el mayor de los derechos de un menor: su felicidad.
Muchas gracias a tod@s por acompañarnos en esta lucha y por ayudarnos a hacer un mundo mejor para nuestr@s hij@s. Gracias.

Cristina Palacios Castro

 Presidenta de ARELAS
Para conocer más :

Trans*formando la sociedad, 1ª parte, por Cristina Palacios

Aunque no siempre seamos conscientes de ello, cotidianamente nos relacionamos con personas transexuales, con personas trans*,  por eso abordar la transexualidad es importante porque todas las personas tienen derecho a vivir su vida sin discriminación, participando activamente y a voluntad en todos los ámbitos sociales.

Todas las personas nos enfrentamos a ciertas reglas sociales sobre lo que es «normal», lo deseable, que hacen referencia al cuerpo, a los comportamientos y al aspecto físico sobretodo, que ejercen un poderoso poder sobre cómo nos sentimos íntimamente y cómo nos comportamos en la sociedad. Son estas mismas reglas las que coartan las vidas de muchas  personas trans*.

Las personas trans* y sus realidades nos confrontan con ciertas normas sociales que damos por «buenas», por modelos a seguir, y que nos resistimos a cuestionar, pero que generan muchísimo sufrimiento y frustración a muchas personas, casi siempre menores de edad.

Algunas de estas normas sociales dirán, que por ejemplo, «los chicos no lloran», “que las mujeres son sensibles y dulces”,  “que no seas una nenaza”, “se un hombre como dios manda”, etc. Toda una serie de ideas y esteriotipos extendidos, que limitan nuestras conductas y que generan una idea homogeneizante y falsa de que todas las mujeres y todos los hombres son idénticxs entre  sí.

Si lo pensamos detenidamente, veremos como la sociedad lleva siglos cometiendo el mismo error en el momento del parto al asignar una identidad sexual a los recién nacidos, solamente en base a su genital. Esta asignación rígida, poco científica y a veces errónea, da pie a una dictadura que reparte el mundo en un sistema binarista de hombres y mujeres, sin dejar hueco o espacio para la diversidad y las otras múltiples variables que la Naturaleza tiene previstas,  entre ellas la transexualidad.

Las personas transexuales  viven una disconformidad interna (psicológica) entre el sexo que se les asignó por error al nacer y el sexo al que se sienten pertenecer y con el que quieren vivir socialmente. Y a día de hoy el conocimiento ha avanzado lo suficiente como para entender que esto no es ni una enfermedad, ni un trastorno; que es una variante más  de la fantástica diversidad humana.  Es decir, la transexualidad es un desafío a la idea que solo existen hombres con pene y sexo cromosómico XY o mujeres con vulva y sexo cromosómico XX, ya que nacer hombre o mujer, implica sentirse como tales independientemente del sexo gonadal, fenotípico, corporal y/ o genital. Y si bien no es lo más frecuente, puede darse casos, las estadísticas hablan de 1/1500, en que la sexuación cerebral vaya en una dirección, y la sexuación genital en otra. Es el caso de las niñas/mujeres con pene y los niños/hombre con vulva.

Como dice el gran sexólogo Joserra Landa “ la identidad sexual no se haya entre las piernas, sino entre las orejas”.

Pero para conocer con cierta certeza la identidad de un niño o una niña, habrá que esperar hasta que, con la conquista de lenguaje, alrededor de los 2-3 años, sea capaz de nombrarse, y empiece a expresar lo que su cerebro le dicta que es, su verdadera identidad sentida : “Soy un niño” o “Soy una niña”. Y esto no es algo que se elige, o que se prefiere. SE ES.

Por supuesto, sobre esa identidad sexual del menor se irá construyendo su personalidad que, sin lugar a dudas, y muchas veces de manera brutal, irá siendo moldeada por los roles de género impuestos socialmente, por las expectativas y las normas sociales que definen como “deben de ser” los niños y cómo las niñas.

