#mamiconcilia especial lactancia materna‏, por Usúe Madinaveitia

Hace unos meses pensé en preparar una edición especial de #mamiconcilia para lanzar con motivo de la Semana de la Lactancia pero descarté la idea porque tenía otros muchos proyectos encima de la mesa, entre ellos la 2ª edición de #mamiconcilia, el lanzamiento de una sección sobre mobbing o de una sección de protagonistas de la conciliación. Todos ellos han visto ya la luz.

Hace una semana empecé a preparar un post para publicar en la Semana de la Lactancia y al entrar en su web para documentarme descubrí que el lema de este año es “Amamantar y trabajar”. No podía ser más afín a nuestro proyecto. Me dio mucha rabia no haber preparado la edición especial lactancia de #mamiconcilia. Así que, una vez más nos liamos la manta a la cabeza y nos pusimos con ella.

Convoqué con cautela porque me daba miedo juntarme con más testimonios de los que fuéramos capaces de gestionar en tan pocos días. Finalmente sumamos 10 testimonios, justo los que había imaginado para una edición especial.

Estas fueron las líneas temáticas inspiradoras:

  • Preparativos para la vuelta al trabajo: banco de leche, sacaleches, neverita… 
  • Permiso de lactancia: acumulado, una hora al día, dos medias horas, reducción de jornada de media hora, excedencias, juntar vacaciones… 
  • El primer día de trabajo tras la baja maternal Página #4 #mamiconcilia especial lactancia materna 
  • Te acercan al bebé al trabajo, vas corriendo a casa, toca extraer leche… 
  • En busca de un lugar apto para la extracción: sala de lactancia, baño, despacho, sala de reuniones, un centro comercial cercano… 
  • Cómplices en el trabajo o en el entorno familiar: una madre compañera, la de Recursos Humanos, los abuelos, la canguro… 
  • Mi hijo hace huelga de hambre hasta que llego o le engañan el estómago con… El recibimiento, la llegada a casa. 
  • Mis secretos para trabajar y seguir dando el pecho 
  • Sorprendida en plena extracción u otras situaciones surrealistas, cómicas o lamentables a las que te hayas visto abocada por compaginar lactancia y trabajo. 
  • Comentarios poco afortunados que te llegaron al alma 
  • Abandono no deseado de la lactancia por tener que volver al trabajo 

Espero que disfrutéis de esta nueva edición de #mamiconcilia y seguir con ella invitando a la reflexión y dando que hablar sobre la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, en este caso dificultada por la recomendación o deseo de dar el pecho más allá de las 16 semanas que contemplan las bajas maternales en España.

Puedes descargar el pdf aquí.

Bebés inesperados. Testimonios en primera persona.

A veces un embarazo llega de manera inesperada, inoportuna… Y lo que debería ser una alegría supone de entrada un shock. 
Hoy queremos ofrecer testimonio de “bebés no buscados, pero encontrados y finalmente bienvenidos”, como dicen en uno de nuestros relatos. Porque aunque en el momento de ver el positivo en la prueba parece que todo se viene abajo, pronto esa situación dará la vuelta. Da igual que tu bebé haya sido buscado o no. Nunca encontrarás mayor satisfacción que en él:

Nunca había compartido mi experiencia, pero me he animado a escribirla aquí y espero que sirva de ayuda a quien se sienta identificada con la llegada de un bebé no buscado, pero encontrado y bienvenido.

Teníamos 20 años cuando supimos que íbamos a ser padres. Una personita crecía dentro de mi, fruto de una relación de apenas cinco meses. Tampoco teníamos nada estable económicamente, y eso era lo que más nos preocupaba.

Aunque nos lo habíamos imaginado, fue duro ver el test de embarazo positivo. Tanto, que lo tuvimos que repetir. Emoción. Ganas de llorar. Y sobre todo miedo… mucho miedo. Un conjunto de sentimientos se apoderaban de nosotros. Lo único que teníamos claro y en lo que estábamos los dos de acuerdo, era que nuestro futuro bebé se merecía una familia. Un hogar en condiciones. Una estabilidad.

Cuando dimos la noticia a la familia, en general recibimos palabras de ánimo (aunque algunos se llevaron las manos a la cabeza). Creo que el apoyo es muy importante. Sobre todo emocional. Sentirte comprendida, respetada, acompañada…

Nos lanzamos a alquilar un piso. Fue difícil. La convivencia con una persona a la que apenas conoces (a pesar de sentir que conectábamos al 100% siempre surgen roces). Para colmo me quedé sin trabajo en el cuarto mes de embarazo, cosa que creaba más tensión.

Las hormonas, estar en casa todo el día, la mayor parte del tiempo sola. Mi cabeza no paraba de atormentarme. Sentimientos contradictorios cada vez más, y muy pocas ganas de salir, de pasear, de cuidarme… de todo en general. Pero él siempre estuvo ahí. Aguantando mis días buenos, malos y peores.

Pasaron los meses. Cada día que pasaba crecía mi inseguridad, a la vez que iba llegando el momento esperado. Las clases de preparación al parto me ayudaron mucho, incluso se me quedaban cortas. Me di cuenta de que el embarazo no es como te lo cuentan. Que hay más mujeres como tú, con altibajos, cambios de humor y demás. Que todo eso entra dentro de lo normal y no estás loca.

