Mi regalo para toda la vida

Hoy quería escribir en este blog porque estoy super emocionada con el autoregalo que me acaba de llegar y me gustaría compartirlo con vosotras (y vosotros):

En octubre del 2.013, cuando supe que estaba embarazada, empecé a escribir un blog en el que, semana a semana, iba relatando una crónica de mi embarazo: síntomas, revisiones, idas de olla… 
“Trabajo” desde hace tiempo haciendo encargos esporádicos de maquetación, etc. para una editorial especializada en autoedición y, desde que nació Garbancita, en junio del 2.014, tenía ganas de preparar el blog para que fuera editado en formato libro. La nena pide muuuucha atención así que he ido muy poco a poco y no lo he acabado hasta hace unas semanas, pero por fin está aquí!
Me parece un recuerdo super bonito de cómo he vivido mi maternidad y me hace muchísima ilusión que un día, en el futuro, pueda llegar a leerlo mi hija. De momento he pedido solo unos pocos ejemplares para mí y para regalar (por mi enchufe en la editorial, porque normalmente la edición mínima son 125 ejemplares) pero me apetecía mucho enseñároslo y quizás le de una idea a alguien. 🙂

Quedada Madrid, por Tanya Cuadros


Tenía pendiente escribir una entrada sobre la quedada del viernes en Madrid, así que no hay mejor momento que este para hacerlo.
Mi día empezó a las 3 de la mañana, cuando de los nervios, no pude seguir durmiendo y me levanté para arreglarme. Me notaba rara, primero porque no estaba cansada, y después porque me sobraba cama, no tenía a mis cuerpecitos pegados y poniéndome sus patitas encima de la cara.
A las 5.55 cogía el tren que me llevaba al ave, y a las 7.40 ya estaba camino de Madrid. He de admitir que me daba algo de respeto viajar dos días después de los fatídicos atentados, y que la mente sádica del que maneja el DVD del Ave, no lo arregló mucho, ya que nos ofreció un gran surtido de terrorismo árabe proyectando primero “En tierra hostil” y a la vuelta “Argo”, ¡toma ya!.
Fue una mañana súper productiva, que se pasó volando y en buena compañía. A mediodía comí con Javier de Domingo, creador de #siloshombreshablasen (https://www.facebook.com/groups/siloshombreshablasen/), y uno de sus administradores junto a Pau Almuni. 
  Nos reímos a más no poder, y conocí un poco Madrid mientras nos dirigíamos hacía el lugar elegido para la quedada, nerviosa por encontrarme con mis chicas.
A las 16.30 estaba entrando por la puerta del local y lo primero que vi, fue a Sara corriendo hacia mí, para darme, ¡un achuchón tremendo!, no quería soltarla, por fin la conocía.
Nos fuimos presentando con caras extrañas hasta que no nos íbamos diciendo el Nick que llevábamos en el grupo, que cosa más extraña era… de repente decías:
-Hola, soy Tanya.
-CRI, CRI, CRI…
-La pelirroja, la del cuervo en el hombro…
-¡Hombre claro!, ¡la administradora!
Fue fantástico poner caras a tod@s ést@s mamás y papás que vinieron a hacer tribu, a crear contactos y recuerdos, que trajeron a las personitas más importantes para ellos y así me ayudaron a aliviar el mono de no tener a los míos.
Hablamos de mil cosas (aunque no hubo tiempo para todas las que hubiéramos querido hablar), pero sintonizamos muchísimo, al menos así lo sentí yo. Me fui con las pilas cargadas y la sensación de haber conocido a unas personas maravillosas, madres y padres implicados en ésta, nuestra crianza.
Seremos la #Generaciondelapego, y sentaremos las bases para el nuevo cambio de pensamiento.

¡ARRIBA MI TRIBU!

De grupos,maternidad y divagaciones varias, por Tanya Cuadros

Hace un año y medio un día rebuscando por Facebook,  me topé con un grupo de algo llamado Baby Led weaning, no sabia que era eso, no había escuchado nunca ese nombre.
Informándome me enteré que esas siglas resumían lo que yo había hecho con mi hijo mayor,  y ahora continuaba con mi pequeña.

