Crianza no sexista

  • Sexo: Característica natural, biológica.
  • Género: Estado social asociado al sexo.
  • Identidad de género: Sentimientos personales con el propio género y cómo lo manifestamos.
  • Rol de género: Comportamientos determinados culturalmente sobre lo que es aceptable para uno y otro sexo.
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La educación para la igualdad consiste en tratar de romper con la tradicional transmisión de roles y estereotipos de género asociados a nuestra cultura para poder aspirar a un futuro más libre y en igualdad real entre hombres y mujeres más conscientes, respetuosos y corresponsables, donde queden definitivamente desterradas las actitudes discriminatorias y el maltrato.

Estas actitudes está implícitas desde antes incluso del nacimiento de nuestros hijos, en la elección de su ropa o en la decoración, más en sintonía con los estereotipos sexuales que con los gustos personales.

Tips para educar para la igualdad:

 

  • Siempre, en educación, para cualquier conducta que pretendemos conseguir, es imprescindible ser un modelo para nuestros hijos. No podemos promulgar aquello que no hacemos, de la misma manera que no podemos decirle a nuestro hijo adolescente que no fume con un cigarro en la mano.
  • Respetar las decisiones de los niños es el segundo punto más importante. No puede importarnos más la consideración social sobre el hecho de que un niño juegue con muñecas o que quiera hacer ballet, que el deseo de nuestro hijo de jugar con ellas o bailar. Debemos apoyarles siempre en todas las decisiones (lo cual no quiere decir que haya que aceptar que su decisión sea salir en manga corta en invierno o pegar a otro niño). Debemos mostrarnos orgullosos de desarrollar su autonomía e iniciativa, y no caer en el error de pensar que esas decisiones están condicionadas genéticamente por la identidad sexual o cualquier otro motivo, porque no es cierto (aunque tampoco hay una identidad sexual más respetable que otra). Del mismo modo, no existe ropa de niños y ropa de niñas porque no existen diseños adaptados al cuerpo de los bebés de distintos sexos y los colores no tienen género. Si a tu hijo de cuatro años le gusta el rosa, no hay motivo para negarle vestir así. Sí es verdad que ponerle un vestido es complicado, por mucho que le guste, debido a la presión social, pero siempre se puede negociar en ese tipo de situaciones y valorar qué es más importante antes de negar directamente.
  • El español es un idioma muy encasillado en los roles de género: Hay una diferencia muy acusada entre ellos y marca el masculino como género inclusivo al hablar en plural (en este mismo post hablo de “los hijos” para referirme a “hijos” e “hijas”). La mayoría de las veces es inconsciente el trato discriminatorio a la mujer por el uso del lenguaje, la manera de construir el discurso o los término utilizados.
  • Afortunadamente, se tiende hacia la igualdad en el reparto de tareas del hogar. Inculcar al niño las responsabilidades compartidas (no la colaboración en las tareas de la madre) es fundamental.
  • Ayudarles a expresar sus sentimientos con libertad: Otro rol aún muy asumido es que los niños no pueden expresar sus sentimientos, con frases como “los niños no lloran”, perpetuando así los estereotipos de género sobre la supuesta debilidad femenina y fuerza masculina cuando, en realidad, la expresión de los propios sentimientos es una parte clave de nuestro desarrollo psicológico y autoconocimiento.
  • Por último, de manera transversal, podemos aprovechar cualquier actividad para educar sobre la igualdad: una película que estais viendo juntos, una escena que veis por la calle, etc., para reflexionar sobre los roles impuestos, los prejuicios y hacia dónde deberíamos encaminar nuestra sociedad.
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Discriminación positiva