Las familias hemos estado criando a nuestrxs hijxs según el sexo que se les presuponía, el que se le asignó por error al nacer, no solo las familias sino también en las guarderías, colegios, vecindario, familia extensa …, pero la fuerza arrolladora de su verdadera identidad sexual, ha quebrado, ha desbordado las imposiciones y expectativas de género, lo que nos demuestra que la construcción social no explica la razón de su identidad, ya que tienen una identidad sexual estable y bien fundada, pese a los innumerables obstáculos y exigencias sociales.

Pero esta tiranía social de lo que debemos ser, ha estado provocando que históricamente una parte de la humanidad se ha visto siempre relegada a “ningún lugar” y, a la vez, maltratada e  invisibilizada, y lo que NO SE VE, NO EXISTE.

Este es el caso de nuestr@s hij@s, personas que desde niñ@s son relegados al olvido, a su negación por parte de quienes les rodean. Y este silencio y negación abarca todos los eslabones de la sociedad hasta llegar al propio niñ@ que percibe el tabú, que se da cuenta que no tiene derecho a mostrarse públicamente como es, ya que siente y observa que por encima de todo el equivocado es él, y que por tanto tiene que ajustarse a lo que la sociedad entiende, por “normal”, fantástica palabra… Para ello no le queda más remedio que vivir una doble vida, una vida de mentira, siempre interpretada bajo el disfraz que ha de coincidir con el sexo asignado. Por desgracia, crecer en una sociedad donde las formas de ser de niños y niñas son tan rígidas, incumplirlas, los exponen a un estado de vulnerabilidad permanente.

Esta desaprobación y censura social a la que se enfrentan las personas trans* desde bien pequeñas debido a cómo personifican la masculinidad y/o la feminidad, hace que se les juzgue de manera global, el «todo» por una «parte» (ser trans*), es decir,  el hecho de ser transexual pasa a formar parte del sujeto como un hecho negativo que describe y limita completamente a la persona, cuando evidentemente la transexualidad solo es una característica más de su personalidad, pero no su definición como tal.

Mi parto, por María JT

Cuatro semanas antes, había estado en monitores en el hospital Montepríncipe (al ser primeriza y haber tenido un aborto anterior, quise llevar el embarazo por público y privado, María Paranoias me llaman en mi casa) y, estando allí, me dicen que el corazón va demasiado deprisa, que van a hacer el test de no sé qué (pincharme oxitocina “pa´ ver qué pasa”).

Ese día iba sola y veo que me cogen una vía y me quieren hacer firmar un papel. Me agobio y les digo que este no era mi plan de parto, que tenía pensado dar a luz en Pta. de Hierro. Me quitan la vía de muy malas maneras y con la muñeca sangrando (ni un apósito me han puesto), conduzco hasta Pta. de Hierro y allí me monitorizan y ven que todo está bien. No sé de dónde saqué la fuerza para echarle narices y que no me provocaran un parto antes de tiempo.

El 21 de octubre del 2014, con mi embarazo a término, ingreso en el hospital Puerta de Hierro para inducir mi parto. Este mismo día hago las 40 semanas, y mi parto es considerado de alto riesgo por diabetes gestacional con insulina.

Me monitorizan y estoy más verde que los espárragos trigueros. Una de las matronas ve mi informe y me dice “DG insulinizada, lo tuyo va a ser divertido”. Sonreí, pero por dentro pensé “pues empezamos bien..”.

Me hacen eco y me colocan prostaglandinas, una especie de tampax/supositorio que sirve para borrar el cuello del útero. Hablo con otras tres chicas contiguas a mí que también está para inducir por diversos motivos en mi mismo pasillo. Mi habitación es enorme y para mí sola (mucho más grande que la que tenía en el privado cuando me hicieron  el legrado). Veo la cuna esa, tan pequeñita y vacía, no sé, me da un poco de yuyu, jeje. Me repito que todo saldrá bien y que lo único que quiero es estar fuerte de cabeza y que los nervios no me puedan.

A la tarde, entra una matrona en la habitación “María, venga que nos vamos!”, y le digo “¿A dónde?”, y me dice “a monitores”, “anda, pensé que me ibas a sacar a cenar o algo”. La verdad es que,  o me tomo esto de estar en el hospital con humor, o es un rollo patatero. Ninguna novedad en monitores, volvemos a la habitación. Recuerdo cómo viendo la serie Isabel en la tablet, me daban entre dolores de regla y retortijones (¿serán esto contracciones? me preguntaba). Duermo como puedo. Entre los nervios y que echo de menos a mi perro, descanso fatal.

