Ebrópolis

Hace unos meses, Alicia Fontecha nos presentaba el proyecto Estelar que se está llevando a cabo en Zaragoza para atender a los bebés prematuros y a sus familias. En estos días han recibido el Premio Ebrópolis a las Buenas Prácticas Ciudadanas, seleccionadas entre más de 90 candidaturas. Este premio destacó “una clara muestra de los valores que permiten a una sociedad ser más humana y solidaria”

El premio Ebrópolis ha supuesto para Estelar una gran sorpresa y un gran reconocimiento al trabajo de todas las colaboradoras que participan en Estelar, ha proporcionado un gran nivel de difusión y respaldo económico, permitiéndonos seguir adelante y ampliando proyectos en paritorios y en peticiones especificas de las matronas del Miguel Servet.

Uno de los proyectos más impactantes de Estelar en el que cualquiera puede colaborar es la elaboración de gorritos para los bebés que no llegan a salir adelante… Todos los detalles del patrón y cómo ayudar, aquí: Gorrito Estelar con Patrón.

Adicta al adicto, ¿quién es el adicto?

Nos envía este post Justo Fernández, papá del Grupo Crianza con apego, 
adicto rehabilitado, autor –entre otros– de “Tu cocaína y la mía” 
y apoyo de familias y parejas que están sufriendo las consecuencias 
de la adicción de alguien cercano (justo.fernandez@hotmail.com).



Suena el teléfono. Son las ocho y media de la tarde. Es él. “Tardaré en llegar, estoy con unos amigos. Estate tranquila”.  Es su voz. O mejor dicho, es su otra voz. A ti, a estas alturas, solo te hace falta escuchar la primera palabra. No te cabe la menor duda de que ha vuelto a beber, como antes de ayer, y como antes de antes de ayer. Ya lo habéis hablado mil veces, un millón de veces. Al principio se lo decías con buen tono. “Cariño, yo creo que …”. Después enfadada. Cada vez más enfadada. Ahora quizás ya no quieras decir nada. 

También ha ocurrido demasiadas veces que se lo has pedido suplicando, desesperada. “Por favor, deja de beber… por tus hijos, por ti, por nosotros”. 
Esa tarde, tras colgar, miras de nuevo a los niños a través de la ausencia de su padre, y ese mirar te devuelve la profunda angustia que se suma a la ya acumulada.  Una vez más vuelves a mirar para ver que todo va a peor. Solo promesas incumplidas. Solo excusas, cuando no babas. Solo mentiras y más mentiras. Unas entreveradas con otras. Ya nada es verdad. Y todo se llena de miedo, de desconfianza.



Yo no soy tú, pero he sido él. Afortunadamente ahora la empatía me permite relatar tu sentir. Porque ahora puedo sentir. Antes, no. Había algo siempre presente entre yo y mis sentimientos, algo que hacía tanto ruido en mi interior que me impedía escuchar mi propio corazón, y mucho menos el de los demás. Era como si el Amor estuviera al otro lado de un muro que yo mismo había construido y que me partía en dos por dentro. El muro es mi propia cárcel.  Yo mismo era mi carcelero. Ya no había Libertad. Ya no había capacidad de sentir Amor. El muro es la adicción.
Hubo que tirar ese muro para que la emoción verdadera del ser volviera a fluir sanando el interior. Y se empieza necesariamente por dejar de poner más ladrillos en esa pared.  Y la pared, ya sin su constructor, se desmorona sola. Se puede hacer. De hecho, lo que hay que hacer es dejar de hacer: dejar de controlar, dejar de creerse capaz, dejar de resistirse, dejar de empeñarse.
Y a ti, que ahora estás leyendo esto mientras probablemente en tu corazón está él, te invito a que des un primer paso. Deja también de luchar contra él. Empieza a concebir que, para poder empezar a cambiar, es necesario saber que la adicción es una enfermedad. Abandona la idea de que es una mala conducta elegida libremente por el enfermo. Nadie elige sufrir. No es una cuestión de fuerza de voluntad. De hecho, la supuesta voluntad es la que le hace creer al adicto que él puede controlar su adicción. “Mañana lo dejo”. Se miente a sí mismo una y otra vez en una rueda que gira y gira sin final.