Empecé a leer mucho sobre maternidad. Me dio por hacer patucos de ganchillo, collares de lactancia, manualidades para decorar la habitación del pequeñín (que luego no utilizó, jeje). Hice un diario de embarazo en el que, cuando me apetecía, escribía mis sensaciones (y sigo escribiendo los avances del pequeño Jorge). En general, empecé a conectar conmigo misma.

La maternidad me ha proporcionado otra vida, otra concepción de mi misma que no conocía. Después de tener a mi niño en brazos, de verle crecer, siento que todo lo que hemos pasado, todos los periodos a los que se pueden ver sometidos dos padres novatos, inesperados y jóvenes ha merecido la pena.

Hemos cambiado muchas cosas, muchos planes para adaptarnos a la nueva vida en familia, pero no lo cambiaríamos por nada. Seguimos adaptándonos a cada fase, creciendo como personas y, sobre todo, aprendiendo del mejor maestro que podíamos tener. Nuestro hijo.

Anónimo
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Una imagen vale más que mil palabras. Eso dicen, ¿verdad?

Pues ahí está.

El resultado del test de embarazo, positivo.

Si todo va bien para finales de agosto o primeros de septiembre tendremos un bebé.

Después de haber asumido que nunca llegaría a quedarme embarazada y que ya se me había pasado el arroz, de pensar que ya era viejuna para estas cosas, resulta que no, que estamos hechos unos jovenzuelos y si todo sale bien, vamos a ser papás.

Sí, ese ha sido nuestro regalo de Papa Noel. Una sorpresa inesperada que no pensábamos que iba a llegar y que hace que nuestra felicidad sea más completa aún, si es que se puede.

Cuando decidimos casarnos hablamos del tema niños, claro, decidimos que ya teníamos una edad y que seguramente iba a ser muy complicado un embarazo de forma natural. Yo la verdad es que no me veía con ánimos de empezar con tratamientos e historias así, he visto a parejas obsesionarse con el tema para terminar desilusionándose así que decidimos dejarlo en manos de la naturaleza, ha sido el “si viene, que venga y si no viene, pues que no venga” al fin y al cabo nos tenemos a nosotros que es lo importante.

Pero la naturaleza ha decidido que no, que estamos sanotes y que hay que mantener el país y traer niños al mundo para que cuando nos jubilemos haya quien pague las pensiones 😀

Hemos llamado a mi madre, sabemos que es muy pronto aún para contar nada, pero teniendo en cuenta que mi abuela nos dejó la semana pasada, hemos pensado que una noticia así la iba a animar mucho.

Cuando se lo hemos dicho se ha quedado callada, sin decir nada, no reaccionaba. La noticia le ha pillado por sorpresa, se ha quedado en shock. Como mi hermana y mis sobrinos estaban con ella también se han enterado de la noticia, a mi hermana solo se le ha ocurrido soltarnos un “¡ Estáis locos!”. Parece que van a necesitar un tiempo para digerirlo 😀

Unas horas después he vuelto a llamar a mi madre, ya lo tenía asimilado y esta muy ilusionada, mi hermana también. Hemos pedido cita para el médico de cabecera, nos la han dado para el día dos. Una imagen vale más que mil palabras Eso dicen verdad?

Eva Tarín
Post original publicado aquí.
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Mi pareja y yo vivíamos juntos, compartiendo piso con otros compañer@s. Yo estudiaba un ciclo formativo y él trabajaba.

Tomaba la pastilla anticonceptiva y decidí dejar de tomarla porque me hacía encontrarme mal… Pues fue en el periodo de “descanso” de la.pastilla cuando tuvimos relaciones como siempre, sin prensar en nada. Pero la próxima caja no la tomé.

Sin ni siquiera acordarnos de aquello seguimos con nuestra vida. Yo estaba muy tranquila en los primeros días de retraso ya que las reglas eran un poco irregulares así que ni me.dio por pensar en embarazo, pero cuando ya paso un mes decidí hacerme la prueba solo por si acaso, tranquila, pensando que era imposible, que no podía hacer pasado nada.

Así que aproveché una tarde que estaba sola, mi pareja trabajando, fui a la farmacia y compre un test. Mientras lo hacía ya empecé a ponerme nerviosa, pero en todo momento pensando que era imposible. En el momento que vi las dos rayitas pensé que debía tratarse de un error, que no me podía pasar a mi eso.

Tenía 19 años, estaba comenzando el ciclo formativo y tenía muchos planes por delante, los.cuales no incluían un bebé, por supuesto.

Empecé a llorar y llorar sin parar, llamé a mi pareja y le dije lo que había salido. Recuerdo que él se reía y me decía: “Pero no llores, que no pasa nada, mujer…”. Yo estaba alucinada, ¡cómo podía hacerle gracia la situación! Me encontraba en shock no sabía ni que pensar ni que sentir, estaba en blanco pero aterrada.