Según el diccionario, la discriminación positiva es:
La discriminación positiva (también conocida como discriminación inversa) son las acciones dirigidas a compensar una discriminación negativa (o tradicional). En general implica dotar a ese grupo social, étnico, cultural (o de cualquier tipo) antes en la historia discriminado, de unos privilegios o ventajas que compensen la discriminación recibida a causa de injusticias sociales. El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas menos favorecidas.
¿Dónde está el problema?
El problema lo tenemos cuando damos por hecho, que esos colectivos necesitan una ayuda que venga del exterior para compensar sus dificultades, ya que ofrecerles ésta ayuda implica tácitamente el reconocimiento de que necesitan esa ayuda o que están en una posición de desigualdad.
Sí es discriminación positiva… (Os pongo algunos ejemplos cogidos de la red)
*Que las mujeres no tengan que raparse la cabeza en el ejército. No hay motivo objetivo dado que esto se lleva a cabo por motivos prácticos de las situaciones de batalla (piojos, higiene, ventajas en batalla…). En España las mujeres pueden llevarlo hasta la altura de los hombros mientras se lo recojan, los hombres no.
*Cuando el servicio militar solo era obligatorio para los hombres y no para las mujeres.
 *Cederle el sitio a una mujer (que no está embarazada ni impedida o similar) en el autobús o en la cola. Sí es muy caballeroso y todo lo que queramos pero asume que la mujer requiere un trato especial.
*Las penas por malos tratos son mayores para el hombre (que realizan un maltrato contra la mujer) que a la inversa. Es discriminación positiva hacia la mujer. Que haya menos casos de maltrato hacia el hombre no significa que sean menos importantes. Históricamente se consideraba aceptable “disciplinar” a la mujer. Ahora se asume que la mujer requiere de mayor protección luego implícitamente se transmite que es más débil.
*Que sea más fácil obtener la custodia de los hijos siendo madre o se tenga una cierta ventaja (sin tener en cuenta otros aspectos como vivienda, trabajo…).
*Algunas políticas de admisión de escuelas que favorecen la diversidad (que no la igualdad).
*Que se fomente la participación de la mujer dándole preferencia por ejemplo en política o en el acceso a puestos de trabajo simplemente para cumplir cuotas de igualdad aún cuando la mujer tenga una puntuación inferior a la de otra persona. (Con no impedir su acceso debería ser suficiente para que por si solas accedieran a los puestos sin requerir de ayuda).
No es discriminación positiva….Son necesidades objetivas:
*Tener rampas de acceso para minusválidos que utilizan sillas de ruedas.
*Tener carteles en braille en las aulas de las universidades.
*Dar pagas por discapacidad a aquellas personas que NO pueden trabajar por su condición física.
*Ceder el asiento a alguien que va en muletas o está lesionado.
Puntos ambiguos:
*Los beneficios a las empresas por contratar a personas con discapacidad.

 

*La reserva de puestos de trabajo en el sector público para personas con discapacidad

Menores en internet: Precauciones, consejos, seguridad

A la hora de subir fotos de los niños a internet, conviene tener en cuenta algunas cosas, empezando por la consideración de tu hijx como una persona digna. Es difícil eliminar una foto una vez que ha sido subida a cualquier red social, pasa a ser pública, y es posible que cuando tu hijx sea mayor, no le haga ninguna gracia tener su vida expuesta en imágenes.

 

Consejos para salvaguardar la seguridad y derechos del menor

 

