Escapismo

O prácticas de ladrón de guante blanco.

 Son las 21 hora zulu. Después de aplicar anestesia a través de teta (también llamada CCK), el objetivo ha sido derruido y ronca plácidamente en lugar seguro.

Llega el momento más complicado de la operación… Salir de su lado sin ser oidos. Me deslizo suavemente. La respiración propia deja de ser importante y aguanto… Cualquier movimiento en falso puede echar por tierra la misión.

Un pie se desliza delante del otro. Pausa y respiro. Ahora el otro pie.

El dintel de la puerta está cerca, y con él, la libertad.

Nos acercamos al objetivo mientras se sigue oyendo la respiración acompasada de “personita”.

Me encuentro bajo el quicio de la puerta.

Se despierta y vuelta a empezar la operación “sueño nocturno”. Más suerte para la próxima vez… O no.

Post cedido del blog De aquí a la maternidad.

Organización de eventos

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CAMBIOS por Cristina Davó

 Después de cinco años de carrera y siete estudiando oposiciones mientras trabajaba, por fin aprobé, saqué plaza y pude dedicarme a la enseñanza, aunque ello supuso dejar mi casa y trasladarme a otra comunidad. Soy profesora de secundaria, de Lengua y Literatura. Así se produjo el primer gran cambio en mi vida. El contacto con los niños y adolescentes me ha enseñado mucho, es lo más rico de mi trabajo, aprender de ellos. Sin embargo, conocer el sistema educativo desde dentro ha sido mayormente una gran decepción. No hay recursos para el tipo de enseñanza que me gustaría ofrecer y, sobre todo, no hay en general ilusión por cambiar las cosas ni conciencia de que los métodos tradicionales de productividad, competitividad y finalidad “borreguil” de los planes de estudio deben abandonarse en pro de una educación emocional, que fomente la creatividad del alumnado y potencie las cualidades de cada uno y de cada una como individuos singulares. Es mi experiencia en los dos centros que he trabajado, tampoco quiero decir que sea así en todos los IES públicos, pero lo cierto es que los currículos y el sistema de enseñanza predominante están obsoletos según mi opinión. Aún así, entro cada día con fuerzas renovadas en el aula, voy siempre a la zaga de mis compañeros de departamento, sin completar las programaciones porque suelo prescindir del encorsetamiento del libro de texto, realizo toda la formación que puedo para implementar métodos alternativos… En definitiva, me dejo la piel, creo, para motivar a mis alumnos y alumnas con una asignatura que suele ser de extremos (les gusta o la odian), que a mí me apasiona, pero cuyo enfoque es tan teórico, tan repetitivo, que puede resultar aburrida e incluso frustrante. Con lo maravillosa que es la Lengua, es nuestra herramienta de comunicación, el vehículo de nuestros pensamientos, la palabra es poder, la sintaxis ordena nuestros esquemas mentales, la comprensión lectora nos hace libres… Sí, pero no tal y como está planteada. Podría seguir hablando de este tema, exponiendo todas mis inquietudes y el desánimo que a veces me embarga y cómo resurge mi entusiasmo cuando veo los frutos de mi trabajo. Sin embargo, quiero contar el segundo y más profundo cambio de mi vida. Comenzó hace dos años, cuando me quedé embarazada por primera vez. Nunca he sido una persona de convencionalismos, mi vida no ha seguido los senderos marcados por esta sociedad, he actuado siempre según mis principios a pesar de que no cuadraran con lo que se esperaba de mí. Así, mi pareja y yo no decidimos embarcarnos en la búsqueda de un hijo hasta que realmente no lo deseamos (después de 15 años de relación). Pero las cosas no salen siempre como una espera y la niña que llevaba en mi vientre no pudo nacer, la perdí a las 22 semanas. Era mi niña, y ese sería otro tema, por qué la gente quiere que la olvide cuando para mí siempre será mi primera hija, tiene su nombre y es insustituible. Sufrí mucho, tuve que pasar por un parto inducido, para salir del hospital con los brazos