Nueve de la mañana, miércoles 22 de octubre, cielo completamente azul, parece primavera. Me traen mi estupendo buffet libre de diabética gestacional: un descafeinado y una manzana..
“Con esto en el cuerpo tengo que parir?”, le digo a mi marido. “Con esto no tengo fuerza ni pa tirarme un peo!”. Pero es lo que hay…

Nos vamos a paritorio. Es una habitación muy luminosa, y aunque hay mucha aparatología, es espaciosa y no sé, me la imaginaba más desagradable. A pesar de ser las 12 de la mañana, tienen la luz encendida. Pregunto si puedo apagarla, ya que hace un día precioso y me dicen que claro, que es mi habitación. Aprovecho para decirles que quiero donar el cordón, pero desafortunadamente no puedo por la DG. Llega una enfermera con una chica en prácticas.

“Hola María, ¿quieres enema?”.
Les digo que sí, y me preguntan si me lo puede poner la chica en prácticas. También le digo que sí. Un día mi hija será madre y yo abuela, y quiero que a ellas las atienda personal experimentado.

Prefiero que me pongan a mí un mal enema que a mi nieta. Pero lo hace tan bien, que ni me entero.

A las 12.25 empiezan a cogerme la vía (lo que más me dolió), a ponerme oxitocina y monitorizarme. Les digo que quiero moverme y me dicen que no hay inconveniente, que hasta donde llegue el cable de monitores. En la sala hay también una pelota de pilates, entre dar pasitos, ejercitar con la pelota y conversar con mi marido, voy pasando el tiempo. A esto que llaman a mi marido de la compañía de teléfono, hace un par de días hemos hecho la portabilidad y quieren convencernos con una contraoferta. “Mira, es que no es momento, estoy en el paritorio con mi mujer…” , explica mi marido. La tal Evelyn María es muy insistente, le digo a mi marido que o cuelga, o estampo el móvil contra la ventana. Las matronas van entrando y saliendo, preguntándome qué tal estoy y subiéndome la dosis de oxitocina. Me encuentro súper bien. Recuerdo todo lo que aprendí en las clases de preparación al parto y lo voy realizando sin problemas. No podría hablar de dolor, de molestia más bien.

Al cabo del tiempo aparece la matrona y me dice que si quiero que me explore, y le digo que sí. Me tumbo y me dice que estoy de 4 cm.

“Te rompo la bolsa?”.
“Pues no sé, rómpela”.
“Esto te va a doler un poco”.

Noto un líquido calentito y nada de dolor.
Lo único que siento, es que no me advirtiera antes que, una vez rota la bolsa, no me podía mover. Pero bueno, ya aquí estoy en la cama echada.
Me pregunta si quiero epidural, y le digo que prefiero esperar, que estoy bien.
“Bueno, como quieras, lo único que ahora la anestesista está libre y luego igual ya tarda más, ¿estás segura?”.

Prefiero esperar. Y no me arrepintiento, ay que ahora empieza lo divertido, contracciones de riñones, más seguidas e intensas. Voy mirando el monitor: subida, tripa dura como una roca y punzadas desde los riñones hacia abajo. Respiró con calma y me sonrío “jooooooooodeeeeeeeerr”.

La cara de mi marido es un poema y me hace gracia. Así creo que como diez o doce. Empiezo a agobiarme un poco, porque pienso que si la cosa se demora mucho, ahora estoy bien pero no quiero llegar exhausta a los pujos, que me parecía la parte donde tenía que darlo todo 100%. Otra contracción, “uffff, me cago en la leche, po sí que duele”.

Hablo con mi marido, me está viendo pasarlo mal y me anima a pedir la epidural, que qué necesidad tengo de estar sufriendo de esta manera.

Otra contracción. Puedo aguantarlas. Pero pienso en la DG, un parto largo y agotada y  mi único objetivo es llegar bien al expulsivo.