  • Evita poner fotos que no te gustaría que se vieran de ti mismx: fotos en el orinal, en el baño, fotos llorando, etc.
  • No poner fotos de niños de otros sin su consentimiento expreso. El consentimiento a una foto no es extensible a las demás (si un día dan el visto bueno a que pongas una foto del cumple de tu sobrino, no quiere decir que puedas subir libremente a la red cualquier foto de tu sobrino que le eches de ahí en adelante).
  • Si algún familiar o amigo sube una foto de tu hijx y no estás de acuerdo o dudas, pídele que le retire o que te aclare los términos de privacidad de esa foto y explícale los motivos y su importancia.
  • Ten en cuenta que Facebook tiene unas opciones de privacidad muy útiles: Cuando subas una foto de tu hijx, tienes la opción de restringir la privacidad para que solo la vean los amigos de confianza. Puedes consultar las condiciones y términos de privacidad aquí.
  • Fuera de esa estricta privacidad del punto anterior, si enviamos una foto a un concurso, por ejemplo, evita las fotos que contengan pistas sobre sus hábitos o donde encontrarle. En general, evita cualquier dato que pueda ser utilizado por un extraño para ganarse su confianza: lugares que frecuenta, dónde vive, a qué colegio va, etc.
  • Nunca hagas ver que los niños están solos. No comentes que vuelven solos de clase, que han salido a jugar solos aunque sea debajo de tu casa, que les echas de menos mientras estás trabajando, etc.
  • Evita dar sus nombres reales.
  • En caso de contratar a un fotógrafo, adviértele si no quieres que no quieres que utilice esas fotos en su book o escaparate.
  • Si alguien está sacando fotos en la calle y sale nuestrx hijx, podemos exigirle que la borre.
  • En el caso de las fotos de clase que hacen en el colegio, el centro debe haber hecho llegar previamente a las familias un consentimiento para que le devuelvan firmado. En el caso de que el centro publique fotos en su página web, también se puede reclamar, incluso aunque previamente hubiéramos dado el consentimiento para publicarlas. Por ejemplo: firmamos la autorización para hacer y publicar fotos de una excursión que hacen en el colegio, pero tu hija de 11 años sale muy mal en una foto y se avergüenza. Se puede (y se debe) pedir al centro que retire esa foto de su web.
  • Adolescentes: Educación, educación y educación. Hablarles de la importancia, los peligros y las consecuencias de sus actos en la red. No se trata de asustar sino de dar información veraz. No deberían tener sus nombres reales ni su foto en el perfil público en redes sociales. De esta manera, nadie sabrá que son ellos, y solo tendrán de contactos a los amigos a los que les hayan pasado su perfil. E incluso teniendo como contactos solo a amigos de confianza, no debemos permitir que suban fotos comprometidas, en bikini, etc.
  • Existen sistemas de control parental para cuentas de correo de menores de manera que les llega un aviso a los padres cada vez que su hijx recibe un mail de un contacto nuevo para que den su autorización para que el niñx se comunique con él. Puedes consultar más información aquí.

A continuación dejo una guía de enlaces de interés:

Guía de menores en internet. Instituto nacional de tecnologías de la comunicación. 
Agencia española de protección de datos
Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen

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Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

Cinco aparatos que necesitamos que se inventen urgentemente

¿Algún inventor leyendo esto? ¡Las madres del mundo te necesitamos! Si eres capaz de diseñar uno de estos aparatos, te auguro un futuro más que desahogado:

1) Una cajita con un agujero donde el niño meta el pie un momento y salga con las uñas cortadas. 
Es urgente. Hasta ahora, para cortarle las uñas de los pies necesito unas tijeras, alguien que le vaya enseñando juguetes, alguien sujetándole la pierna y un mentalista. Esta sería la solución definitiva.

2) Un robot (como los robot-aspiradora) que vaya recorriendo su cuerpo echando crema solar.
Imposible echar crema solar, y cuanto más mayor es el niño, menos se deja.

3) Una especie de campaña o burbuja gigante de plástico, hinchable, para cubrirle después de comer (aún en la trona) y que se convierta en una especie de tunel de lavado.
Vamos, que se limpie solo: el bebé, la trona, el suelo y todo. Como los hornos pirolíticos.

 4) Tacataca mágico.
Los tacatacas son muy poco recomendables, pero echo de menos uno en el que metas al bebé y chium-chium-chium, ¡le cambie el pañal solo en un momento! Como si le metieras en boxes. Sin que se retuerza, sin que salga corriendo, sin que meta la mano en la caca…

5) Algún sistema para cepillarse los dientes, como las barritas que se le dan a los perros.
Tal vez un chupa-chups que, al contacto con la humedad de la boca se vuelva loco, despliegue unas cerdas y empiece a cepillar como si no hubiera mañana. En bebés quizás es menos problemático el tema del cepillo de dientes porque, por imitación, si nos cepillamos delante suyo, también lo hacen (mal, pero lo hacen). Pero los niños más mayores no sé qué tipo de fobia tienen al cepillo…

¿Y tú? ¿Qué invento estás esperando como agua de mayo?

Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

Comparaciones

Esta escena que voy a contar tuvo lugar en la revisión de los 12 meses de mi hijo mayor, en la consulta del enfermero de pediatría, hace ya 14 años:

Él le midió, le pasó, comprobó todas esas cosas y después se sentó en su mesa, anotó todas las medidas en una gráfica y me preguntó: “¿Ya hace torres?”.

No me lo esperaba. Me quedé un poco confundida, dudé un segundo y dije: “mmm… No. La verdad que no hace torres”. Entonces el enfermero apuntó en sus papeles “No hace torres”.

Me quedé ralladísima. ¿Debería hacer torres? ¿De cuántos pisos exactamente? ¿Con piezas encajables o con cubos? Ante la duda, le compré las dos cosas.

Recuerdo que en el trabajo le preguntaba a mi compañera: “¿Tu hijo hace torres?”, y mi compañera, que tenía un niño de dos años, me decía que sí, que hace bastante tiempo que hacía torres, y yo me ponía de los nervios. ¿¿¿Por qué el mío no hace torres???

En casa, me sentaba con mi hijo en el suelo y le iba ayudando a hacer las puñeteras torres. Al principio no mostraba ni él más mínimo interés, pero poco a poco le fue cogiendo el truco, así que en la revisión del los 18 meses, llegué muy confiada: El pediatra le midió, le pesó, comprobó todas esas cosas y después se sentó en su mesa, anotó todas las medidas en una gráfica y, antes de que pudiera preguntarme nada le dije: “Ya hace torres”. Sin mirarme, mientras hacía sus anotaciones, me contestó: “Ajá. ¿Y dibuja círculos?”. ¿¿¿¿¿????? Y vuelta a empezar.

Mi hijo va a hacer ahora 15 años, acaba de terminar 3º de la ESO y ha tenido un desarrollo totalmente normal.

Parece que en los últimos años las cosas están cambiando porque con mi hija pequeña no me he encontrado semejantes gilipolleces, pero fuera de la consulta del pediatra los cambios van mucho más lentos. De hecho, tengo a una vecina traumatizadísima porque su nieta de 10 meses y medio no anda y mi hija sí andaba con esa edad, y tengo a mi madre traumatizadísima porque mi niña, con casi 13 meses, no dice ni una sola palabra. A mi me parece que se explica de maravilla sin necesidad de palabras, pero a mi madre no le convence ese razonamiento porque dice no es normal que no diga ni siquiera “mamá” cuando yo con esa edad ya sabía prácticamente decir “Pablito clavó un clavito, ¿qué clavito clavó Pablito?”. (Aclaro, por si acaso, que mi hija sí dice ma-ma, pero no lo hace para referirse a mí. Claro, como estoy todo el día al lado, no necesita llamarme).

¡Qué estrés tiene la gente en general! ¿Tu hijo no anda? ¡Pues ya andará! ¿A qué viene tanta prisa? ¿No habla? Ya hablará… Y echaremos de menos que se calle un rato. El hecho de que un bebé alcance un logro a una edad temprana no es garantía de que sea más inteligente que el resto, ni de que vaya a conseguir todos los demás logros igual de rápido, ni de que lo vaya a hacer mejor que nadie que aprenda más tarde. Para lo único que sirven los logros tempranos es para que los padres se hinchen como pavos y compitan entre ellos. Así que si tu bebé tiene un año y no anda, ya andará, pero, por favor, no lo fuerces, no le obligues a mantener posturas para las que no está preparado, respeta sus ritmos. Te lo agradecerá.

Puedes leer más información sobre estimulación temprana aquí.

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Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

Colecho

El colecho es la práctica de dormir junto a los hijos (o los hijos junto a los padres). Es, con la lactancia materna y el porteo, uno de los pilares de la crianza con apego. Es una decisión de toda la familia que se puede prolongar hasta que tanto los padres como el niño quieran o se sientan preparados para irse a su propia habitación.