Ya toca cambiar. Toca dejar de ser adicto al adicto. Toca mirar desde otro lugar. Toca mirarle a él como un enfermo que necesita sanar. Toca dejarse ayudar. Y así, pronto, podrás ver a un hombre que ha recuperado el Amor, que se ha reencontrado justo donde se perdió, que se ha devuelto a sí mismo su perdida Libertad.

Todo va a ir bien.


Justo Fernández




Si estás pasando por una situación similar, 
escríbenos a cris@lardamma.com y trataremos de ayudarte.

Perejil en las bragas

Esta es mi opinión personal, 
que no significa que sea la opinión oficial de lardamma.com.

Cuando yo era pequeña, todos los veranos íbamos al pueblo a visitar a mis abuelos. 800 km. de infernales carreteras secundarias. Pasábamos allí un mínimo de 15 días y, para el viaje de vuelta, mi abuela me metía un ramillete de perejil en las bragas y me hacía una cruz de esparadrapo en el ombligo para que no me mareara (sabiduría ancestral, dicen). Sin embargo, al pasar por el puerto de Etxegarate, volvía a vomitar.
Mi abuela estaba encantada y decía que si no fuera por el perejil y el esparadrapo, me marearía mucho más.

Han pasado 30 años desde entonces pero hay patrones que se repiten. Por ejemplo, yo estoy hasta las narices de mi p*** m***** de coche que ha estado ya tres veces en el taller este año, pero mi marido está encantado con que un coche de 12 años apenas tenga los “percances habituales”.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que, si te empeñas en ver que algo funciona, lo vas a ver, pero eso no significa que realmente funcione.

Dicho de otra manera: Si tú estás convencida de que un cacho de resina de pino fosilizada al lado de la cara del bebé va a hacer que mágicamente no le duelan los dientes, pónsela. No hay ningún estudio ni ningún médico que lo avale, pero si te quedas más tranquila, adelante. Lo que yo no haría sería ponérselo en forma de collar. Yaaaaaa seeeeé que son collares pensados para bebés, que son cortitos, que es “imposible” que les pase nada con eso… Pero, propongo: ¿Por qué no te lo pones tú mientras le des de mamar? ¿O por qué no lo cuelgas por las noches del cabecero de la cama o de la cuna? ¿O por qué no se lo atas al tobillo mejor? (Y sigues teniendo cuidado de que no se le enganche). El supuesto efecto le llegará exactamente igual y eliminamos los riesgos.

Mucho ánimo a las mamás mordidas.

Cris. Educadora social especializada 
en atención temprana y directora editorial.

Infantiles

En lardamma.com estamos comprometidos con libros infantiles que promuevan la educación en calores y que favorezcan el desarrollo cognitivo y moral del niño. Estas son nuestras propuestas:

“Cuentos para el Alma”, del autor Celso A. de la Gándara con la colaboración de la educadora Gloria Duque Hidalgo, es una recopilación de cuentos infantiles y actividades relacionadas pensadas para promover el desarrollo integral de los niños en entre 4 y 10 años.

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“Cromosoma” es un libro infantil de Mª Cruz Esteban Aparicio y la ilustradora Jeanette Rodríguez que cuenta el día a día de un niño con síndrome de Down desde una perspectiva de normalidad, buscando promover el respecto a la diversidad y mostrar a los niños que todos somos diferentes.

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“Cuentos de Hospitalandia”, de Mª Rosa González Carrera. Un libro sobre Pascual, un niño hospitalizado, que ayudará a que los más pequeños pierdan el miedo a ir al médico.

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SATISFACCIÓN DE NECESIDADES Y MECANISMOS DE DEFENSA (I)