Me uní a ese grupo,  y en poco tiempo,  había hecho piña con un grupo de mamás.
Durante meses intercambiamos opiniones, pensamientos y dudas en el grupo,  pero llegó un día en el que nos dimos cuenta de que nuestro pensamiento no acababa de cuadrar, nos acabamos sintiendo algo excluidas, así que decidimos abrir nuestro propio grupo Blw alimentación complementaria autorregulada y libre de papillas..https://m.facebook.com/groups/1586727114887163?ref=bookmark

 Empezamos cuatro gatas, no porque no admitieramos a gatos, sino porque los papás no pedían entrada ☺.
Los meses fueron pasando,  seguimos uniendo lazos,y hubo un día en el que no nos bastaba ese espacio para cubrir nuestras dudas, así nació Crianza con apego respetuosa y consciente https://m.facebook.com/groups/1538133913077130?ref=bookmark,  un lugar donde poder hacer tribu, descargar nuestras tensiones en un medio en el que no nos sintieramos raras, solas, extraterrestres. Un lugar no de debate, sino de apoyo a nuestra manera de criar, sin prisas,  sin horarios,  sin castigos, sin llantos ahogados en el silencio de un habitación dónde nadie aparece para calmarlo.
Nuestro pensamiento va con el niño, él es el principal eje de nuestro movimiento desde el mismo momento en el que vemos la rayita en el predictor.
Decidimos incluirlo en todos los aspectos de muestras vidas, tanto que no recordamos como lo hacíamos antes, como podíamos respirar,  como dormíamos de noche sin tener esos cuerpecitos pegados a los nuestros.
¿Es posible que estuviéramos más de 20 minutos en una ducha sin que hubiera otro espectador que no fuera tu marido?.

He llegado a oír verdaderas barbaridades sobre nuestra manera de criar, que somos esclavas de nuestros hijos, que les estamos haciendo seres dependientes de por vida, que les vamos a crear un trauma psicológico…. Lo dicho, barbaridades.
Está más que demostrado científicamente el daño que hacen los castigos,  la ignorancia del llanto, los desprecios, las etiquetas,  la obligación de comer,etc.
Hubo algo que leí un día,  que nunca voy a olvidar, me encontraba leyendo El concepto del continuum,  un libro maravilloso que me abrió muchas puertas de pensamiento,  y me tenía removida,  y buceando por Internet en foros médicos buscando daños cerebrales ocasionados por el método que todos conocemos para dormir bebés,  me encontré con una frase lapidaria.

LOS NIÑOS QUE SE DEJAN LLORAR HASTA CAER RENDIDOS Y SE DUERMEN, PARECEN CALMADOS,PERO SU CEREBRO TIENE EL MISMO PATRÓN QUE UN SOLDADO DURMIENDO EN UNA GUERRA.

Sí,  el mismo estrés,  exactamente el mismo que un soldado durmiendo en una guerra, dormido y tranquilo por la costumbre del horror en el que se encuentra, en un estado perpetuo de alerta, temiendo que en cualquier momento un sobresalto lo saque de la cama.
Y deseando lo mismo que ese bebé que está en la cuna, que de la oscuridad que lo rodea,  aparezcan unos brazos cariñosos que lo abracen bien cerca de su corazón y le hagan recordar que hay sitios donde no hay nada que temer.

De regalos imposibles

Hoy, un poco de humor, por llamarlo de alguna manera, porque hay veces que, por muy cómico que sea el regalo que le hacen a mi bebé, dan ganas de tirárselo a la cara a quien lo traiga…

Este es mi TOP 5: 

5) Una cestita de chuches que le regalaron por Reyes, cuando apenas iba a hacer 7 meses: Aspitos, galletas, chupa-chups… ¿¿¿Pero vosotras creéis que este es un regalo que se le pueda hacer a un bebé???

4) Ropa imposible: Aquí dos muestras: Conjunto tornasolado de los chinos y vestido para Nochevieja. Pa´ mear y no echar gota.