“Llama al anestesista”.
Entra la matrona “chiquilla, mira que te lo dije, ahora la habéis pedido todas a la vez. Ya le he dicho que en cuanto pueda se pase. Me voy a un curso y viene otra compi, esta tarde te veo”. Y pensé en lo de la tarde y quise que existiera teleanestesista, disponible a cualquier hora en cualquier momento, ay Dios!

Cuando llega la anestesista parece que he visto a Dios “nunca me he alegrado tanto de ver a nadie” le digo. Es una mujer con acento ¿inglés? de unos 40 años. Viene pidiéndome mil disculpas por la tardanza, cuando se va a poner a ello viene una contracción y le digo que espere. Espera, me explica que ahora voy a sentir frío, esto,  lo otro…. Me explica que es lo normal y qué no, por lo que lo tenga en cuenta por si tenemos que avisarla.

Enseguida noto los efectos y tengo hasta sueño, ahora mis contracciones son como cuando te van a sacar una muela en el dentista.

Empiezo a notar una punzada en la costilla izquierda, es un dolorcito raro. Como cada cierto tiempo vienen a controlarme el azúcar, se lo digo a la enfermera. La matrona viene y me dice “es posible que al estar bajo los efectos de la epidural, solo notes las contracciones cuando empiezan desde arriba….a ver… gírate hacia el lado derecho..”. El latido cardiaco del bebé baja…

“Uy no, así no que no le gusta nada”.

Va a explorarme. “Pero si ya estás completa! Lo preparo todo y enseguida vengo”.

De repente lloro, me emociono y lloro más. Mi marido me pregunta por qué lloro “porque vamos a conocerla!”, y lloro más todavía. Estoy feliz.

En lo que viene la matrona rezo e intento concentrar mis energías, “vamos a hacerlo muy bien, Valeria, somos un equipo”.

La matrona viene con tres personas más creo recordar hablando de sus historias”tía pues anoche la Ana se rayó con Alberto y pasaron de venir a cenar”. Me crea cierta desconfianza la banalidad del momento, pero supongo que para ellos esto es como para un cartero buzonear.

Me apagan el aparatejo de la oxitocina.

“María, ¿estás cómoda así?”, asiento, “vale, cuando notes la contracción coge aire y empuja hasta que yo te diga”.
Vuelvo a asentir. Contracción. Cojo aire y empujo.
“Sigue, sigue, sigue…”, paro, cojo aire un segundo y quiero seguir empujando.
“Vale, vale, cariño, esto no me lo hagas porque sale la cabeza y se vuelve a meter”.
Otra vez. Contracción.
“Vamos María, vamos, sigue, sigue, sigue… Muy bien”, mi marido y la matrona me animan pero noto algo raro en sus caras.
“Lo estás haciendo muy bien. Último empujón. María si aquí no sale, te tengo que cortar un poquito..”.

No quiero que me corten. Veo que va a empezar la contracción. Cierro los ojos y pido a mi abuela que me dé fuerzas. “Vámonos con todo, abuela”. Empujo mucho más tiempo que las dos veces anteriores, me voy quedando sin fuerzas pero sigo y noto como cuando descorchas una botella de champán previamente agitada y sale todo escurriéndose entre mis piernas. La niña está morada, no llora. La aspiran y llora con todas sus fuerzas.

Mi marido me mira asustado “¿estás bien?” Y sonrío “sí!”
“Me había asustado al empujar te has puesto morada”.

La matrona me explica”hija, tenía el cordón en el cuello y en el pie, de ahí tu dolor en la costilla”.
“3.076 kg, 48 cm, mira qué guapa”. Me la ponen encima y repta, tiene muchísima fuerza, no me la imaginaba tan fuerte.

“Pues vamos a sacar la placenta”, mi marido tiene curiosidad y le va preguntando. La chica es muy amable y le va explicando “pues mira, no está nada envejecida para estar ya de 40 semanas…”. Le digo a mi marido que no mire eso, o no se va a poder comer más un chuletón en su vida.

“No te voy a dar ni un punto, no te has desgarrado ni nada, lo que sí te voy a traer, es hielo para esas henorroides”.

Valeria no para de moverse, intento ponerla a la teta, pero parece una rana que quiere saltar.