En la vertiente Humanista de la Psicología se contempla y trabaja con un concepto importante al que merece la pena dedicarle unos minutos. Nos referimos a la idea de la “autorregulación organísmica”. Detrás de estos dos vocablos lo que se presume es la tendencia de todos los seres vivos a “tomar” del ambiente lo que sea preciso para satisfacer sus necesidades; el proceso constaría básicamente de dos fases: en la primera me doy cuenta de lo que necesito (siento y le pongo nombre). En la segunda, me movilizo para conseguirlo. El concepto es simple, sin embargo complejo en la práctica. ¿Por qué? ¿Dónde reside la dificultad? ¿por qué a algunos les cuesta tanto ser conscientes de sus necesidades o, si lo son, de satisfacerlas? durante el proceso de desarrollo del carácter aparecen una serie de mecanismos de defensa o mecanismos neuróticos que entorpecen la función autorreguladora, es decir, que interrumpen el ciclo de satisfacción de necesidades. Estas necesidades no satisfechas se nos manifiestan de diferentes formas, de las que podemos ser o no conscientes, de las que podemos o no responsabilizarnos si bien  en ningún caso resultan ser inocuas.
A algunos les cuesta “sentir” qué necesitan…a otros ponerles nombre; hay quien, aun sabiendo lo que necesita, no encuentra la energía necesaria para llevarlo a cabo… o quien se convence de que, en realidad, lo que necesita es otra cosa… y así, de esta manera tan simple, nos enfermamos, o vivimos “a medias”, o nos enganchamos a cosas que realmente “no necesitamos” etc. En terapia, el planteamiento sería ayudar a la persona a darse cuenta de qué necesita, qué le impide satisfacer esa necesidad, cómo lleva a cabo esa interrupción y, por último desarrollar las herramientas necesarias que le permitan satisfacer dicha necesidad.
Para entender mejor de qué estamos hablando, a continuación vamos a ver detalladamente el ciclo de satisfacción de necesidades, que no es más que una descripción, paso a paso, del proceso que acontece cuando una necesidad organísmica emerge y pugna por su satisfacción así como la interrupción y bloqueo del proceso a través de los diferentes mecanismos de defensa que perturban las diferentes secuencias.
A partir de una situación de REPOSO (punto 0) emerge la necesidad en forma de SENSACIÓN. Es difusa y se registra en forma de señales sensoriales más o menos inconcretas que denotan un estado de déficit en el organismo. El siguiente paso es el DARSE CUENTA, es decir, darle un nombre a esta sensación. Le sigue la movilización de energía o ENERGETIZACIÓN, que es un estado de excitación corporal, una preparación para entrar en acción. Después, pasaríamos a la ACCIÓN, inicio del movimiento o conducta dirigidos a satisfacer la necesidad. El siguiente punto sería el CONTACTO, donde la necesidad del organismo se satisface a través del contacto con el entorno. Y, por último, tocaría la RETIRADA o vuelta al estado de reposo, una vez satisfecha la necesidad, hasta que emerja un nuevo ciclo. Las interrupciones del ciclo a través de los mecanismos neuróticos, se sucederían de la siguiente manera: el mecanismo que no permitiría la emergencia de la sensación es la represión. Entre sensación y conciencia se sitúa la proyección, considerada como una resistencia a darse cuenta. Si hay conciencia pero no movilización, estaría interfiriendo el mecanismo de la introyección, entendida como la rigidez muscular e intelectual que no permiten la energetización emocional y corporal. Puede interrumpirse el proceso y no llegar a la acción, también, por el mecanismo de la retroflexión, donde la movilización energética no se dirige hacia fuera sino contra uno mismo en forma fisiológica o psicológica. Entre acción y contacto se sitúa la deflexión, desenfocando el objeto de contacto y distrayendo en otra dirección. Cuando hay interrupción entre contacto y retirada, hablamos de confluencia (quedarse apegado a la experiencia, sin poder separarse para ir a otra cosa).
A nivel funcional, el ciclo tiene dos estadios que conviene considerar: una parte preparatoria (sensación-conciencia-energetización) y una parte resolutoria (acción-contacto-retirada). Hay personas cuya dificultad se relaciona con la primera parte (contactan, son expresivas pero con muy poca conciencia de sí); otras, por el contrario, tienen más capacidad de introspección, de percatarse de su estado, pero les falta llevar a la práctica el resultado de su conciencia. En función de donde se encuentre la carencia…se trabajará en el ámbito terapéutico un estadio u otro.

Todos utilizamos todos estos mecanismos de defensa en mayor o menor medida, y en más o menos situaciones, si bien nuestro carácter va a determinar una tendencia a la interrupción de este ciclo de satisfacción de necesidades utilizando uno en concreto.
El autoconocimiento es fundamental si se pretende vivir de forma consciente/coherente/responsable…, cuanto más al convertirnos en padres/madres. La importancia de saber cómo me manejo con mis necesidades, cuales son mis dificultades y de qué forma las gestiono reside en que este patrón influirá (lo queramos o no, nos guste o no) en cómo se manejarán nuestros hijos con las suyas propias, y constituye un aspecto básico y esencial para vivir saludablemente. En el siguiente post, profundizaremos en alguno de los mecanismos de defensa y, en particular, en el que más peso tenemos los padres: el mecanismo de la introyección.
                                                                                       Silvia Cesteros Fernández
                                                                                       Psicóloga.