3) Tarta de pañales plastiqueros. Una tarta de pañales puede ser llamativa y hacer ilusión en un momento dado… Pero hombre, por lo menos hazla con pañales decentes! Que no digo que tengan que ser Dodot Requete-Ultra-Super, pero al menos que se vean medio transpirables…

2) Botes de leche en polvo. ¿¿¿??? “Eh… Gracias, pero… le doy el pecho…” es lo único que acerté a decir. “Ya lo sé, pero esto es para cuando dejes de darle.” ¿¿¿¿¿?????

1) Una cajita muy mona con lazos para el pelo. 9 meses después, mi hija sigue sin tener pelo.

…………

 ¿Y vuestro regalo más loco? Seguro que a alguna mamá por aquí le han regalado redecillas para la comida, o manualidades horteras con el nombre del bebé… Y a las niñas… ¿No os han saturado de cosas rosas con Minnie Mouse vestida de Barbie? ¡Ajjjjjjjjjj!

Los fantasmas de la maternidad

(Recordad que podéis enviar vuestros testimonios, anécdotas, dudas, sugerencias… a través del formulario de contacto de este blog, de forma anónima si queréis):



“…lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”, “pupa”, “no te quiero”… lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis … Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia…” 

¿Por qué un libro como “Duérmete, niño”, que es prácticamente una apología del maltrato infantil, llegó a hacerse tan popular? ¿Cómo es posible que millones de madres en todo el mundo le hicieran más caso que a su propio instinto? Quizás, aunque esta es solo una teoría, tenga algo que ver con las circunstancias políticas y sociales del momento: con la revolución sexual, la independencia laboral de la mujer, el feminismo mal entendido que deja en segundo plano la maternidad y trata de igualarse al hombre en logros y poder… Me explico:

A finales del siglo XX la supuesta igualdad de género estaba en boga. El éxito se medía en la capacidad de ascender socialmente, de tener un estatus… y de ser capaz de “reponerse” en el mínimo tiempo posible de la maternidad (como si la maternidad fuese una enfermedad) para volver a ser una ciudadana funcional. No había nada más chupi-guay, el colmo de la mujer 10, que tener un trabajo en el que llevar americana y presumir de figura un año después de dar a luz a un niño gordo y dormilón que “molestase” lo menos posible.

Desde la primera visita a la matrona, se daba una suscripción gratuita a las revistas “Ser Padres” y “Mi bebé y yo”, donde cada semana era prácticamente un monográfico dedicado a los beneficios de métodos de crianza conductitas: artículos, consultorios, testimonios… En las primeras visitas al pediatra, por si acaso la mamá vivía en Marte y aún no se habías enterado, le daban un esquema-resumen en los pasos básicos del método Estivill y una lista de sus resultados deseables: Los dos o tres primeros días serían duros, pero había que resistir al cansancio y el malestar para obtener recompensas. Con un mes, el bebé debería dormir al menos seis horas del tirón. Por el día debía aprender a entretenerse solo mientras mamá hacía sus cosas. Con cuatro meses, se iniciaría el destete y con seis meses tendrías plaza en la guardería que debías haber solicitado durante el embarazo. Ese bebé “bien educado” no tendría problemas en quedarse con sus cuidadoras, en dormir solo o en no protestar cuando los fines de semana le dejaran con los abuelos porque mamá y papá saldrían de fiesta como habían hecho hasta entonces y no deberían dejar de hacer. Porque parir no debería esclavizar, porque si mamá cambiaba su vida y sus costumbres en torno al bebé, acabaría echando de menos su propia vida, caería en la comparación con otras mujeres y con su pareja y eso podría llevarle a una profunda depresión. Los métodos de crianza conductistas (y el método Estivill, como el culmen de todos ellos), eran nada menos que la ciencia al servicio de la liberación de la mujer.