vacíos. Sin embargo, ya sí se había despertado en mí la lucecita de la maternidad y seguimos intentándolo. Después de otro aborto a las 9 semanas, en octubre pasado por fin tuve a mi hijo, Marcos. El embarazo tampoco fue fácil, con reposo desde los seis meses por riesgo de parto prematuro, mi padre falleció en el transcurso del reposo y no pude despedirlo… Los golpes que vamos recibiendo en esto del vivir. Y así culminó el gran cambio. El que me ha transformado por completo. Leí mucho durante el embarazo y lo sigo haciendo en los ratitos que consigo sacar, la mayoría con mi niño encima durmiendo. Me parece increíble cómo algunas personas (todavía mayoría) no se cuestionan nada en relación con la crianza de sus hijos, aceptan lo que se supone que es “normal” o “lo que se ha hecho toda la vida”, creen en la palabra de su pediatra como si fuera dios y no sienten la inquietud de cuestionar si lo que están haciendo responde a su instinto y al sentido común. Yo no puedo decir que tuviera instinto maternal, era una mujer activa, deportista, me gustaba arreglarme y quizá incluso se podría decir que era superficial, creía en mi trabajo como forma de realizarme. Y ahora, después de casi cinco meses con mi peque, no quiero volver al trabajo (no es que no quiera volver a trabajar nunca, porque me encanta mi profesión), me da igual que me digan que estoy estropeada, me olvido de horarios y soy inmensamente feliz de estar todo el día con la teta fuera porque veo la repercusión que tiene en mi bebé lo a gusto que me siento con lo que ahora me toca, que es criarlo. Me he dado cuenta (aún más) de que estamos sumergidos en una sociedad superflua, movida por los intereses económicos y que no valora para nada la crianza de un hijo. Todo lo que nos venden como “normal” o como “bueno” para nuestros bebés y niños no lo es para ellos, sino para nosotros, como adultos que debemos volver al trabajo en seguida, debemos seguir con nuestra vida de antes como si no hubiésemos tenido al hijo. Salir, arreglarse, borrar cuanto antes las huellas del parto, volver a ser la de antes. Pues no, yo nunca lo seré. Ni quiero. Ahora lo que quiero es estar con mi hijo, disfrutar de una etapa tan corta y que pasa tan rápido. Estoy orgullosa de haber parido de forma natural, a pesar de que me desgarré entera y aún no he superado las secuelas, por lo que algunas mujeres ya me han recordado mi empecinamiento y lo bien que me hubiera ido con una cesárea. Estoy orgullosa de haber insistido con una lactancia muy difícil al principio y que me provocó muchas molestias los dos primeros meses. Estoy orgullosa de portear y sentir el calor de mi hijo, lo a gusto que va (vamos). Estoy orgullosa de que mi bebé duerma con nosotros a pierna suelta, de que se críe con nuestro perro, apuesto a que muchos productos supuestamente seguros que se llevan a la boca los niños son más nocivos que un animal limpio y cuidado. Estoy orgullosa, en fin, de guiarme por mi instinto y hacer oídos sordos del bombardeo de mi alrededor. Sé que me queda mucho por luchar y por eso me encanta pertenecer a esta tribu, porque me siento menos sola y menos loca, porque aquí encuentro fuerzas para continuar por el camino que he tomado cuando todos están en contra (menos mi pareja, él sí me apoya incondicionalmente). Y ya por último, que soy muy dada a enrollarme, sé que mi hijo no va a ir a la guardería, ni va a ir al colegio a los 3 años. Yo no puedo dejar de trabajar (por ahora), pero afortunadamente su padre estará con él por las mañanas. Creo que este año de elecciones deberíamos de exigir a los partidos que planteen (y luego cumplan) medidas de apoyo a la maternidad, a la lactancia, a la crianza, a la educación libre. Somos ya muchas personas las que estamos cambiando las cosas, pero es necesario el apoyo económico y social. Que dejemos de ser vistos como hippies locos, radicales, y se reconozca la importancia de lo que estamos haciendo. Prometo volver por aquí. Gracias por todo. CDR