Estaba mi cuñada en casa así que le conté lo que me pasaba y recuerdo sus palabras como si fuera ayer: “Uy, pues date prisa, que en cuanto se ponga el PP otra vez en el gobierno van a quitar la ley del aborto”.  Y ahí empece a pensar que tenía que decidir qué hacer.

Creo que siempre supe en el fondo que no era capaz de abortar. No por ningún tema religioso ni nada, simplemente me parecía matar a un inocente que no tenia culpa de nuestro “descuido”.

Cuando vino mi pareja solo intentó consolarme diciendo que no me preocupara, que todo iba a salir bien, no me podía explicar que el estuviera tan tranquilo. A los pocos días lo comprendí, cuando empezó a hablarme de “quitarnos” de encima el problema, que nadie se iba a enterar, que no tenía que contar nada.

Yo seguía con la mente en blanco sin decirle nada, ni sí ni no. Fui al médico y le comenté el resultado del test, me lo confirmó con otro test en la consulta y me preguntó que qué pretendía hacer… y yo le dije que no sabía nada.

Me dio información sobre cómo podía abortar, un montón de papeles y me explico que tenían que pasar no sé cuánto días, etc. Recuerdo que me.dijo: “Hagas lo que hagas debes estar muy segura de tu decisión”. Yo seguía con la mente en blanco.

Llegué a casa y empecé a leer los papeles, casi me da un infarto cuando empecé a leer las técnicas de aborto, la única “pasable” era la pastilla y ni siquiera entraba como opción ya que me.pasaba de semanas.

Después busqué información de cómo es el embrión y feto en las semanas en las que estaba y pensé que era imposible que pudiera asesinar a este ser que llevaba dentro de mí.

Le conté a mi pareja mi decisión y se puso hecho un basilisco: que eso no podía decidido yo sola, que le iba a ruinar la vida, y un montón de palabras que aún llego clavadas en mi Cabeza. Ese día lloré mucho más que el día del test, me sentí sola y ya tenía que empezar a pensar como me apañaría sola con mi bebé, qué sería de mi vida, etc. Lo que en ese momento tenía clarísimo es que no seguiría una vida sin mi bebé.

Empezaron a atacarme mi pareja y sus amigos, su hermana…, en fin no tenia apoyos. Un día me hicieron encerrona mientras cenaba tranquilamente, se sentaron todos alrededor mio y empezaron a decirme lo egoísta que era, que era una ingenua, una ilusa, que me.pensaba que un bebé es un muñeco pero que luego sería un niño, un adolescente, un joven, tendría mucho gasto económico, no podría salir más, que no tenía ni donde caerme muerta y pensaba traer una persona a este mundo…

Y otro día más entre los miles del embarazo lloré muchísimo y no paraban de decirme cosas, y seguían y seguían… En fin, acabe encerrándome en la habitación con un dolor de cabeza tremendo. De madrugada me despierta el dolor insoportable de cabeza, decido ir a urgencias, le digo a mi pareja que me encuentro muy mal y me dice que el tiene que madrugar al día siguiente, que le deje descansar.

Me dieron migrañas varias veces muy fuertes en el embarazo, tenía que ir a urgencias siempre a que me pincharan y por supuesto siempre fui sola.

Mi pareja me llevó a ver una clínica de aborto con la esperanza de que yo cambiara de idea. La chica nos explicó y yo, cómo no, llorando, le dije que no quería hacerlo, que no pensaba matar a mi bebe. Él se enfadó mucho, me dijo que “gracias por joderme la.vida “, “me estás destrozando” y un sinfín de cosas de ese tipo.

Decidí contárselo a mi madre, que se disgusto mucho pero me pidió que, por favor, terminara mis estudios, que ella me ayudaría lo máximo posible. Se lo contó a mi padre y, la verdad que su reacción fue bastante buena, hasta le hizo ilusión y fue el primero que me dio la enhorabuena. Después mis amigas me apoyaron también. Ya me sentía un poco más “apoyada”.

Una mañana fui al baño y había manchado muchísima sangre, mi padre me acompañó a urgencias. Mientras esperaba en la sala para pasar, tenía muchísimo miedo, pensaba que perdería a mi bebe, estaba triste y muy preocupada. Cuando me revisaron me dijeron que todo estaba bien, me enseñaron mi pequeño Casper, era tan bonito… Después me dejaron oír los latidos de su corazón. Ese fue el momento en el que me enamore perdidamente de mi peque, era lo más bonito del mundo y estaba dentro de mí. Ese momento me.dio fuerzas para hacer frente a todos, a ignorar los comentarios y las ofensas.

Le dije a mi pareja que él hiciera lo que quisiera, que yo seguiría adelante con o sin él, que si él decidía no seguir con nosotros yo no le reclamaría nada, ni le pediría nada nunca. Por desgracia teníamos que seguir en el mismo piso por motivos económicos. Él intentaba cada día convencerme de que abortará, pero después de un tiempo lo asumió y se amargo: siempre estaba borde conmigo, me trataba mal, me ignoraba… Pero decía que él estaba obligado a estar con nosotros y que no me dejaría, que seria una vergüenza porque también es su hijo.