EL DÍA QUE ERES INVISIBLE

¿No os ha pasado que un día os levantáis por la mañana y desde que abrís los ojos, parece que sois invisibles?. Vuestros hijos se levantan y pasan sobre ti como si se tratara de una carrera de obstáculos, vas a entrar al baño y un extraño en pijama se te cuela, vas a ponerte el café y medio dormida te das cuenta de que la cafetera está vacía, no encuentras la pareja del zapato, las puertas del ascensor se te cierran delante tuya y las del super no abren si no das un paso atrás… 

Cuando eres más joven siempre te ven y si no lo hacen, te encargas de que así sea cambiando de tribu urbana o poniéndote lo más estrafalario del armario, eres joven, nadie te va a decir nada. Si perteneces a un grupo que se considera minoría, todo el mundo te ve y te tienen en cuenta puedes sentirte ofendido si no lo hacen y además tienes el derecho a quejarte y ser oído, incluso bajo pena de castigo para quién no lo haga.

Pero, ¿qué pasa cuando no eres nadie que se incluya en ninguno de esos grupos? digamos, hombre o mujer entre 25-40 años, estatura media, peso medio, color de pelo medio, clase media….que simplemente dejas de existir. ¿Porqué planteo este tema? pues lo hago después de ver un vídeo que colgó Iker Jiménez en su videoblog en el que habla sobre el caso de bullyng en Mallorca y saca a relucir el tema de la invisibilidad para el estado, para las administraciones, si no eres miembro de una minoría ya sea étnica, religiosa, política, etc, no le importas a la administración. 
Ten por seguro que si te encuentras en un problema en el que debas enfrentarte a personas que pertenecen a alguno de esos tipos de minorías, tú siempre serás la última. 

Tal y como ha pasado en este caso de Mallorca, después de un tratamiento casi irrisorio por las autoridades competentes,los médicos forenses, los responsables de la escuela y finalmente los medios, la família se ha visto obligada a tener que salir e insistir en los medios, buscando incluso en las redes alguien que les escuchara y les ayudara ya que no tienen el respaldo de ninguno de los colectivos que están detrás del las personas que pertenecen a una de las minorías antes mencionadas. Solo es una madre y una niña de clase media. 

Tal y como Iker cuenta, si este caso hubiera sido a la inversa y la agredida hubiera pertenecido a un colectivo, no estaríamos hablando de un “no ha sido para tanto” hablaríamos de un claro caso de racismo por etnia, condición sexual, pensamiento político o vete a saber el qué. Si a esta misma niña le hubieran pegado por su condición sexual, hubiéramos visto hordas de feministas alzándose en su favor, pero en su lugar, silencio y cortinas de humo. 

Por suerte, han conseguido llamar la atención de alguien famoso y que un abogado importante revise todos los informes, pidiendo nuevas revisiones y nuevos informes en los que oh, milagro!, de repente las lesiones no son nada, sino que se ven claros signos de una paliza en toda regla. Esto tiene un nombre, y es racismo inverso, y las personas que lo sufren se sienten así, complemente INVISIBLES.

¿Alguna vez os habéis sentido invisibles?

PARQUES INFANTILES, esa trampa.

Estos días festivos si vas a cualquier parque infantil de cualquier pueblo, podrás encontrar toda una variedad de padres con sus hijos, aprovechando los momentos libres. Puede parecer una estampa idílica, pero si aprovechas para sentarte en un banco como hago yo y empiezas a analizar, puedes ver cosas increíbles.

Desde donde me encontraba sentada divisaba todo el circuito donde mi hija estaba (adjunto foto)

Mi hija es la del jersey rosa, bien, pues mientras yo estaba sentada ella iba y venía, delante de mí tenía a padres que vestían de domingo a sus hijos y luego controlaban cada paso que daban para que no se mancharan lo más mínimo porque luego seguramente toca comida familiar, o vete a saber, así que los niños,  a los que se supone que llevan al parque para que jueguen, parecía más bien que iban pisando un campo de minas.