En este último año he coincidido con otras tres madres que, como yo, se han vuelto a quedar embarazadas después de más de una década. Amanda, con un hijo de 15 años, me comentaba que le estaba costando una barbaridad “desaprender” los métodos de crianza que tenía asimilados desde siempre, no como un método más sino como el único válido. Mi amiga Ana, con un niño de 11 años, me preguntaba, confundida, si a mí también me habían hablado de porteo en las clases de preparación al parto, y bromeaba: “Yo creo que tu matrona y la mía están conspirando para jodernos porque ellas también tuvieron niños excesivamente dependientes…”. Yo, por mi parte, he llegado a tener durante mi segundo embarazo serias dudas ante todo esto de la crianza natural. ¿Cómo era posible que ahora me estuvieran adiestrando en técnicas radicalmente opuestas a las de la primera vez? ¿Y cómo es posible que, tanto en el primer embarazo como en el segundo, pareciera estar claro que el método que me enseñaban en cada momento era el único válido y el único del que resultaría un niño equilibrado y una familia sana y feliz? Evidentemente, uno de los dos era equivocado. Me costó muchos meses entenderlo… Hasta que nació mi hija. Dicen que no hay mayor cristiano que el converso y así me sentí, hasta el punto de que ni si quiera llegué a acostar a la niña ni un momento en la cunita del hospital. En el momento que la vi, entendí que no podía dejarla llorar, que mi matrona nueva tenía razón, que algo desde dentro de mí me lo estaba diciendo…

Y desde entonces, además, no solo me preocupó ella. Pensé también en mi hijo mayor y me di cuenta de mi error. Y empecé a pensar si sus limitaciones no serán culpa mía y de los traumas que le haya podido causar pensando que hacía lo mejor para él… Sé que esto puede parecer exagerado y que probablemente no tiene nada que ver el TDAH que me estuvo volviendo loca hasta hace poco y sus manifestaciones (que todavía perduran) de apego inseguro con Estivill. O sí, no lo sé. El hecho de que siempre estuviera reclamando atención de formas poco adecuadas, o la supuesta diferencia entre cómo se comportaba en casa (un niño muy bueno) y como decían que se comportaba en el colegio (autoritario con sus compañeros, sumiso con los profesores, apático con las tareas…), ya no sé si relacionarlo también con los métodos de crianza que seguí con él. No quiero que parezca que he encontrado una cabeza de turco (Estivill) para echarle la culpa de mis fracasos en la educación de mi hijo, pero sí que me cuesta perdonarme el haber seguido esa línea, haberme dejado convencer sin haberme parado por un segundo a escuchar mi instinto maternal, no haber puesto en duda ni por un momento toda esa teoría, en parte porque tampoco podía pararme a recrearme en mi maternidad en una época en la que no tenía ni edad, ni pareja, ni un trabajo decente… Pero es que había leído miles de páginas sobre crianza, el mismo pediatra me había recalcado este tema… y resulta que todo era un enorme error.

Sin embargo, entiendo a quienes ahora critican los métodos que sigo con mi hija (teta a demanda, colecho, etc.). No a los opinólogos entrometidos, sino a los familiares cercanos que dan su opinión porque de verdad están convencidos de que estoy malcriándola como yo misma lo estaría si me hubiera visto hace unos años por un agujerito. Recuerdo hace unos cinco años, una entrevista que vi por la tele a Carolina Cerezuela (no recuerdo a cuento de qué, era en un programa de Cuatro o de La 2, pero sí recuerdo el plató y hasta el vestuario como si lo estuviera viendo ahora mismo). Fue la primera vez que oí hablar de crianza natural y me quedé muy sorprendida. Ella contaba que había leído mucho, había hablado con psicólogos, y había llegado a la conclusión de que jamás iba a dejar llorar a sus hijos (me parece que tenía gemelos). Yo estaba casi escandalizada de que dijera eso por la tele y pensaba: “¡No! ¡No le digas eso a las madres, las vas a confundir! ¿Qué libros habrá leído, si lo que pone en los libros es exactamente lo contrario? ¡No debes cogerles! Sé que cuesta pero es lo mejor para ellos y para toda la familia. No debemos criar niños dependientes y miedosos!”. Qué equivocada estaba…

Intento ahora recuperar el tiempo perdido con mi hijo, hacerle ver continuamente, 14 años más tarde, que le quiero con toda mi alma y que siempre quise lo mejor para él. Intento que vea en su hermana un reflejo de cómo yo le quería a él… Pero tengo mucho miedo de que ya sea demasiado tarde. 14 años, más preocupado de la niña que le gusta que de las 5 asignaturas que tiene pendientes, contestón a veces y mentiroso aún más veces para que no nos enfademos, para llamar la atención… Me siento muy culpable, mucho.