Así empezaron a pasar los meses, yo feliz con mi tripita, seguía asistiendo a clases y ya todo el mundo sabia de mi embarazo. Cuando parecía que todo se había calmado un poco, una mala noticia llegó: A mi madre le.diagnosticaron un tumor, tenían que operarla urgentemente, una operación muy complicada. Empecé a acompañarla a los médicos. La ingresaron en otra cuidad a 200 km de nuestra casa. Mi padre se marchó a trabajar a otro país y mi hermana empezó a prepara su selectividad, así que nos quedamos las tres solas (ya sabía que mi bebe era una niña) en el hospital. Dormí muchas noches en un sillón, con 5-6 meses de embarazo y comía de bufet y cosas baratas. Había enfermeras que hasta me trataron fatal, diciéndome que ese no era sitio para mí, que debería de estar en casa.

Por fin llegó el día de la operación, tenía mucho miedo, nos advirtieron que era muy delicado que no aseguraban nada. Desde que entró por la puerta de quirófano y las puertas se cerraron detrás de ella comencé a llorar sin parar. Esperé 14 horas en las sillas de la sala de espera, tan incómodas… me daba paseos, me sentaba, ya no sabia que posición tomar.

Finalmente nos informaron que habían quitado con éxito todo el tumor, que ella aun estaba dormida pero que podríamos verla pasada una hora. Cuando subimos a la UCI y vi a mi madre con tantos aparatos, drenajes, vías.. Puf, casi entro en shock.

Esa noche nos fuimos a casa porque no podíamos estar en la.habitación si ella estaba en UCI y volvimos al día siguiente sin apenas dormir.

Cuando mi madre despertó me quede con ella. No podía hablar ni moverse así que tenia que hacerle todo. Mi madre pesaba más de 80 kilos y yo, incluso con lo que había engordado, 60 y pocos… Tenía que moverla, asearla, de todo, cuando comenzó a andar un poco tenía que servirle de apoyo, hasta se cayó alguna vez y la tuve que levantarla yo sola. Gracias a Dios se fue recuperando.

Después empezamos a saber cada vez menos de mi padre. Nos dejó bastante tiradas.

Pasaron los meses y terminé mi curso escolar gracias al gran apoyo de profesores y compañeros que me pusieron las cosas bastante fáciles para poder sacarlo. Les estaré eternamente agradecida por el apoyo.

Mi pareja decidió “apoyarme” y estar “juntos”. Lo pongo entre comillas porque eso decía y lo cumplió muy a medias.

El día del parto fui yo sola con contracciones al hospital en coche (60km), ya que mi madre no podía conducir bien. Yo ya vivía con ella. Él no apareció hasta casi antes nacer nuestra pequeña.

Parto totalmente irrespetuoso, doloroso con chute de oxitocina y sin epidural. Sufriendo sola, sin una mano ni una mirada de preocupación y amor…

Cuando vi a mi pequeña me enamore por segunda vez (después de las ecos), amor verdadero, más sincero y fuerte que ninguno otro en el mundo. El amor de madre que todo lo puede y todo lo vence.

Y ha sido muy duro desde entonces, pero no por mi pequeña, eso seguro, los bebés no hacen la vida más difícil, son los adultos que nos rodean. A día de hoy consideramos todos a mi niña como un tesoro, la quiere todo el mundo, una niña muy sociable, amable, buena, generosa, preciosa, en fin… qué voy a poner yo de ella si soy su mamá, jeje.

La adoro y daría por ella mi vida mil veces y volvería a pasar mil calvarios solo por tenerla conmigo. Colechamos y tomamos teta tres años después y creo que en ningún tipo de vida de los que tenia planeado para mí, habría sido más feliz.

Además, termine mi ciclo y ahora me quedan dos años de universidad gracias a mi madre que me ayuda siempre al máximo posible. Todo es posible y se puede. Todos los niños son regalos y bendiciones y todos los embarazos deberían de ser momentos felices y únicos para las mamas, y no tan horribles y llenos de tantos momentos estresantes y negativos como el mío.

A día de hoy, cuando veo fotos o por la calle parejas con su pancita me dan ganas de llorar. Añoro un embarazo feliz como el que nunca tuve.

Anónimo

Medusas

Las medusas, también llamadas aguamalas, malaguas, aguavivas, aguacuajada o lágrimas de mar, son animales marinos pertenecientes al filo Cnidaria (conocidos antes como celentéreos); son pelágicos, de cuerpo gelatinoso, con forma de campana de la que cuelga un manubrio tubular, con la boca en el extremo inferior, a veces prolongado por largos tentáculos cargados con células urticantes llamados cnidocitos.
En España, la más molesta es la llamada carabela portuguesa.
El veneno sale de esas cápsulas de los tentáculos cuando tocan una superficie caliente (piel) o también en contacto con el agua dulce (por estar habituado este ser al agua salada del mar). Estos estímulos son suficientes para que la cápsula se dispare y se incruste en la piel, aunque la medusa esté muerta o en trozos.
Advertencia: nunca se debe tocar una medusa con las manos aunque esté aparentemente muerta en la arena, ni meter en agua dulce el brazo o la zona afectada por el contacto con la medusa.

