Mola mil la poesía infantil (en serio, información interesante)

Como buena página dedicada a la crianza con apego, aquí todas y todos somos muy conscientes de la importancia de desarrollar en los niños el gusto por la lectura desde edades tempranas, con libros respetuosos y adecuados a su desarrollo. Pero hoy vamos a ir un poco más allá…

¿Qué hay de la poesía infantil?

La poesía es arte y, al igual que la música o la pintura, puede ser una fantástica herramienta de estimulación, entendiendo estimulación como actividad motivadora que promueve ciertas áreas de desarrollo intelectual a través del disfrute.

Pensemos en cuando los adultos leemos poesía, algo que nos guste mucho. Por ejemplo, a mí me emociona particularmente un fragmento de “El estudiante de Salamanca” (por poner un ejemplo que conocemos todos). Cuando la leo, por un lado, estoy captando el mensaje (1. se trata de un medio de comunicación), por otro, está llegando mucho más allá que un mero discurso informativo (2. la poesía apela a la sensibilidad) y por último, estoy percibiendo el ritmo y la musicalidad (3. es arte).

Evidentemente, un niño no va a entender a Góngora (por ejemplo, apenas lo entiendo yo), pero la poesía adaptada a su nivel de desarrollo, con rimas sencillas y un mensaje que les guste, puede ser muy motivadora. Estos son algunos de sus

beneficios:

 

  • En cuanto al desarrollo lingüístico:
    -Favorece el desarrollo del lenguaje al utilizar expresiones y giros que normalmente no leemos en prosa.
    -Mejora la dicción, porque hay que leerlo correctamente para que rime y tenga sentido.
    -Favorece el aprendizaje de nuevas palabras.
    -En consecuencia de lo anterior, mejora la expresividad y las habilidades comunicativas del niño en general.
  • En cuanto al desarrollo intelectual:-Favorece el desarrollo cognitivo al requerir una interpretación, una “traducción mental” de lo que se está leyendo.
    -Desarrolla la memoria, porque es más fácil de memorizar que un texto, y a los niños les encanta repetir una y otra vez aquello que les gusta (canciones, películas, etc.).
    -Desarrolla la creatividad y la imaginación, y pueden incluso tratar de continuar la historia en verso.
  • En cuanto al desarrollo emocional:-Estimula las emociones en un ambiente controlado en el que se pueden aprender a gestionar.
    -Promueve el gusto por el arte (es ritmo, musicalidad, estética).

Y además de todo esto, ayuda a crear el hábito lector e incluso se suele asociar a una expresión corporal más armónica (porque tiene beneficios similares a la música).

Para leer un libro de poesía a los niños, es importante dramatizar un poco (exagerar la acentuación y poner voces, sin llegar a caricaturizar) y explicarles aquello que no hayan entendido del todo.

Un libro que recomendaríamos sería “El cerdito comilón”, de Juan Antonio Sánchez Díaz, publicado por la Editorial Cuatro Hojas, porque, además de ser poesía infantil, tiene varias cosas interesantes:

  • Es la historia de un cerdito que se ensucia y es un poco cochino, lo que les va a hacer mucha gracia a los peques.
  • Tiene unos dibujos preciosos en tonos suaves del reconocido ilustrador JASD.
  • Está escrito en mayúsculas, pensando en aquellos niños que se están iniciando en la lectoescritura y les resulta más fácil reconocer este tipo de letras.
  • Incluye un PDF interactivo con el cuento narrado y contado en lengua de signos.
  • Colabora con ASION (la Asociación Oncológica Infantil de Madrid).

¡Qué felices son las vacas! Por Lola Alcázar

Relato publicado en el Grupo de Escritura creativa de Facebook de la Editorial Cuatro Hojas. Cedido por la autora:

¡Qué felices son las vacas!
Bajo las viejas encinas ven a sus hijos crecer
entre nubes blancas flotando en el cielo azul.
La tierra es verde y fértil,
¡nada les falta!
Cuando yo sea madre, amamantaré a mi hijo en un jardín, en una plaza o en una terraza al sol tomándome una horchata.
Cuando sea madre…, me quedaré en casa. Tomaré zumos frescos de alfalfa y manzana.
Seré su fuente de vida que de mí emana.
Dormiré las siestas con él, en la cama. Y sentiré su aliento dulce en mi cara.
No quiero ir con frío y de madrugada a entregar a mi hijo a una madre alquilada.
No me van a confundir, ¡no! Es mi naturaleza, no soy culpable de nada.
Cuando tenga dos años, trabajaré para que no le falte de nada.
Cuando sea madre nadaremos juntos en un mar de agua cálida. Nos rebozaremos como croquetas en la playa.
Le enseñaré la nieve, la pondré en sus manos, para que su calor la transforme en agua.
Y si todo esto no puede ser, y si no me dejan ser madre,
que al menos me dejen ser vaca.
¡Qué felices son las vacas!