La maternidad es algo demasiado enorme, demasiado serio, que requiere mucha más implicación de la que en aquel momento me hubiera llegado a imaginar. No entiendo, por este motivo (y sé que es un tema extremadamente peliagudo) que en España se quiera prohíbir el aborto y que se fomente la llegada al mundo de niños que jamás serán queridos (contrariamente a todos los certificados de idoneidad que se piden para poder adoptar), no entiendo que se sigan publicitando por la tv métodos como los de Supernanny (que no dudo que sean muy eficaces en casos concretos de niños con trastornos graves de conducta diagnosticados) cuando ya está sobradamente demostrado que el único aprendizaje de cualquier índole se basa en la disciplina positiva y la integración afectiva de lo que se aprende, más allá de las recompensas que se puedan obtener (o los castigos que se puedan evitar). Por eso me uní a esta tribu, porque no quiero dejar de aprender. Quizás ahora también esté equivocada (porque estoy igual de convencida que en la primera ocasión de estar haciendo las cosas bien y resulta que entonces me estaba equivocando), pero al menos esta vez, si se demuestra mi error dentro de unos años, nunca jamás podré volver a sentirme culpable, porque estoy actuando desde el amor, no desde una teoría aprendida, y el amor no malcría.

¿Por qué no nos dejan tranquilos?, por Bodhi Point

Escrito por Bodhi Point:

¿Por qué no nos dejan tranquilos?

Somos sus padres, queremos quererles, amarles incondicionalmente; queremos calmarles cuando lloran; alimentarles cuando tengan hambre; darles consuelo y cariño siempre que lo necesiten (y cuando no, también); queremos que descubran la comida…sus sabores sus texturas…por si mismos, sin prisas ni agobios; queremos sentir su calor por la noche y que ellos se sientan protegidos, siempre; queremos ser los mejores padres para nuestro hijos, ¿por qué entonces no nos dejan?

Nuestras familias nos quieren, y nos aconsejan, nuestros amigos nos adoran y nos aconsejan, pero por favor, si veis que nosotros queremos criar de una manera muy distinta a lo que la sociedad dicta, dejarnos tranquilos, podéis hablar con nosotros, contarnos vuestras inquietudes y preocupaciones, sois nuestros padres, hermanos, cuñados, suegros y amigos, pero si veis que no opinamos igual, dejarlo.

Dejarnos, respetarnos y si queréis acompañarnos en este camino tan maravilloso que es la paternidad y maternidad, hacedlo, pero nunca nos hagáis sentir mal, no nos hagáis llorar de tristeza rabia e incomprensión, ya bastante tenemos con nuestras hormonas y vivencias poco agradables que nos hacen recordar cada día que nuestros bebés sólo necesitan amor y ser comprendidos, vivencias que nos recuerdan que ellos son las víctimas, no los terroristas (hay quienes les tratan como tal).

Se me encoge el corazón cuando leo a alguna madre que ya no puede más, que se siente sola e incomprendida, que hoy ha llorado, que hoy ha dudado…para esas mujeres, no estáis solas, aquí somos una tribu y estamos para apoyarnos y crear un cambio…UBUNTU

Ójala nuestros hijos, cuando ellos sean papás si lo son, amen a sus crías porque nosotros les amamos a ellos, abracen siempre porque ellos fueron muy abrazados, rían bailen y salten porque su infancia fue muy divertida, tengan un corazón limpio y bondadoso porque sus padres les inculcaron valores… Por ellos, por nuestros hijos, no nos dejemos vencer, que no nos hagan dudar, ellos son el futuro y en nuestras manos está hacerles ver, que la vida es maravillosa y que de vez en cuando, hay nubes en el cielo, pero que ahí estamos nosotros para evitar la tormenta…si nos dejan.

Los metomentodo

-Ah, ¿todavía no anda? Bueno, no te preocupes…
-¿Qué quieres decir con ese tonillo?

-Pues el mío con dos meses dormía seis horas del tirón.
-No quiero ni pensar lo que habrá pasado ese pobre niño para decidir estar seis horas seguidas solo sin protestar….

-¿Todavía le das el pecho? Si ya apenas tendrás leche…
-Tengo leche porque le doy el pecho. Es consecuencia, no causa, (bruja).