Síntomas de una picadura de medusa

La medusa realmente no pica, pero su contacto produce una zona roja, que escuece mucho, con la forma del tentáculo.
Puede que ni siquiera se hayas visto a la medusa, porque algunas variedades son muy transparentes. La sensación es similar a haberse cortado con algo, picor y la aparición de rojez, hinchazón, vesículas y pústulas.
En ocasiones, posteriormente, aparecen zonas de urticaria alrededor, y en casos muy raros o de picaduras muy extensas pueden aparecer síntomas similares a una reacción alérgica grave.
Los niños son un grupo de riesgo, ya que, en proporción, para ellos la superficie de piel afectada es mayor que en un adulto, y además tienen la piel más fina, por lo que el líquido venenoso la atraviesa mejor.

¿Cómo evitar las picaduras de medusa?

  •  Hay playas que colocan indicaciones específicas cuando se han avistado bancos de medusas. Házles caso.
  • Es altamente recomendable la utilización de crema solar que, además de protegernos de los rayos solares, también tiene una cierta capacidad para aislar la superficie corporal de sustancias como, por ejemplo, las de los tentáculos de medusas.
  • Ante una proliferación de estos animales es mejor no meterse en el agua, ni siquiera en la orilla, ya que pueden existir trozos de tentáculos. En caso de duda es mejor preguntar al servicio de vigilancia de la playa.
  • No se deben tocar las medusas muertas o fragmentos de ellas, ya que su poder urticante persiste hasta 24 horas en condiciones de sequedad.
  • Si se ven medusas y no existe una señalización adecuada, se debe avisar al puesto más cercano de vigilancia de playa.
  • La zona de rompiente es una zona peligrosa en caso de existir medusas, pues muchos fragmentos con capacidad urticante pueden concentrarse allí.
  • Se recomienda que aquellas personas que permanezcan un tiempo prolongado en el agua utilicen prendas protectoras (gafas, trajes de neopreno, lycra…).

  Y si me ha picado ¿qué hago?

  • No rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o arena.
  • Lavar con agua marina, nunca con agua dulce.
  • Acudir al puesto de socorro de la playa si lo hay, donde conocen las especies de medusas que hay en la zona y el tratamiento más adecuado. Si esto no es posible:
  • Quitar los restos o trozos con pinzas o raspando con un plástico duro, como una tarjeta de crédito.
  • Para aliviar el dolor, parece que en las especies de nuestras costas es eficaz aplicar frío durante 15 minutos, sin frotar. Si se utiliza hielo hay que evitar el contacto directo con la piel. Una solución fácil es utilizar bolsas de plástico con trozos de hielo en su interior. En especies más frecuentes en Hawai y en Australia parece que es mejor aplicar calor.
  • No aplicar amoniaco ni orina.
  • El vinagre (ácido acético) es eficaz en especies australianas pero no hay acuerdo respecto a la carabela portuguesa.
  • Los niños, personas mayores o aquellas con alergias que resulten afectados, pueden necesitar una atención especial.
  • En caso de observarse síntomas como náuseas, vómitos, mareos, calambres musculares, dolor de cabeza o malestar generalizado, acudir al hospital más próximo e informar, si es posible, del tipo de medusa que produjo la picadura.
  • Hay que tener presente que, normalmente, queda una herida abierta y que ésta se puede infectar. Conviene desinfectarla con un antiséptico.
  • La mayoría desaparecen en días, aunque a veces las molestias pueden durar semanas o meses

Testimonios en primera persona: bebés arcoiris

En el 2008 me quedé embarazada, buscándolo, con toda esa gran ilusión que conlleva ese sentimiento mutuo de 2 personas que se quieren y que necesitan formar una familia. Bien, pues mi gran decepción fue, cuando a los 2 meses y medio, en mi primera eco, en tu gran primer reencuentro con tu nuevo ser, te diagnostican que tienes un huevo hueco, es decir, que ahí donde piensas que se esta formando una gran vida, acaba por ser unos cuantos trozos como de higaditos que no se llegan a formar por esa falta de un gran corazón por latir.

Ese día fue el peor de mis días, toda experiencia de síntomas típicos de embarazada no sirvieron para nada. Ese día fue para mí el fin de mi ilusión por ser madre en esta vida tan injusta para mí.

Pasado unos años la situación con mi pareja iba a peor, no sé si por arrastrar esa pena o por no tener ilusión ya por nada… o no sé por qué… pero de repente, haciendo un gran esfuerzo, mi pareja y yo por darnos otra oportunidad, empezamos a sentir que la vida había que vivirla con otros ojos de como ya los estabámos mirando últimamente, con tanta negatividad, así que decidimos intentar relajarnos y disfrutar el uno del otro siempre pensando en positivo y sabiendo que bueno, por lo menos después de tanta desgracia (me despidieron de la empresa donde trabajaba por enterarse d mi situación y que yo no avise por no querer hasta saber de seguro) nos teníamos el uno al otro.

Así que, entre tanta relajación, a mis casi 40 años, de repente apareció un síntoma. Un síntoma como una especie de virus del estómago que en mi vida pasé…. y que al final en vez de un virus fue todo lo contrario….. nuestra gran cura. Y yo pensando en ese virus, me decía algo que tenía que hacerme la prueba de esa carita sonriendo que estaba esperando que la viéramos en ese test de embarazo la pareja mas afortunada y dichosa de ese gran momento nuestro, el de saber que sí que era posible volver a intentarlo de nuevo.