Si miraba hacia el otro lado, una pareja con dos hijos, veías las caras de los padres y te fijabas en su lenguaje no verbal, bien podían estar cada uno en un polo de la tierra, parecían cabreados entre ellos pero con la alegría fingida para que los niños se divirtieran. Habría que preguntar si esos niños de verdad se estaban divirtiendo.

En otro plano, una madre diciéndole a su hijo después de que tuviera un pequeño “percance” al no controlar el pipí: – ¡Ahora por listo nos vamos a casa! mientras se alejaba bici en mano y dejaba al peque de menos de dos años llorando en el césped.

Luego está esa manía de inmortalizarlo todo con el móvil, señor@s, lo que guardamos en el móvil nunca se imprime, nunca se vuelve a ver más que en algún momento puntual. Mientras os estáis perdiendo el momento real, lo que está pasando frente a vuestros ojos. De qué sirve tener mil discos duros y tarjetas de memoria a rebosar de fotos y recuerdos. ¿De verdad queréis acordaros de lo que estabais viendo a través de una pantalla?

Pero lo que más me llama la atención, lo que menos me gusta de todo, es que tengo la sensación de que todo está controlado al milímetro, que los padres no salen en realidad al parque o no saben qué significa eso. Parece como si dijeran: -vamos aquí, aquí y allí y entre medias llevamos a los niños al parque….
Pero claro, eso significa que en cuanto los niños empiezan a emocionarse, hay que extirparlos de cualquier actividad divertida que estén haciendo y sacarlos a rastras del parque, eso sí, sin que se manchen.

No sé si es que yo soy rara, pero mientras mi hija iba arriba y abajo por el circuito, mojándose el culo en el tobogán, jugando con la arena y pidíendome ayuda cuando me necesitaba, solo veía a los padres a dos milímetros de sus hijos controlando cualquier caída, cualquier movimiento, gritándoles que tuvieran cuidado, que de ahí se iban a caer, que no podían hacer eso o aquello… Y desde mi banco solo tenía ganas de subirme al primer saliente y gritárles yo a ellos que estábamos en un parque, que dejaran a los niños tranquilos, que los bancos eran para ellos, que se trajeran un libro o el aperitivo si querían y disfrutaran del momento. Que los niños son niños y tienen que caerse, jugar, pelearse, chillar, mancharse, etc.

Y a ver si de una vez por todas, alguien está en su casa y dice: Voy a llevar a los niños al parque, y ya si eso si me da tiempo después, iremos aquí allí o más allá. Yo mientras seguiré sentada en mi banco disfrutando de los progresos de mi pequeña ofreciéndole mi mano, solo cuando me la pida. Inconsciente me llamarán algun@s, libertad le llamo yo.

Las diosas no están en el Olimpo, por Mónica Ruiz

En esta ocasión me he dado permiso para compartir un mensaje motivador, una reflexión y un sentir personal con este grupo de crianza y, especialmente, con todas las madres que formamos parte de él. Deseo que mis palabras os rescaten del sufrimiento que podáis estar viviendo, de las preocupaciones, del cansancio, del desamor, de los miedos, de las dudas, de las incertidumbres, del maltrato o de la soledad. También espero que os sintáis empoderadas, seguras y reafirmadas en vuestras decisiones diarias. Sin duda estáis haciendo lo mejor que ahora podéis hacer… Estos pensamientos son para vosotras:

Mujer y madre… hoy es tu presente, es el tiempo real que puedes manejar o moldear. Cultiva tu interior ya que es dónde está la fuerza, la felicidad y la alegría.

Mírate… hazte visible para seguir reconociéndote. Eres valiosa, fuerte, única, variable, valiente, humilde, atractiva, cautivadora, constante, inconstante, inquieta, tranquila, temerosa, prudente, grande, hermosa, alegre, amorosa, pesimista, optimista y dulce.

Mírala… a tu lado está esa persona que elegiste para cambiar de estado, dejar de ser pareja y pasar a ser familia. Os lanzasteis al vacío para amaros y lográis reencontrar vuestras manos extendidas cuando el sufrimiento se interpone entre ambas. Utilizáis vuestra experiencia para seguir valorando la que hoy será la mejor forma de futuro.

