Secretos con mamá, por Yolanda castillo

Mamá tengo que contarte un secreto, cosas que quizás nunca has pensado.
Sabes, cuando todavía era muy pequeño y estaba creciendo en tu útero, sentía el latido de tu corazón. Sus latidos guiaban los míos, me fortalecían y me hacían sentir cuaáto me quieres; incluso antes de saber que yo estaba en tu útero.
Tu útero fue el mejor hogar, sentía tu calor y tu protección, siempre muy cerca de ti. Sé que tú me sentías, eso me hacía feliz.
Me movía, porque sentía los movimentos de tu útero como si fuese otro corazón que me abrazaba. Sabes mami, tu útero también late, así que has tenido la bendición de tener tres corazones acompasados dentro de tu cuerpo.
Cuando acariciabas tu barriga, sentía tus caricias, me hacía feliz saber que las manos que me acariciaban cuando nací estaban tan próximas de mi y yo las veía como un reflejo.
El sonido exterior que más me gustaba escuchar era tu voz, para mí una melodia. Reconozco el ritmo y el color de tu voz, desde que empecé a formarme dentro de ti.
Cuando nací, conseguía reconocer tu voz entre las demás voces que estaban cerca. Confía en ello mami, porque tu voz me ha guiado durante cuarenta semanas.
Me gustaba mucho cuando te movías. Tus paseos más tranquilos me hacían sentir acunado y acurrucado dentro de ti.
Cuando estabas más agitada y caminabas más rápido sentía que estábamos bailando juntos. Era un momento muy divertido.
Siempre me he sentido muy cerca de ti mamá.
Me siento feliz al saber que iba contigo a todas partes.
Siempre me he sentido muy cerca de ti mamá.
En tu útero empecé a escribir en mi memoria un diario; el diario de esta aventura que iniciamos juntos.
Gracias mamá por darme la vida.

Yolanda Castillo
Doula, Terapeuta, Educadora perinatal.
Centro.medicina.holistica2013@gmail.com

¿Qué necesita una mujer en trabajo de parto?, por Yolanda Castillo

Cuando las mujeres nos juntamos en reuniones o grupos con temáticas relacionadas con la maternidad siempre surgen situaciones mágicas. Después de escuchar y compartir experiencias de parto y posparto inmediato, a algunas mujeres que piensan en tener hijos o que ya están embarazadas, les surge una cuestión: ¿por qué existe tanta diferencia entre las experiencias de parto de mujer a mujer?

Pero esta pregunta aun va más allá, ¿qué necesita una mujer en trabajo de parto?
Esta cuestión es una de las claves cuando hablamos de partos. Existen muchas clases de preparación para el parto, incluso programas de meses, parece que es necesario tener una preparación intensiva y exhaustiva para el parto, como si se tratase de un maratón. Pero no nos halan de lo que las mujeres necesitamos durante el trabajo de parto.

Para que podamos profundizar y comprender las necesidades de una mujer en trabajo de parto, es importante que conozcamos algunos puntos específicos de nuestro organismo. Como por ejemplo la adrenalina y la ocxitocina, que son dos hormonas antagónicas, es decir, si una está presente o con altos niveles, no hay espacio para la otra.

Ambas están presentes en el parto, pero hay que conocerlas más para comprender como se gestionan. La ocxitocina, es conocida como la hormona del amor, así que con esta breve descripción y teniendo en cuenta que hablamos de parto, es fácil concluir que es esta la hormona que necesitamos segregar durante el parto.  De este modo los niveles de adrenalina son reducidos.

Pero, ¿por qué necesitamos reducir los niveles de adrenalina?

La adrenalina es otra hormona, pero al contrario que la ocxitocina, la segregamos en situaciones de huida, emergencia, ansiedad, estrés; en definitiva, la liberamos cuando necesitamos sobrevivir.
Por eso, la adrenalina inhibe la presencia de ocxitocina y a su vez, también inhibe el trabajo de parto.
Otro factor que debemos conocer para comprender las necesidades de la mujer en trabajo de parto, es el cerebro, que además es uno de los órganos que nos diferencia de los demás mamíferos. Cuando una mujer está de parto, necesita reducir la actividad neocorticoidal. Necesitamos que el cerebro pensante o racional esté en reposo. Ya que sino, una vez más segregaremos adrenalina por causa del estrés que la mujer genera pensando o racionalizando cada momento del parto, intentando controlar este proceso. Esto provoca más miedo y estrés en la mujer.

¿Qué podemos hacer para mantener el neocortex en reposo y no segregar adrenalina?
Existen acciones o situaciones que las estimulan, como el exceso de lenguaje, luz intensa, sentirse observada, el hambre o el frío.

Entonces, ¿Qué necesita la mujer en trabajo de parto?

Intimidad, es un factor importantísimo. Sentirse constantemente observada y controlada perturba y estresa a la parturiente, así como el toque físico innecesario o que la mujer no desea.
Por otro lado, la reducción del lenguaje, o mejor todavía, el silencio. Cuando hablamos, estamos activando la actividad del neocortex, es un estímulo que él asimila, y recordemos que pretendemos todo lo contrario.

La mujer que está en trabajo de parto y tiene hambre o sed, debe poder comer, ya que el hambre activará su instinto de supervivencia y ¿esto que provocará? Producción de adrenalina.
La reducción de la luz y oscuridad, ya que la luz es un estímulo y también activa el neocortex. Pero además, con poca luz segregamos melatonina, conocida como la hormona de la oscuridad, y esta trabaja en sinergia con la ocxitocina.

Las mujeres necesitan calor, confort térmico, por varios motivos. Uno de ellos, es que el frío activa el neocortex y segregamos adrenalina, ya que buscamos la forma de sobrevivir a él. Además, con el frío aumentan las posibilidades de hemorragia.

Cubrir estas necesidades de la mujer en trabajo de parto, además de la confianza de la mujer en sí misma, en su bebé y sus capacidades para parir, marcan la diferencia en los partos y también en su duración. Ya que por lo general, el estrés por no respetar estas necesidades, tiene como resultado partos más largos.

En muchas ocasiones las mujeres o parejas me preguntan porque hace sentido o cual es la diferencia de un parto con la presencia de una doula.

Después de hablarles sobre las necesidades básicas de la mujer en trabajo de parto, me gusta decirles que nosotras somos protectoras, guardianas del espacio sagrado de la mujer, para que estas necesidades sean cubiertas. Entonces la mujer, puede dejarse fluir, conectarse con su cuerpo, con su bebé y parir en paz; conectándose a su esencia, transformándose y empoderándose.
Recordad que cuando las mujeres estamos en trabajo de parto necesitamos intimidad, empatía y confianza para vivir el parto en plenitud.

Yolanda Castillo
Doula, Terapueta, Educadora perinatal.
Centro.medicina.holistica2013@gmail.com