Después de unos meses de inquietud y gran angustia, para qué negarlo, por mi miedo a volver a experimentar ese malestar por recibir alguna que otra mala noticia sobre el estado de mi feto, al pasar mi 3 meses es cuando supe, que la vida al fin nos estaba sonriendo, es ahí cuando tuve esa corazonada de de que todo saldría como ya como una desea en su gran momento y que tanto me merecía.

Por mi ya edad de riesgo tenía que pasar por la prueba de la admiocentesis que aun con fobia a las agujas pasé sin ningún miedo. Pero ya cuando te dicen que hay algo extraño en los resultados de tus genes…. de repente, todo lo que consigues superar con esa actitud de positividad….. se hunde en un momento.

En ese instante trato de pensar que ha sido algún error y de que no puede haber nada malo, la nueva mami lo estaba haciendo bien con su dieta, había dejado de fumar, había conseguido llegar a mi estado de gran tranquilidad y relajación, hacía mis paseos diarios, así que era imposible, pero el tema de los genes poco tenía que ver con todo eso, así que mi pareja y yo tuvimos que someternos a otras pruebas y análisis para confirmar que mi lentejita crecía correctamente.

Y así fue, simplemente a mis casi 40 años me diagnostican que en mis genes existe una traslocación, una especie de genes que son iguales a todo el mundo, así que era algo mas peligroso el seguir, por el tema de deficiencias y demás sindromes por tener mi pareja y yo los genes casi iguales. Nuestro resultado no fue mas que “no hay ningun problema, el gen diagnosticado lo porta la madre” y es así como ese día en la sala de espera del hospital lo sentí antes de entrar a consulta, porque la nueva mami iba con todo su optimismo desde un principio y su intuición le decía que eran pequeños obstáculos que debía de soportar para alcanzar la máxima felicidad que nos estaba esperando.

Y despues de mis 8 meses y 2 semanas nació nuestro Niko, 2600 kg.m un renacuajín que ayudó incluso a su mami formando entre los dos un gran equipo para nuestro parto natural, empujando todo lo que pudimos entre los dos para tener ese nuestro gran reencuentro.

Un reencuentro perfecto, mirándonos a los ojos, oliéndonos, tocàndonos sintiéndonos por primera vez, empezando a experimentar su gran instinto (se agarro al pecho el solito perfectamente), ahí es cuando supe que todo en la vida pasa por algo y para algo. Nuestro hijo Niko ( nombre latín de significado “querido por todos”) que tanto ansiaba su gran familia fuera en la sala espera por ser también nuestro primer varón en la familia materna, había nacido sin ningún problema ni anomalía. Y hoy con sus 6 meses es un niño risueño feliz sano, colgado de la teta de su mami todo el día, dando sus paseos en su mochilita, durmiendo con su mami y experimentando y aprendiendo lo que es de la vida siempre con una sonrisa como le enseño su mami desde que lo miró por primera vez y siempre con esa inocencia de que nada malo tiene porque pasar y trasmitiéndole a sus papis de que “tranquilos papis, al fin, la vida es bella” Y así es mi gran experiencia de que en la vida todo se puede ,y que todo depende de según con que cristal se mire. Os animo a esas madres que supongo lo estarán pasando mal, y que intento tras intento han tenido ese mal trago que yo pasé también. Y repito con todo orgullo ahora con mis 40 años, después de un aborto y con un diagnostico de tener una traslocación en mis genes ( esta enfermedad según estudios genéticos por si no lo mencioné te advierten que tienes que soportar problemas al buscar quedarte embarazada), despues de una admiocentesis con peligro a aborto, he tenido un embarazo genial, ni una sola angustia,dolor adbdominal ni ciática, ni ardores severos, ni cansancio, un parto natural con dolores como no..pero que se pueden soportar, y con esa misma energía que me da mi niño como una de incluso de 20 años a pelear por la vida de mi hijo y a disfrutarla al máximo y porque no, en unos añitos volver a intentarlo y conocer otro nuevo ser en mi vida, y un hermanit@ para nuestro Niko.

Ánimo chicas confiad en vuestro cuerpo, vuestro instinto, y vuestra gran capacidad para crear….la vida es bella.

Loles

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Nunca había oído hablar de bebés arcoiris, este es mi caso:

En Agosto de 2013 me enteré de que estaba embarazada. Me sentía feliz pues era muy deseado y llevábamos casi un año buscando. En septiembre, después de tener relaciones, noté como un manchado rosita. Mi gine me dijo que era normal pero que acudiera a su consulta para estar segura.

Fui pero no se veía mucho, parecía pequeño para estar de 10 semanas y me dijo que volviera al cabo de unos días. No le hice caso y nada más llegar mi marido nos fuimos al hospital. Allí nos confirmaron que se trataba de un aborto. Imagínate… ¡Uf, qué dolor!!!!

Como ya estaba de 10 semanitas al final tuvieron que hacer un legrado. Me hicieron el legrado el 7 de septiembre de 2013 y el 7 de agosto de 2014 nacióel amor de mi vida!!!: Un embarazo maravilloso, ni el mas mínimo problema (solo psicológicos por el miedo, supongo que es normal).