-Bufff… Le has acostumbrado a los brazos…
-No, verás: le cojo porque quiero. Ella quiere que le coja y yo quiero y puedo, ¿por qué no lo voy a hacer, para enseñarle que el mundo es así de cruel?

-Deberías insistir para que coma / eso no es comida para un bebé.
-Estupendo: la fruta no es comida para un bebé, mucho mejor una papilla de polvitos industriales. Tú haz caso a lo que dicen las multinacionales sobre alimentación, que yo haré caso a lo que dicen los nutricionistas y mi sentido común.

-Está flaquito.
-Está sano, que es lo que importa.

-Deberías reñirle cuando grita así.
-¿¿¿Reñirle??? Tiene seis meses.

-Te has quedado un poco gordita.
-Y tú te has quedado un poco amargada.

¿Alguna otra anécdota con metomentodos que añadir?



Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.


Sexo y lactancia

Nace el bebé y van pasando los meses… Poco a poco, la “novedad” para el resto del mundo va desapareciendo. Ya no hay visitas todos los días, ni llamadas de teléfono continuas para ver cómo va todo… Se van dejando de recibir regalos para el bebé, incluso tal vez se haya acabado la baja maternal. Todo vuelve, supuestamente, a la normalidad, al menos de cara a la galería, pero probablemente, en la intimidad, las cosas distan mucho de ser igual que antes de todo esto. 

Cuidar de un bebé es agotador, y la implicación emocional continua hace que pueda resultar más cansado que la misma jornada en el trabajo aguantando al gilipollas del jefe. Van pasando los meses, meses de 30 días, de 24 horas cada día pegada literalmente al bebé, día y noche.
Recuerdas que cuando nació, tu pareja y  tú lo mirabais sin saber muy bien qué hacer. Era una personita nueva entre los dos, no le conocíais, teníais que aprender a cuidarle, a quererle. Pero ahora han cambiado las tornas: Mamá y Bebé son una sola persona y tal vez es Papá el que empiece a verse como un extraño, tal vez incluso desplazado incluso de su propia cama.
Quizás es un gran padre, se implica al máximo, respeta todas tus ideas de crianza… pero la teta es tuya y la teta es continua.
De repente el bebé se duerme. Nunca se duerme sin la teta en la boca pero hoy ha pasado. Ha caído profundamente en su hamaca y promete al menos una hora de sueño. Papá y tú estáis al lado, en el sofá. Es domingo y no hay nada que hacer, es la hora de la siesta, la luz es tenue y el ambiente invita al acercamiento. Sabes que sería un momento ideal para vosotros dos, que desde que nació el bebé el sexo se ha reducido a algún encuentro esporádico de menos de cinco minutos bajo las sábanas procurando no hacer ruido. Pero qué pereza… Estás cansada, muy cansada, tanto física como emocionalmente, y prefieres mimos, abrazos, chocheo, un rato largo de arrumacos que te recuerden poco a poco quién es ese señor que vive con vosotros, antes de entrar en faena.
Pero Papá no está agotado, ni tiene un instinto de supervivencia que le hace dejar el sexo en un segundo plano, ni está invadido por la prolactina y otras hormonas antagónicas al deseo. Sigue siendo el mismo, pero la que no eres la misma eres tú. Ni si quiera te reconoces ante el espejo.
Puede que él insista en el acercamiento y puede que incluso eso llegue a molestarte. Puede que prefieras hacerte la dormida, o incluso dormirte porque realmente cualquier oportunidad de reponer sueño es bienvenida. Puede que decidas esforzarte y seguirle el juego, y puede que acabes llegando al orgasmo, pero también puede que no.
Se te pasa por la cabeza que tal vez él se acabe hartando de esta situación. Ya no eres la mujer fuerte, activa, siempre dispuesta y de tetas en su sitio de la que él se enamoró tiempo atrás.
¿Qué se puede hacer? Poco.
Encuentra el momento para hablar con él. No en ese momento en el sofá sino cuando esteis dando un paseo o en cualquier sitio tranquilo. Explícale cómo te sientes, lo que te está pasando. Explícale que te gusta como siempre y que valoras infinitamente su ayuda, que esta es una fase normal, otra fase más de la maternidad, y que estás orgullosa de estar viviéndolo con él. Porque es verdad, lo estás. Las cosas ya no van a volver a ser como antes porque ya no vais a salir de juerga hasta las tantas, ni vais a poder comer tranquilos en un restaurante durante mucho tiempo, pero esto es ahora así porque lo habéis elegido a cambio de una vida nueva en la que, puntualmente, se pueden echar de menos momentos locos, pero que es mucho más plena y que, con un poco de paciencia, os unirá mucho más que antes.