Aparece la matrona que se había ido al curso “pero bueno, enhorabuena, si pensaba verte por aquí a las 20.30 y no has tardado nada! Estarás contenta!”

Mi parto comenzó con la oxitocina a las 12.25 y Valeria nació cuatro horas más tarde, a las 16.25.

“¿Cómo estás?”me pregunta
“Pues tengo un hambree..”, a saber dónde están ya la manzana y el café de esta mañana.
“Anda que te voy a traer un zumo y unas galletitas”, me dice sonriendo la enfermera.

A las dos horas nos llevan a la habitación. Como sangro mucho, matronas, ginecólogas y enfermeras se pasan con mucha asiduidad, pero todo está bien.

Tuve muchos problemas para que la niña cogiera el pecho, me dolía mucho y no encontraba la postura. Me ayudaron 100%, me sentí muy muy arropada, y cuando me marché, me dieron una tarjeta con un número móvil del hospital de asesoría de lactancia 24h.

Esta fue mi experiencia. No sé cómo se ve desde fuera. Yo la recuerdo como muy bonita, única  y emocionante.

Regresiones

¿Qué son?

El desarrollo infantil no es un proceso lineal. En ocasiones, es posible que un/a niño/a que ya había adquirido ciertos hitos en el desarrollo, de un paso atrás:

  • dejar de controlar los esfínteres
  • dejar de comer sólidos o pedir que le den de comer
  • volver a hablar como un bebé
  • volver a beber en biberón
  • etc.

¿Por qué se producen?

La mayoría de las veces suelen estar relacionados con algún acontecimiento que suponga un impacto en la vida del niño, incluso aunque no seamos conscientes de ello:

  • por la llegada de un hermanito/a
  • por el cambio de rutinas en el periodo vacacional
  • por problemas en la pareja
  • etc.

Pero también puede ocurrir que no haya ninguna causa objetiva y que, simplemente, el/la niño/a necesite dar un paso atrás para reafirmar sus hitos y volver a sentirse seguro antes de seguir avanzando.
En todo caso, es importante conocer por qué se producen. Si el/la niño/a es suficientemente mayor, podemos preguntárselo directa o indirectamente (“¿Estás contento por tener un hermanito?”, etc.).

¿Qué hacer?

  • No ridiculizar al niño: “¿Te haces pis como los bebés?
  • Desdramatizar, asumirlo como algo natural.
  • Dedicarle más tiempo. Muchas veces esto simplemente ayuda a superarlo en poco tiempo.
  • Si se trata de hablar mal, andar a gatas o conductas sobre las que sí tiene control, podemos corregirle o indicarle cómo puede hacerlo pero sin enfadarnos ni presionar.
  • Si se trata de conductas sobre las que no se tiene control (incontinencia, problemas de sueño, etc.) y se alarga en el tiempo durante meses o se ve acompañado de otros cambios de conducta, conviene descartar problemas médicos con el pediatra.
  • Reflexionar sobre la manera en que nos relacionamos con ellos: tal vez le estemos dedicando menos tiempo por algún motivo, tal vez perciba nuestra tristeza al dejarle en el colegio o guardería, ser conscientes de si utilizamos con él un lenguaje demasiado infantil, si somos demasiado sobreprotectores, etc.
Cristina MM. Educadora y editora.

Esclerosis múltiple

Ésta semana incluye el día mundial de la esclerosis múltiple, una enfermedad que afecta a personas entre 20 y 40 años .

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica y autoinmune que afecta a la mielina o materia blanca del cerebro y de la médula espinal, provocando la aparición de placas escleróticas que impiden el funcionamiento normal de esas fibras nerviosas. La mielina es una sustancia grasa que rodea y aísla los nervios, actuando como la cobertura de un cable eléctrico y permitiendo que los nervios transmitan sus impulsos rápidamente. 