     

Mírales… tus hijos buscan tus ojos y tu alma. Os une todo lo que no se puede ver y todo lo que se puede sentir. Sois amor en estado puro. Eres su hábitat y todo lo que realmente necesitan.

Madre… naciste mujer y naciste diosa.
Mamá (im)perfecta, real y presente.

Eres la persona que necesitan tus hijos… así es como ellos te ven ¿Cómo te miras tú?

Anímate a compartir con nosotras cómo te sientes y te valoras. Gracias de antemano.

Mónica Ruiz Romero 
Col.16209
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Problemas y soluciones para los pañales de tela

 

Nos hemos decidido por pañales de tela, que maravilloso mundo, todo ecológico, no dañamos el medio ambiente….
Pero, ¿cómo los lavo? ¿Por qué me huelen tanto a amoníaco? ¿Qué es eso rojo que hay en el absorbente? Voy a daros algunas soluciones para no morir en el intento.


MIS PAÑALES HUELEN A AMONÍACO  

Más allá de todas las precauciones que uno tenga, tarde o temprano aparecerá el temido olor a amoníaco o cualquiera de los problemas más habituales: los pañales huelen mal, pierden capacidad de absorción con los consecuentes filtrados, o de pronto empiezan a irritar el culo de tu bebé.

El problema es que, aunque usemos cantidades ínfimas de detergente, los pañales están hechos de un material super absorbente, y por ello van acumulando restos de jabón.
La solución para cualquiera de estos problemas es muy fácil,  haremos una SOPA que no es otra cosa que hacer un enjuague bien profundo a máxima temperatura.
Para ello, basta con poner los pañales en la lavadora, a temperatura máxima sin detergente. Saldrá muchísima espuma aunque no hayas puesto jabón. Hay que lavarlos solo con agua tantas veces como sea necesario, hasta que el agua salga absolutamente clara. Puedes  hacer una lavadora después de otra sin esperar a que se sequen entre medio.
 Luego, si quieres, pueden hacer un último lavado con un poco de bicarbonato y un chorrito de vinagre blanco en el enjuague. Para terminar, los tenderemos al sol hasta que se sequen.
 
MANCHAS EN LOS ABSORBENTES 
 
Sacamos el pañal y vemos que al tenderlo hay una mancha gris o roja en el absorbente, le damos mil vueltas y no entendemos qué ha podido desteñir o pasar. Pues no os preocupéis. No ha desteñido nada. Seguramente vuestro bebé ha estado costipado últimamente o ha tenido fiebre y le habéis dado Apiretal ¿verdad?, pues el apiretal sale a través del pipí y tiñe los absorbentes por eso siempre es mejor usar un forro para cuandpo sepamos que vamos a dar apiretal o usamos un desechable ese día.
Mancha gris, estas manchas suelen ser de cuando hemos puesto crema con zinc directamente sin poner un protector entre el culete y el absorbente.
LAVAR LOS PAÑALES
Para lavar los pañales de tela lo mejor es un jabón con ingredientes naturales, el más conocido de todo es el ROCKIN GREEN y estas son sus instrucciones de lavado.
 Es un jabón caro, pero que dura eones y sale muy a cuenta.
  1. Pon los pañales en la lavadora y realiza un aclarado en frío para eliminar los residuos más “gordos” antes del ciclo de lavado. Cuanta más agua, mejor.
  2. Añade el detergente y procede a programar el ciclo de lavado. Usa 2 o 3 cucharadas soperas por lavado, aunque en las zonas con aguas muy blandas o con lavadoras de alto rendimiento (las que usan poca agua) puede ser necesario utilizar menos cantidad, por lo que para estos casos se indica usar 1 o 2 cucharadas.

Luego puedes usar también el rosa del mercadona, el de piel sensibles para bebés. Siempre muy poco jabón. O puedes optar por el jabón de coco que hay en pastilla también en mercadona, solo tendrás que rallar un poquito antes de cada lavado y añadirlo a la cubeta del detergente.
Nunca uses suavizante, simplemente un chorito de vinagre de vez en cuando en la lavadora para que quede suave el absorbente.

¿Quieres probar lo que es usar pañales de tela? Pregúntanos sin compromiso, pásate por nuestra web y echa un vistazo a nuestra marca Tucuxí, no te arrepentirás.
http://www.lardamma.com/2015/04/catalogo-tucuxi.html