Lactancia Informada (por Mayka Martín)


Lactancia Informada
Somos mamíferos, aunque haya quien se permita la desfachatez de negarlo amparada por grades índices de audiencia y ninguna información o formación. La información es poder, lo habrás leído u oído antes, y lo es en todos los aspectos de la vida.
Desde que la educación se ha vuelto algo a lo que todos deberíamos tener acceso, muchas son las trabas que se han puesto para que no lleguemos a ella de forma encubierta ¿qué tiene esto que ver con la lactancia? Mucho.
A las grandes empresas no les interesa que tu lactancia natural sea plena.
A las empresas productoras de leches artificiales, y todo artilugio que pertenezca a este mundo (biberones, tetinas, esterilizadores, chupetes, aguas minerales, calienta biberones, guarda biberones, termos…etc), y por supuesto a las empresas a las que les interesa una mamá que cumpla más como trabajadora en su empresa, que como madre,  a pesar de que nuestras bajas o tiempos de lactancia estén pagados por la Seguridad Social, así que realmente no les supone pérdida alguna, no les interesa que des el pecho.
El tiempo que las empresas tienen obligación para darnos en el periodo de lactancia es de risa y un insulto. Como mucho podemos aspirar a extraernos la leche, pero nadie puede usar esos tiempos para ir a su casa dar el pecho y volver. La lactancia requiere paciencia, paz, disfrute, sosiego, es un tiempo entre madre e hijo, algo maravilloso, que no se hace deprisa y corriendo y casi por obligación. Nuestro hijo no puede ser víctima de ese estrés. Pero aquí estamos, esperando que sindicatos, partidos o feministas (de las de verdad) exijan ampliar esos tiempos o las bajas por maternidad y al menos se acerquen a las recomendaciones de la OMS.
Medios
Los medios de difusión masivos son las vías por las que el gobierno, que obedece a lo que dictan las grandes empresas, se vale para lavarnos el cerebro, nos dicen subliminalmente por dónde debemos ir, y qué debemos hacer y sentir.
¿Cuándo has visto un anuncio por parte del Ministerio de Sanidad promoviendo la lactancia materna? Yo no lo he visto jamás, máxime un cartel en la sala de espera del pediatra, no en la del tocólogo…Cuando es algo que nos deben explicar antes de dar a luz.
No importa que la lactancia natural suponga un ahorro en medicamentos, porque no es prioridad la salud de los ciudadanos. La industria farmacéutica tiene igual peso que la misma banca, creo que así lo entenderás mejor. Estas empresas también subvencionan partidos y campañas electorales. Sí, es algo que no suele saberse. Los sobrecitos de papillas, y leches que regalan en los maletines que nos dan al dar a luz, ya nos avisan de que fracasaremos. Ya han inculcado eso de que con el biberón crecen más gorditos y “lustrosos”. Un bebé gordito, es un adulto gordito… ¿eso es garantizarles lo mejor? No son nuestros hijos, no son cosas, son fruto del deseo de traer otra vida al mundo, pero es otra vida, y una responsabilidad, al margen de que sea nuestra felicidad darles lo mejor desde el 1º momento. Igual que cuidas lo que comes en el embarazo, cuida de darle lo mejor una vez nacido, y por supuesto, aliméntate como si estuvieras embarazada porque sigues dándole de comer.
No hay anuncios fomentando la lactancia tampoco en periódicos, ni en radios. La leche materna no se paga, por lo tanto no interesa fomentarla. Ni siquiera hay anuncios en las revistas infantiles o maternales ¿por qué? Porque esas revistas no son más que sustentadas por la industria que mueve la maternidad al servicio del capitalismo. La teta no paga, no produce beneficios más allá de la salud de nuestro hijo y la propia. Por ello no les interesa que estés INFORMADA.
Así que, cada vez que veas anuncios de leches de fórmula, recuerda que la tuya ni se compra, ni se vende, porque es la mejor. Y que la INFORMACIÓN es tu poder, en esto y en todo.