La velocidad y eficiencia con que se conducen estos impulsos permiten realizar movimientos suaves, rápidos y coordinados con poco esfuerzo consciente.
La esclerosis múltiple produce una anomalía inmunológica que se suele manifestar en problemas de coordinación y equilibrio, debilidad muscular, alteraciones de la vista, dificultades para pensar y memorizar y sensaciones de picazón, pinchazos o entumecimiento, además de otros síntomas. Las causas que originan la esclerosis múltiple se desconocen, si bien hay indicios de que podría tratarse de una enfermedad inmune que hace que el organismo ataque su propia mielina. Hasta la fecha no tiene cura, pero una serie de fármacos y recomendaciones ayudan a que su avance sea más lento.



Principales síntomas de la esclerosis múltiple:

  • Cansancio
  • Visión doble o borrosa
  • Problemas del habla
  • Temblor en las manos
  • Debilidad en los miembros
  • Pérdida de fuerza o de sensibilidad en alguna parte del cuerpo
  • Vértigo o falta de equilibrio
  • Sensación de hormigueo o entumecimiento
  • Problemas de control urinario
  • Dificultad para andar o coordinar movimientos

Os dejo el enlace a la Asociación española de la Esclerosis múltiple
http://www.fem.es/

Niños con altas capacidades

El término “Altas Capacidades” empezó a utilizarse en el año 2006 para sustituir al de “Superdotación”.

Para empezar, definiremos algunos conceptos:

Niños precoces: Son niños cuyo desarrollo va adelantado respecto a la media de los niños de su edad. Ello no significa que vayan a ser más inteligentes, pero los niños con AA.CC. sí han solido ser niños precoces.
Niños prodigio: Niños que desarrollan ampliamente habilidades o destrezas en un área específica desde edades muy tempranas.
Niños con altas capacidades (superdotados): La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los niños superdotados como aquellos que tienen un coeficiente de inteligencia igual o superior a 130. Son niños especialmente brillantes a nivel cognitivo que reúnen en mayor o menor medida la mayoría de las características que se exponen a continuación:

 

  • Continuo estado de observación.
  • Gusto por los juegos de experimentación.
  • Lenguaje especialmente desarrollado (vocabulario, gramatica y sintaxis) respecto a la media de niños/as de su edad.
  • Hacen muchas preguntas.
  • Alto poder de concentración durante periodos largos.
  • Cuestionan la autoridad
  • Aprenden pronto a leer y escribir, sumar y restar…
  • Asociaciones de ideas rápidas y avanzadas respecto la media de niños/as de su edad.
  • Enorme creatividad
  • Intereses “frikis”.
  • Disfruta con los retos, problemas, acertijos…
  • Su razonamiento moral es avanzado respecto a otros niños/as de su edad (desarollan pronto el sentido de la justicia, etc.).
  • Buena memoria
  • No es requisito, pero en muchos casos las altas capacidades están relacionadas con la alta demanda, la alta sensibilidad (incluso la hipersensibilidad sensorial).
  • No llevan un patrón de desarrollo equilibrado: cognitivamente están mucho más avanzados que emocionalmente o a nivel motriz.


¿Por qué es importante un diagnóstico?

Si el niño está a gusto en el colegio y con sus compañeros, no hay por qué someterle a pruebas ni colgarle etiquetas, pero si observamos que sus intereses y motivaciones afectan a su relación con otros/as niños/as o que las actividades monótonas del colegio le impiden mantener la atención, un diagnóstico puede ayudarnos a saber guiar a nuestro/a hijo/a y a estimularle sin presionar.

La evaluación debe ser llevada a cabo por profesionales cualificados que evaluarán diversas áreas del desarrollo del niño/a: CI, creatividad, afectividad, etc.

Los alumnos con AA.CC. forman parte del alumnado con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (LOE 2/2006 de 3 de Mayo), que dice que “es competencia de las Administraciones Educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades”. Ante un niño con AA.CC., el colegio podrá implementar adaptaciones curriculares de ampliación de contenidos, reducción del periodo de escolarización, o cualquier otra medida extraordinaria, siempre consensuada con el equipo de orientación del centro y con los padres o tutores.

En cuanto a la educación del niño/a con AA.CC. en casa, debemos seguir los criterios normales, teniendo en cuenta que el grado de estimulación que necesitarán será diferente y tratando de no perder de vista que son niños. La disincronía evolutiva hace que a veces pueda parecernos que tratamos con un niño mucho mayor al tener una manera de expresarse propia de edades más avanzadas, pero sus necesidades afectivas, motoras, etc., son las mismas que las de cualquier otro/a niño/a de su edad.