A todas las que pasen por esto, muuuuuchísimo ánimo y un fuerte abrazo!!!!!

 Cristina Costa
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El próximo día 29 hace tres años que perdí a mi bebé, estando de tres meses, desde el primer momento con pérdidas de sangre, pero la bolsa y placenta crecían y el corazón latía (tengo una sobrina que se llevaría poco más de un mes)… Un bebé muy buscado.

Ese día además yo cumplía 33 años, las felicitaciones en Facebook y por WhatsApp os podéis imaginar..

Mientras tanto, nosotros en el hospital , me pusieron las pastillas y di a luz en casa… Contracciones, barriga inflada.. Solo la mano de mi marinovio (mi hijo mayor no estaba, 17 años).

Después, dos pérdidas espontáneas y por fin la 4° vez, pastillas para retener el feto, embarazo de riesgo, reposo, parto que casi nos vamos los dos…

Hoy tengo un hijo de 20 años otro de 20 meses y un ángel que duerme en mi corazón. No te voy a decir que la naturaleza es sabia, que vendría mal y Bla bla bla. Es tu hijo y no se entiende el por qué, aunque lo hubiere. Así que ánimo mucho ánimo, llora, yo sigo llorando su pérdida y habla, habla cuando lo necesites y con quien creas. No olvides a tú pareja, también ha perdido su hijo, no saben cómo actuar, para ayudar y llevar también su dolor.. (desde entonces, mi marinovio se esfuerza mucho para que el día de mi cumpleaños, lo lleve un poco mejor… ).

Esther Nache Cotes 
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Yo tengo un bebé arcoiris. Aunque es un tema del que no me gusta hablar, me he decidido ha contar mis sombras para poder ayudar a todas las mujeres que están pasando por ese momento tan duro que yo viví.

Después de 3 abortos, llegó mi bebé arcoiris. Sé que por mucho que os pueda decir, y por muchos ánimos que os de, ahora lo veis todo muy negro… Pero se puede… ¡¡¡Vamos que se puede!!!

Tuve 3 abortos en 5 años. Y no, no duelen menos el segundo ni el tercero. Y no, no se olvidan con el bebé arcoiris… Con cada uno se marcha un pedacito de alma…

En mi caso, el “fallo” está en mi. La ginecóloga me explicó algo así como que mi cuerpo rechazaba al embrión formando pequeños trombos. 5 años de angustia, de penas, de compasión, de sentimientos de culpabilidad, de incomprensión, de depresión… y todo se hubiera evitado con una triste pastilla.

Desde que tuve los resultados de infertilidad, me pusieron en tratamiento con una pastilla y estuve con ella hasta días antes de dar a luz. Hasta que le vi la carita a mi niño, no se me quitaron mis miedos…, esos que no me dejaron disfrutar del embarazo, esos que ni me dejaron decir a la gente que estaba embarazada hasta que ya no se podía ocultar… Qué injusta es la vida… Y qué difícil es vivirla… Pero merece la pena, porque después de la tormenta siempre sale el sol, y en un lado u otro se puede contemplar el arcoiris. Mucha fuerza futuras mamás.

Mami de Ru

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Mi luz:

Todo empezó hace 4 años aproximadamente. Yo tenia 35 años y decidí que era el momento de quedarme embarazada.

Tras un año y pico intentándolo y cuando ya empezábamos a plantearnos el mirar nuestra fertilidad me quedé embarazada!!! Estábamos muy contentos e ilusionados, todo iba bien, llevaba un embarazo de fábula, hasta el día de la revisión de los 3 meses, donde miran lo del pliegue nucal. Yo enseguida detecté que algo no iba bien. No era mi ginecólogo, era un chico joven, no paraba de toquetear el aparato de las ecos y hacer cada vez más presión sobre mi barriga con el cabezal… Hasta que vi en el monitor esa imagen, como un globo desinflado, que nunca se me olvidara.

Se había parado el crecimiento, el corazón del feto y el mío. Me recomendó un legrado y esa misma tarde me lo hicieron. Es algo muy frecuente, según te explican, pero para mí eso no era consuelo.

Espere 3-4 meses porque en ese impás me puse la vacuna de la rubeola, ya que me dio negativo, y vuelta a empezar. Después del legrado estaba muy triste y cada vez que veía o me enteraba que alguien estaba embarazada me entristecía muchísimo.

Me apunté a un gimnasio, hice reiki y al cabo de dos intentos me volví a quedar embarazada!!! La alegría duro poco. A los dos días de ir al gine y ver que todo estaba ok, empecé con una hemorragia bestial. Mi marido me dijo: “Vamos al hospital, pero ya sabes qué es esto”.

No me lo podía creer, por qué a mi otra vez??? Tras el asombro de la gine de urgencias, el embrión seguía implantado, había que esperar y estar en reposo e ir controlando.