La lactancia materna empieza en el parto
La información sobre la lactancia debería ser el eje de las clases pre parto, pero apenas le dedican una clase.
La figura de la doula, muy difamada por intereses también de las grandes empresas, ya que promueven la lactancia natural, los partos respetados, y se evitan lo quirúrgico e industrial, sería un apoyo que aseguraría el éxito de la lactancia. La matrona, desde luego viéndonos a los 15 días de haber dado a luz, o cuando la masificación de la salud pública se lo permite, no es quien nos pueda asegurar e informar con la paciencia debida sobre la lactancia. Al margen que igualmente tiende a empujarnos a la lactancia artificial, sobre todo si es más de un bebé, gemelos, lo sé por experiencia. Con el cuento de que pobre no vas a poder, y que cara de cansancio etc etc, y como si estuvieran preocupadas por ti, te dicen: no puedes. ¿Cuándo aprenderán de que nosotras podemos con lo que nos echen? Siempre ha sido así, somos las fuertes digan lo que digan.
Los círculos familiares cada vez están más lejanos, no tenemos a alguien cercano que nos aconseje. La generación de la que venimos ya es la que empezó a dar biberones a consecuencia de las campañas masivas pro lactancia artificial, apoyado por un feminismo mal entendido o engañado por la autonomía materna que vendían los anuncios gracias a los de leches industriales. Sobre esto ya hablamos más adelante.
Algo básico es aprender que la lactancia empieza en nuestro parto.
Nada más nacer nuestro pequeño, se enfrenta al frío, a un ambiente desconocido, al miedo, a dejar de oír el corazón de mami, y al hambre…Así que debemos exigir que nos dejen tenerlo sobre nuestro pecho desnudo en cuanto sea posible, si todo es correcto nada más salir. El contacto piel con piel es básico, incluso si tienes una cesárea debes pedirlo, puedes pedirlo y disfrutarlo si te ponen la epidural. No temas, no sientes nada, y la ansiedad por ver a tu hijo te evita pensar en nada más, no temas a una cesárea con epidural si te toca, ni creas que si sufres una cesárea no podrás dar el pecho, es falso. En cuanto esté sobre ti acércale a tu pecho, tu hijo te olerá enseguida, y su reflejo de succión e instinto de ¡mamífero! actuará. Ponerle al pecho nada más nacer es muy importante, para los dos.
Asegúrate de que no le den a tu hijo biberón de ningún tipo, tu pecho y nada más. Si ocurre cualquier circunstancia anómala explica siempre que tu intención es la lactancia materna exclusiva, es tu derecho, y ten a mano teléfonos para consultar.