Cristina MM

Bebés de alta demanda

Todos los bebés necesitan a sus madres cerca desde el primer momento y continuamente. Es a su lado donde se sienten seguros y no se reconocen como seres independientes de ella. Por tanto, es completamente normal que los bebés sean muy demandantes. Sin embargo, hay bebés que aún destacan más que el resto. Son los llamados “bebés de alta demanda”. Antes simplemente se les conocía como “bebés llorones”, pero la progresiva toma de conciencia sobre las necesidades infantiles ha hecho que empecemos a valorarlo de otra manera, empezando por cómo les llamamos.
¿Cómo es un bebé de alta demanda?
  • Llora mucho, constantemente, parece tener un malestar constante.
  • Mama continuamente.
  • Es difícil calmarlo o distraerlo.
  • No suele aceptar la sillita de paseo, la cuna, la trona, etc.
  • Es muy inquieto, incluso cuando está dormido, moviéndose o con continuos despertares.
  • Es inseguro, requiere a la madre para que vaya con él/ella, para que le calme o le proteja.

¿Cómo es el día a día con un bebé de alta demanda?
Depende de los caracteres de los padres, de su tiempo, su paciencia, su disposición… Lo que para una familia es un bebé demasiado movido, para otra puede ser normal y, evidentemente, estos últimos lo llevarán con más filosofía.
Las circunstancia de cada familia y el apoyo del entorno determinan también en gran medida las dificultades o no por las que puede estar atravesando una familia con un bebé de alta demanda.
¿Cómo será un bebé de alta demanda en el futuro?
Completamente normal. Ser un bebé de alta no determina ser un niño con altas capacidades, ni más inteligente, ni más nervioso, ni más inseguro. No tiene nada que ver con el carácter que desarrollará después, del mismo modo que tampoco tiene que ver con circunstancias pasadas (ni con problemas en el embarazo, ni con la leche materna, etc.).
¿Qué hacer ante un bebé de alta demanda?
  • Para que el bebé se convierta en una persona independiente, debe sentirse seguro en su etapa de extrema dependencia. Por tanto, debemos atenderle siempre: cuando demanda, es porque lo necesita. Esto no significa que haya que complacer cualquier capricho que pueda ser peligroso o contraproducente o que no haya que poner límites.
  • Entender que no está manipulándonos: esta manifestando sus necesidades y nosotros somos los adultos que podemos adaptarnos a ellos (ellos no pueden tratar de comprendernos a nosotros/as).
  • Ir probando cosas nuevas: Si no le gusta la sillita de paseo, podeis portear; si está incómodo en la mochila o fular, podeis probar la silla. A lo mejor le calman los ruidos blancos, a lo mejor Mozart, a lo mejor el silencio absoluto o a lo mejor Reincidentes. No hay que cerrarse a ninguna opción, por muy extraña que pueda parecer en un principio.
  • No perder los nervios: Entraríamos en un círculo vicioso en el que el bebé se pondría más nervioso y nosotros también. Debemos tratar de responderle siempre de manera cariñosa y comprensiva.
  • Si esto no es posible porque estamos muy nerviosos, es mejor delegar, aceptar e incluso pedir ayuda del entorno.
  • Busca tribu: mamás y papás que estén pasando por los misma situación para compartir estrategias, experiencias o simplemente desahogarse.
  • No sentirse culpables: es inevitable que llore muchas veces.
  • Portear y colechar suelen ser soluciones (no mágicas pero sí que dan un respiro) para que la madre sobre todo pueda seguir mínimamente con su día a día y descansar mientras el bebé se siente arropado.
  • Hay familias a las que les ayuda hablar de “bebé de alta demanda” para obligarse a comprenderle mejor y ser más pacientes. Otras familias prefieren no etiquetar. En todo caso, en mejor no hablarlo delante del bebé.
  • Comprender que es una etapa, que algún día echaremos de menos cuando nuestro/a hijo/a quería estar siempre con nosotros/as.