PORTABEBÉS

Me parece interesante escribir este post porque muchas veces venden como ergonómicas mochilas que no lo son, y muchas veces las mamás tampoco tenemos ni idea y nos fiamos del vendedor (que muchas veces, tampoco tiene ni idea). A mí misma me regalaron en su día la Babybjörn y ponía en los papeles que era ergonómica. ¡Mentira cochina!

Cosas a tener en cuenta para saber si una mochila es ergonómica: 
-El bebé tiene que ir sentado (y la gente nos sentamos con el culo), no colgado por entre las piernas, lo que además de cansarle, puede provocarle irritaciones.
-Se debe respetar la postura fisiológica del bebé: piernas separadas y flexionadas, rodillas al menos a la altura del culete y espalda en forma de C.
-Debe tener también buena sujección en el.cuello.

Beneficios de una mochila ergonómica: 
-El bebé está colocado a la altura óptima, pegado al cuerpo del/a papá/mamá y protegido.
-El peso se reparte entre la cadera, hombros y espalda del porteador, permitiéndole llevar más peso (son mochilas válidas para niños de hasta 2 años o más) y no cargar la espalda.
-Con la postura fisiologica el peso del bebe recae sobre el porteador, por eso no fuerza su la espalda. 

Tipos de porteo ergonómico: 
Mochilas: Ideales para los papás, que no les suele gustar la idea de llevar un fular. Suelen tener varias posiciones para llevar al bebé. No se recomiendan antes de los cuatro meses, aunque hay algunas que, con adaptaciones, pueden usarse desde el nacimiento, como Emeibaby. Según la marca, están entre caras y carísimas, pero se amortizan porque duran mucho.

Mei-tai: Se podría decir que son las mochilas originales. En ellas se han basado los portabebés modernos. Es más sencilla y mucho más barata y se ata con nudos. Existen mei-tais evolutivos que pueden usarse desde el nacimiento. Suelen tener diseños muy bonitos y apenas ocupa espacio, lo que lo hace perfecto para llevar en el carrito y sacarlo cuando sea necesario.
Fular: Es una pieza larga de tela (unos cuatro metros de largo por medio metro de ancho) para portear al bebé desde el nacimiento. En youtube encontraréis tutoriales sobre cómo ponérselo. Los tejidos no elásticos duran hasta el final del porteo (los elásticos son cómodos hasta los 8-9 kg. generalmente).

Bandolera: Es una tela similar a la del fular pero con unas anillas para sujetarlo que se pueden ir regulando según el tamaño del bebé. Es el más discreto para favorecer la lactancia.
Pouch: Parecidos a la bandolera, pero de una sola pieza, tipo bolsa, y elásticos.
Ayudabrazos: No son un portabebé como tal sino más bien una ayuda para llevarles cogidos, apoyando el peso en un solo hombro. Pueden utilizarse desde el nacimiento para amamantar o en posición erguida desde que se mantienen sentados. Son muy cómodos en bebés mayores que quieren estar subiendo y bajando de los brazos continuamente y para bañarse.

El Temor más Grande



Uno de los temores más grandes de cualquier padre es que le pase algo a su hijo(a), y ese algo sea lo más terrible que le puede suceder a un ser vivo y es la muerte.
No pensé que fuera a hablar de este tema pero creo que es un tema latente en nuestras vidas como padres, imagino que ha sido un temor vigente durante mi niñez y que mi madre lo debe haber sufrido muchas veces, no saber de mi por alguna razón mientras estoy viajando de un lugar a otro en un micro o a pie o estar esperando en vela mientras yo llego de una salida a bailar o del cine, son las cosas que uno no las entiende hasta que le toca vivirlas.