Estuve un mes en reposo, muerta de miedo e intentando ser positiva y visualizar a mi bebé. Una vez pasado el reposo y los 3 primeros meses que son los de mas riesgo, volví a mi rutina, trabajo, vacaciones… El miedo a que le pasase algo a mi lentejilla siempre estaba rondándome, pero gracias a mi gine (que, por cierto, cambié al chico joven) y al apoyo de mi marido, lo supe tener bajo control.

Y a la semana 40, justo un día después del control rutinario y ver que estaba muy verde, me puse de parto. Fue todo muy bien y después de unas horas de trabajo conjunto entre mi lentejita y yo, por fin la tuve entre mis brazos hasta hoy, que ya tiene 17 mesecicos y es un terremoto.

Nunca me olvidaré de mi primer embarazo y de mi bebé estrella, ni del día que lo separaron de mi. Pero sé que fue necesario que nos dejase para que hoy pueda disfrutar de mi bebé arco iris. Gracias pequeño por tu sacrificio!!!!

Almudena Ortega

¿CÓMO ELEGIR TERAPIA? (II), por Mónica Ruiz

Podéis ver la primera parte de este post aquí.
 
 
 

 

Si estás pensando iniciar una terapia o ya estás realizando una, ante todo ¡Te felicito! Es una muy buena opción para cuidarte, conocerte, sanar y mejorar tu calidad de vida.

Este post es la segunda entrega de algunos recursos importantes que puedes tener en cuenta y conocer en relación a las terapias psicológicas, para que tu elección sea la adecuada en relación a aquello que necesites tratar.

 RECORDEMOS QUE… 

 • El modelo humanístico es el modelo psicológico que más promueve la dignidad y libertad humana.
• El terapeuta más apropiado es aquel que sabe valorar cuál es la terapia-estrategia más adecuada para cada paciente o cliente, se responsabiliza de sus acciones y respeta la libertad de cada cliente o paciente.
• La relación entre terapeuta y paciente o cliente, en Psicología, se puede considerar una relación contractual. Debe existir un consentimiento informado desde la primera visita, que firmarán terapeuta y paciente.

 AL INICIAR UNA TERAPIA…

El cliente/paciente da su consentimiento de una manera libre y sin engaño, como persona autónoma y sincera. Debe quedar clara la naturaleza de un tratamiento y sus consecuencias. Las personas que presenten un trastorno mental, una discapacidad mental o los menores de edad requieren de un acompañamiento informado y compatible con la confidencialidad de su seguimiento, por parte de otras personas adultas de su confianza o responsables de su cuidado.

Como cliente/paciente debéis estar suficientemente informados sobre la titulación y capacitación del terapeuta, la naturaleza del tratamiento, las reglas de confidencialidad, la naturaleza de los registros de sus datos y la posibilidad de acceso a los mismos.

Se tomará la decisión de iniciar una terapia sin coacción externa ni interna. Esto significa que ni terceras personas, ni el propio psicólogo presionarán para llevar a cabo el seguimiento psicológico.

LA PRIMERA VISITA. 

Se puede llegar a considerar como primera entrevista una entrevista telefónica, entrevista informativa, etc… Y orientada a establecer las condiciones del tratamiento. La concreción de estas condiciones se puede hacer formalmente (a través de un protocolo o formulario impreso) o bien informalmente a partir de los comentarios orales que se van desgranando en la conversación.

Los temas que, de una manera u otra, conviene que queden explicitados en esta primera entrevista pueden sintetizarse en los siguientes puntos:

1. Acreditación del terapeuta.
2. Especialización (si es el caso) y características de la propia orientación teórica y metodológica.
3. Condiciones de la aplicación del tratamiento (ej. Evaluación diagnóstica inicial, duración del tratamiento, evaluación del proceso y de su finalización).
4. Regla de confidencialidad con sus excepciones (evidencia de amenaza real en la vida propia o en la de otras personas; orden judicial ineludible).
5. Establecimiento de una ayuda práctica: duración y frecuencia de las sesiones, períodos de vacaciones, previsión de ausencias justificables, cambios de día o de horario, honorarios profesionales, períodos y forma de pago.

6. ¡Somos un equipo! Compromiso de cumplimiento del contrato por las 2 partes:
El terapeuta se compromete a llevar a término el tratamiento hasta el final, si no es por causa mayor (3 meses de antelación; enfermedad invalidante, traslado forzoso a otra ciudad, cese en la profesión por jubilación o baja voluntaria) y a no abandonar al paciente. Previendo, en los casos en que no sea posible la continuidad del tratamiento, la oportuna derivación a otro profesional.
El paciente/cliente se compromete por su parte a asistir puntualmente a las sesiones concertadas o, en caso de imposibilidad, avisar con suficiente antelación la posible anulación de la sesión o cambio de horario. Queda libre de interrumpir o dar por finalizada la terapia siempre que lo crea conveniente, previa comunicación al terapeuta, sin que este le pueda reclamar ningún tipo de tasa económica por esta finalización o interrupción anticipadas. Igualmente el cliente es libre de consultar a otro profesional, si lo considera oportuno, sin que el psicólogo se pueda oponer. Puede, igualmente, negarse a hacer un tratamiento en paralelo.

ESTAR INFORMAD@ ES ESTAR EMPODERAD@
 
 
 
Mónica Ruiz Romero – Col.16209 
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