Información
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la mejor manera de alimentar a un bebé es con la leche materna, en exclusiva, hasta los seis meses y con alimentación complementaria hasta los dos años.
Al ser mamíferas, estamos naturalmente preparadas para dar de mamar, lo no natural es no poder hacerlo. Pero ¿Por qué tantas mujeres dicen querer dar el pecho y no lo consiguen?
Hay infinidad de mitos, y sobre todo, intencionalmente, han sembrado la duda sobre el poder de la maternidad en nosotras, el contro,que la madre y sólo la madre tiene.
Hay muchas dudas, o problemas que surgen durante la lactancia, algo que siempre ha pasado y que se ha solventado ¿por qué ahora no vamos a poder? ¿Somos más dueñas de nuestra naturaleza o menos?
Cuando surge un problema, tener cerca, a una doula, a la que localizar en cualquier momento es asegurar al 100% la lactancia natural, salvo que existiera una razón física de peso que lo impida claro, ella te lo dirá. También, si no tenemos acceso a la doula, podemos recurrir a la matrona. Podemos consultar a la Liga de la Leche de nuestra zona, a una asesora de lactancia, también hay grupos en redes sociales (asegúrate de que sean fiables), en nuestra plataforma Lactancia Informada. No te dejes guiar por cualquiera ¿Dejarías a tu hijo en brazos de desconocidos?
Dónde informarte, debes buscarlo antes de dar a luz, incluso yo diría que a partir de los 7 meses de gestación. Algunos partos se adelantan. Igual que se tiene preparada la canastilla, es decir, lo material que sustentará a nuestro pequeño ¿por qué no asegurarles lo más importante tras darle a luz? Asegurarle una lactancia natural es asegurarles la salud, el vínculo emocional saludable para ambos y un sinfín de cosas positivas que iremos relatando, pero para poderles asegurar lo mejor debemos tener una lactancia informada. Nuestra plataforma #LactanciaInformada, está constantemente informando, hay personas especializadas en ello y que te ayudaran o remitirán donde mejor puedan hacerlo para tener una lactancia con éxito.
Desde aquí seguiremos intentando darte el poder y el control de tu naturaleza. Queremos devolverte tu instinto mamífero porque somos naturalmente libres, y no precisamos de artificios. Nadie se va a lucrar a costa de la salud de nuestros hijos, sobre todo porque estemos mal informadas. Y recuerda, la teta no es esclavitud, ni te ata a tu hijo. Si te sientes feminista, no hay nada que te haga más mujer y dueña de tu cuerpo que disfrutar del poder de amamantar a tus crías, no depender de nada, sólo tú y tu hijo, nada ni nadie más. ¿Por qué crees que se persigue la lactancia materna en público? No tiene lógica salvo que te preguntes si es que no interesa que se normalice, si es que se ha cosificado tanto nuestro cuerpo que dar el pecho se ha vuelto también algo sexual ¿vamos a sucumbir? Yo no, nosotras ¡no!
La teta es poder, y es nuestro, de nuestros hijos, naturalmente.
(Seguiremos informando y desarrollando sobre temas o cosas concretas mencionadas en este artículo)
Mayka Martín

Alimentos a evitar antes del primer año

-Lácteos
-Frutos secos (por el riesgo de atragantamiento)
-Carne de caza (por la contaminación por plomo)
-Pescados grandes, cabezas de gambas y cuerpos de crustáceos (por la contaminación por mercurio y el cadmio, respectivamente)
-Verduras de hoja verde (por los nitritos del suelo)
-Miel (por posible contaminación de botulismo)

¡Y, por supuesto, todo sin sal ni azúcar!

BLW y arcadas

El BLW se trata de una alimentación libre de papillas desde el principio, autorregulada por el bebé donde es él quien decide qué, cómo, cuánto y cuándo comer. Nosotros ponemos comida sana a su alcance y respetamos sus ritmos.
Hay que tener en cuenta una serie de medidas de seguridad, pero básicamente se trata de que el niño esté preparado, que haya cumplido los seis meses como mínimo, se mantenga sentado y erguido, muestre interés por la comida y sea capaz de cogerla y llevársela a la boca. Debe estar correctamente sentado en su trona o en el regazo de un adulto y se debe evitar la sal, el azúcar, los alimentos duros y redondeados (como los frutos secos)…Aunque al aprender a gestionar los alimentos desde el principio corren menos riesgo de atragantarse, siempre que se tiene un bebé conviene tener unas nociones de primeros auxilios en bebés y niños.