Autora: Lola Alcázar

La importancia de la tribu, por Yolanda Castillo

Desde niñas somos educadas para ser desunidas, autosuficientes y en muchos casos, parece que ser mujer es ser una super heroína que puede con todo, que no necesita a nadie.
Nos educaron para que nos comportemos como señoritas, que seamos reservadas y que no vayamos por ahí hablando de nuestros secretos, porque eso no está bien visto.
¿Cuántas de vosotras durante la infancia o adolescencia habéis escuchado una frase del género: “la que hoy es tu amiga, mañana puede ser tu peor enemiga”?
Seguro que muchas.
Nos han echo creer a lo largo de nuestras vidas que las mujeres somos rivales unas de las otras, que no hay un lugar para cada una, que la desunión es la fortaleza y supervivencia.
Mentiras para dominar y someter a la mujer, que han ido pasando de generación en generación. Pero a alguien se le ha olvidado contarnos, que las mujeres cuando nos juntamos, cuando estamos unidas hacemos cosas y en la mayoría de los casos, cosas increíbles, que inician cambios, que traen conciencia y despertar.
Cuando estamos unidas, creamos lazos, vínculos, un espacio para estar de forma verdadera, una tribu. La tribu es poderosa e importante, en cualquier etapa de la vida, pero todavía más cuando inicias la aventura de la maternidad.
Estar en tribu, es descontruir todos aquellos conceptos e ideas equivocadas que han ido pasando de generación en generación en nuestras familias. La tribu es un espacio creado por cada una de las mujeres y también para cada una de ellas; donde todas las mujeres que la componen, tienen espacio para ser y estar. Ser ellas mismas, mostrar su verdadera esencia, con sus fortalezas e inseguridades, porque las fortalezas individuales construyen las fortalezas del grupo. Las inseguridades, tienen un lugar seguro en el que permitirse salir, sin miedo, porque las demás mujeres de la tribu las van a escuchar, abrazar y juntas construyen un camino para que esas inseguridades se transformen en fortalezas y le permitan brillar.
La tribu es un lugar para compartir a la vez que creas lazos con otras mujeres. Compartes sabiendo que no vas a ser criticada ni juzgada por lo que sientes o por como te sientes. Solamente van a apoyarte, pero que grande es poder sentir esse apoyo y ese calor, ¿no crees?
Sumergida en este bucle de emociones que surge en esta aventura de la tribu, te das cuenta que las demás mujeres, esas que habías aprendido de niña que son tus rivales; son, están y sienten exactamente como tu.
Te das cuenta que estar con ellas en tribu, es sanador para ti, para ellas y para todas. Porque todas nos reconstruímos, somos acompañadas, escuchadas, tenemos un espacio para ser y brillar, individualmente y en conjunto.
¿Te imaginas como hubiese sido tu experiencia de maternidad con una tribu?
Sintiéndote en casa, en un lugar con otras mujeres similares a ti. Pasando por diferentes etapas de la maternidad, desde la pre-concepción, la gestación y también el puerperio.
¿Te imaginas que nutritivo hubiese sido? Compartir con todas esas mujeres que están pasando por etapas diferentes, pero que todas se resumen en el amor por la maternidade, las dudas, miedos e inseguridades que surgen.
Que enriquecedor hubiese sido vivir la maternidad rodeada de mujeres que te sostienen, que te dan contención y que te impulsan con amor y claridad para brillar con tu luz propia.
La maternidad, desde tiempos ancestrales, siempre ha sido cosa de mujeres, vivida en tribu, disfrutando del conocimiento, sabiduría y presencia de las más ancianas. Poco a poco, en una sociedad más medicalizada e industrializada, hemos perdido esta magia, este poder que teníamos estando unidas, viendo a otras mujeres tener sus experiencias de maternidad, que tan nutritivas eran para las demás. Hemos tenido que adaptarnos y en la mayoría de los casos, desde la pre-concepción, el embarazo, el pos-parto y el puerperio, los vivimos en soledad, con el vacío de no tener otras mujeres que nos sostengan, renegando y delegando nuestro poder femenino, nuestra sabiduría ancestral, el poder de escuchar nuestro cuerpo y la capacidad de ser y estar para nosotras y para las demás. La industrialización y la desunión, nos ha echo creer, que todo esto que he mencionado que era “nuestro”, se nos olvide que existe y aprendamos a sobrevivir sin ello.
¿Quieres vivir una maternidad diferente?, ¿Quieres recuperar tu voz?, ¿ Tener un lugar para ser, con tu caja de pandora al completo?
Entonces hermosa mujer, busca tu lugar, tu tribu. Ese espacio mágico donde podrás pasar por cada una de las etapas de la maternidad compartiendo con otras mujeres, creando lazos, siendo escuchada y acompañada, recuperando toda esa sabiduría que poco a poco has olvidado que tienes. Busca tu tribu y permítete ser y estar!
Nútrete de la tribu. Ella está incompleta sin ti.
En algún lugar te están esperando.
Atrévete a volver a la tribu y a navegar por la aventura de la maternidad de una forma plena.

Yolanda Castillo
Terapeuta, Doula, Educadora Perinatal, Asesora de Lactancia