Mi hija tiene poco más de un año pero el simple hecho de estar lejos haciendo alguna otra cosa que evita estar en casa para cualquier emergencia como que te quita el aire que respiras, no es que le vaya a pasar algo pero la preocupación te carcome mientras estas fuera del alcance y solo una llamada telefónica pueda marcar la diferencia.

Cuando mi hija nació y empezó a vivir con nosotros estas al pendiente de si respira, de si se mueve, se golpea, si se puede ahogar, si está echada correctamente, si hay mucho calor o mucho frio y estas con esos temores y muchos otros más, tanto así que cuando ella dormía en las noches a veces me acercaba a ver si respiraba, ponerle un espejo para ver si se opacaba con la respiración o mirar detalladamente si es que su pecho se movía, a veces parecía que no se movía y a uno no se le ocurría pensar en lo peor.

Ahora que está un poquito más grande el tema sigue ahí, ahora que estoy trabajando en un horario regular, el temor sigue ahí, pero se ha intensificado un poco más, como ahora hace muchas cosas más el riesgo es mayor, y estoy pensando en lo que podría suceder, si mi esposa podría reaccionar rápidamente en atender lo que fuera o si yo estoy lo suficientemente cerca como para llevar volando en caso de una emergencia, uno lo piensa con la cabeza fría cuando ves todas las posibilidades, evalúas los pros y los contras, calculas distancias, velocidad, rutas y todo lo demás pero cuando realmente sucede algo la locura se cruza en tu camino y todos los planes se vienen abajo porque no piensas con la cabeza, la testosterona sube rápidamente y tú quieres llegar como sea, sin importar lo que este en tu camino. Que suene el teléfono con un número desconocido pensando en que te están llamando para darte una noticia mala es latente.

Por ejemplo hace unos días fui con mi mamá al cine, después de muchas lunas que no salíamos juntos, y en este cine que está en Larcomar la señal de los celulares se vuelve nula, mi cabeza estaba a mil, si sucedía algo y no me podían llamar, como iba a poder ir a ayudar, esa locura de los 5 minutos te puede hacer perder los papeles, sé que puedo confiar en mi esposa para cualquier cosa pero igual no puedes evitar pensar en lo peor.
De igual forma me pasa cuando sale con la bebé, si se va de compras o si tiene que ir en micro a algún lugar más o menos lejos, ir a visitar a mi suegra, cosas así, pensar en si el taxi o el micro llega bien, sino se accidento o lo que sea, se ven tantas cosas en la televisión que las imágenes te lavan el cerebro y te mueven el piso completamente.

Pensar, pensar y pensar, imaginar lo inimaginable, ya sé que debería tener más confianza pero a veces las partes terceras terminan involucrándose y metiendo la pata en tal sentido que afectan de manera terminal a otras personas y en un abrir y cerrar de ojos puedes perder a tus seres queridos, por eso los temores existen y tenemos que aprender a vivir con ellos, con el dolor de mi corazón tengo que tener suficiente fe todos los días para salir de casa y volver por la noche y ver que todo sigue igual que cuando me fui, mi hija corriendo por toda la casa sonriendo y bailando y mi esposa tras ella como buena guardiana, mientras tenga esa imagen en la mente puedo seguir tranquilo pero siempre algo atemorizado, no lo podemos evitar.

No me puedo ni imaginar lo que significaría perder a mi hija y para aquellas personas que han sufrido una perdida, y lo digo en serio, de verdad  lo siento mucho y lo digo con el corazón en la mano, tengo una amiga que conozco desde hace más de 12 años que ha pasado por esto y la verdad es que no hay palabras que puedan calmar o aliviar el dolor que un padre o una madre puedan sentir en ese momento, la fuerza y la resistencia que deben de tener para seguir adelante debe ser impresionante y la verdad, aunque algunos me odien por esto, no me gustaría estar en ninguno de los zapatos en el momento en el que sucedió, sé que es un tema bastante doloroso y me ha costado mucho comentarlo porque encontrar las palabras adecuadas ha sido difícil, incluso había pensado mucho mencionarlo.

Por Juan Manuel Palacios 
 http://papaenaccion.blogspot.com.es/