Diferencia entre Asfixia por ahogamiento y Arcadas X reflejo de extrusión.
(*) Asfixia o ahogamientos
Cuando un niño se está ahogando o asfixiando, significa que un objeto -generalmente un alimento o un juguete- se le ha quedado alojado en la tráquea (la vía respiratoria) e impide que el aire fluya con normalidad hacia y desde los pulmones. La tráquea suele estar protegida por un pequeño colgajo o pliegue de cartílago denominado epiglotis. La tráquea y el esófago comparten un orificio en la parte posterior de la garganta, y la epiglotis actúa a modo de tapa, cerrándose sobre la tráquea cada vez que la persona traga. Eso permite que los alimentos pasen hacia el esófago e impide que bajen por la tráquea. Pero, de vez en cuando, la epiglotis no se cierra lo suficientemente deprisa y los objetos se cuelan o deslizan por la tráquea. Esto es lo que ocurre cuando se dice que algo “se ha ido por el otro tubo”. La mayoría de las veces, el alimento u objeto solo bloquea la tráquea parcialmente y lo más probable es que sea expulsado tosiendo y la respiración se vuelva a restablecer. Un niño que se atraganta o parezca estar asfixiándose pero pueda toser y sea capaz de respirar y hablar, probablemente se recuperará sin ayuda. El episodio puede resultar sumamente incómodo y preocupante para un padre, pero lo más probable es que el niño se recupere completamente y se encuentre bien al cabo de pocos segundos. Alunas veces, no obstante, el objeto puede entrar en la tráquea y obstruir completamente el paso del aire. Si el flujo del aire hacia y desde los pulmones queda obstruido y el cerebro deja de recibir oxígeno, la asfixia por aspiración puede convertirse en una emergencia que podría poner en peligro la vida del niño. Un niño puede estar asfixiándose y necesitar ayuda inmediata si: No puede respirar jadea o boquea, haciendo esfuerzos para respirar. no puede hablar, llorar ni emitir sonidos.se pone azul.se sujeta la garganta o agita los brazos, parece aterrado En estos casos, inicie inmediatamente los empujes abdominales de rescate conocidos como “maniobra de Heimlich”, el procedimiento estándar de primeros auxilios para casos de asfixia por aspiración, si sabe cómo hacerlos correctamente. He aquí algunos contextos en que usted se podría encontrar y algunos consejos sobre cómo debería afrontarlos: Si un niño se está asfixiando y tosiendo pero puede hablar y respirar, la vía respiratoria no está completamente obstruida y es mejor no hacer nada. Probablemente el niño se encontrará bien tras un buen ataque de tos. No intente sacarle el objeto de la garganta o de la boca ni tampoco darle palmadas en la espalda. Cualquiera de estos pasos podría empujar el objeto todavía más abajo en la vía respiratoria y empeorar la situación. Acompañe al niño y mantenga la calma hasta que termine el episodio. si un niño está consciente pero no puede respirar, hablar ni hacer ruidos o se está poniendo azul, la situación requiere los empujes abdominales de la maniobra de Heimlich. Inicie los empujes abdominales, si ha recibido preparación al respecto. Si no lo ha hecho ni hay otra persona que pueda realizarlos, llame al 112 y pida ayuda. Si un niño estaba asfixiándose y ahora está inconsciente y no respira, pida ayuda y realice inmediatamente la reanimación cardiopulmonar (RCP) si ha recibido formación al respecto
(*) Cuándo llamar al pediatra o acudir al servicio de urgencias Usted debería llevar a su hijo al servicio de urgencias médicas después de cualquier episodio de asfixia importante, especialmente si su hijo tiene tos persistente, babea, tiene arcadas, jadea y/o tiene dificultades para respirar o tragar. Si su hijo ha tenido un episodio en que parecía que iba a asfixiarse pero se recuperó tras un ataque de tos, no habrá necesidad de solicitar atención médica inmediata pero, no obstante, debería llamar a su pediatra.
(*)Prevenir la asfixia por aspiración Desafortunadamente, todos los niños están expuestos al riesgo de asfixia por aspiración, pero los menores de tres años son especialmente vulnerables. Los niños pequeños tienden a meterse objetos en la boca y también tienen vías respiratorias más pequeños que se pueden obstruir con mayor facilidad. Además, no tienen mucha experiencia masticatoria y tienden a tragarse los alimentos enteros. Usted puede ayudar a minimizar los riesgos de asfixia por aspiración. Los alimentos que suponen un riesgo de asfixia por aspiración incluyen los perritos calientes, las uvas, las zanahorias crudas, los frutos secos, las pasas, los caramelos duros o pegajosos, las cucharadas repletas de mantequilla de maní u otras cremas o patés densos, los trozos grandes de carne o queso y las palomitas de maíz. A la hora de la comidas, asegúrese de servir los alimentos del niño en trozos pequeños y manejables. Eso significa cortar las uvas a cuartos, cortar los perritos calientes o salchichas a lo largo y a rodajitas (quitándoles la piel dura) y cocinar las verduras en vez de servirlas crudas. Enseñe a sus hijos a sentarse a las horas de las comidas y tentempiés y a que no hablen ni se rían mientras tengan comida en la boca. Los juguetes y los objetos de uso doméstico también son un riesgo de asfixia por aspiración; tenga cuidado con los globos desinflados, las monedas, las cuentas o bolitas, las partes pequeñas de los juguetes y las pilas. Antes de que sus hijos aprendan a desplazarse solos, revise el suelo de su casa para comprobar que no hay objetos que podrían llevarse a la boca y aspirar. Usted se sorprendería por la cantidad de objetos que caen accidental y cotidianamente de estantes, mesadas o bolsillos y acaban debajo de los muebles, detrás de las cortinas, etc. De forma similar, asegúrese de escoger juguetes seguros y adecuados para la edad de su hijo. Aténgase siempre a las recomendaciones del fabricante en lo que a edad se refiere; algunos juguetes tienen partes pequeñas que se asocian a riesgo de asfixia, de modo que inspeccione atentamente su embalaje. Finalmente, tómese el tiempo necesario para estar preparado. La reanimación cardiopulmonar (RCP) y los cursos de primeros auxilios son un deber para los padres, otros cuidadores de niños y las niñeras.
(*) Arcadas, o lo que normalmente se confunde con atragantamiento, el “reflejo de extrusión” Reflejo de extrusión consiste precisamente en que, cuando se introduce un alimento en la parte anterior de la boca, se expulsa al exterior con la lengua. Este reflejo permite a los pequeños expulsar de su boca cualquier alimento que no sea líquido o de la textura de la mama, o del sabor y olor de la leche. El reflejo de extrusión sólo desaparece entre los 4 y 6 meses de edad, siempre que se “practique” con la comida. Muchas veces este reflejo es interpretado como una señal de que al bebé no le gusta la comida en cuestión y lo rechaza, pero como vemos se trata de un movimiento automático. Cuando desparece este reflejo, de modo natural, los pequeños son capaces de llevar el alimento a la parte posterior de la cavidad bucal y finalmente deglutirlo

Creo que he puesto todo lo que puede ayudar a las mamás primerizas, o las que queramos hacer un buen resumen para introducir a alguien o repasar el principio del método.¡

¿Y qué tal se porta?

Ayer mismo, me para por la calle una señora mayor para hacer cuchi-cuchi a mi nena de 8 meses. “¿Y qué tal se porta?”, me pregunta. Qué obsesión tiene la gente con esa pregunta… Pues se porta como se tiene que portar un bebé. “¿Es buena?”. Hombre, pues claro, no me pilla dinero de la cartera para gastárselo en drogas, es un bebé, lo único que quiere es estar conmigo todo el tiempo. (Esto no se lo dije así, por supuesto). “Será que la has acostumbrado, ¿verdad? ¿A que la cogías de pequeña cuando lloraba?”. ¿¿¿??? ¿De pequeña? ¿Y ahora qué es? ¿Mayor? ¿Cómo que si la he acostumbrado? ¿Qué pregunta es esa? ¿Acaso esa señora no está acostumbrada, cuando llega a su casa, a que alguien le de un beso y a dormir con su marido? Cuando un bebé llora, no llora porque no le quieres comprar la Play Station; llora porque te quiere a ti y quiere estar contigo, que le cojas, que le consueles de este mundo que todavía no entiende. Porque tú eres su único mundo, porque ni si quiera sabe que no es parte de ti. No entiendo para qué dejarle llorar, no sé qué necesidad hay de que aprendan que “esto es lo que hay”, que “el mundo es así”. ¿Que tienen que ser independientes? Qué barbaridad. Tienen que ser independientes con 20 años, no con pocos meses. Yo no creo en eso. Yo creo en una nueva generación que cambiará este mundo loco que tenemos a través de una nueva forma de crianza, que en realidad no es nueva, sino que existe desde el principio de los tiempo (por eso hemos sobrevivido y hemos llegado hasta aquí) pero que se nos está olvidando.

 

Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.