Hasta mediados del siglo XIX, el colecho era una práctica habitual, pero los nuevos modelos de familia y estilos de vida fueron dando lugar a una serie de cambios de paradigma que han ido alejando a los hijos cada vez más de las practicas de la crianza natural hasta prácticamente desaparecer del mundo occidental. Afortunadamente, en los últimos años empieza a surgir un movimiento que busca retomar la manera natural de criar a los bebés, desde el parto (con una vuelta a la humanización del proceso evitando las prácticas médicas innecesarias y potenciando el piel con piel desde el primer momento) y a lo largo de todo su etapa evolutiva, acompañándoles con respeto y apego seguro.

El colecho propicia la cercanía del bebé en todo momento con sus figuras de apego, por eso es especialmente interesante en niños con despertares frecuentes o problemas de sueño o en el caso de padres trabajadores que pasan muchas horas lejos del bebé, ya que al despertarse arropado por el calor de su madre no se sentirá inseguro e incluso será posible ofrecerle el pecho antes de que se desvele (tanto el bebé como la madre) para no interrumpir el descanso.

Formas de colecho: 

  • En cuna de colecho: Son cunas sin barandilla en uno de los lado y adaptables a cualquier altura.
  • En cuna adaptada: Casi cualquier cuna puede adaptarse para colechar quitando una de las barandillas. Es una opción mucho más barata que la anterior.
  • En la misma cama que los padres.

Beneficios del colecho: 

  • Favorece la lactancia materna al estar el bebé siempre cerca del pecho y porque, al mamar más, la producción de leche se mantiene alta.
  • Favorece el descanso de toda la familia al no tener que levantarse a atender al bebé en sus despertares. Además, estos despertares y fases de sueño suelen sincronizarse.
  • Estos dos beneficios, la lactancia y la estabilidad respiratoria del bebé, hacen además que disminuya la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante.
  • Favorece el descanso del bebé al sentirse más protegido.
  • Favorece el contacto y el apego y esto repercutirá a largo plazo en su autoestima y su comportamiento.

Supuestos inconvenientes del colecho: 

  • Hay quien defiende que el colecho aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante y que es una práctica de riesgo porque podemos aplastar al bebé. Sin embargo, en los países en los que el colecho es una práctica habitual, los casos de muerte súbita del lactante son mucho menores. Esto se debe a que la madre, aunque esté dormida, está más atenta a cualquier síntoma del bebé al tenerlo más cerca y, además, madre y bebé sincronizan sus respiraciones y ciclos de sueño de manera que se reducen al mínimo los posibles episodios de apnea del bebé.
  • Hay quien dice que perjudica la vida íntima de la pareja, pero esto no tiene ningún fundamento, puesto que la pareja puede aprovechar cualquier momento del día en el que el bebé duerma o, incluso, por la noche con el bebé en la cuna de colecho al lado. Es un mito absurdo pensar que puede despertar y traumatizarse.

Normas de seguridad: 

  • Sigue las mismas precauciones que para practicar la cohabitación: debe haber una temperatura adecuada, no fumar, etc.
  • El colchón debe ser firme, evitando superficies muy mullidas, cojines, muñecos, edredones de plumas, etc.
  • La cuna de colecho debe estar bien adosada a la cama, a la misma altura y que no queda un hueco entre estas.
  • Los bebés muy pequeños deben dormir sobre su espalda y con la cabeza ladeada.
  • Nunca se debe dormir con ellos en el sofá.
  • Se debe evitar en todo momento cubrir la cabeza del bebé.
  • Los bebés muy pequeños deberían empezar durmiendo entre la madre y la pared hasta que el padre tome también consciencia de la presencia del bebé incluso aunque esté dormido. No debería dormir con hermanos mayores hasta al menos el año de edad.
  • Cuando el bebé sea más mayor y pueda desplazarse él solo, serán necesarias medidas de seguridad: poner barreras alrededor de la cama, acolchar el suelo de alrededor con almohadas por si se cae, o echar directamente el colchón al suelo.
  • En el caso de que la madre o el padre tenga el pelo muy largo, conviene recogérselo para evitar estrangulamientos.
  • Casos en los que se desaconseja el colecho: en caso de consumo de alcohol, tabaco o drogas (incluidos algunos medicamentos) por parte de los padres.

En todo caso, el colecho se debe practicar porque toda la familia esté de acuerdo y sea la solución más cómoda para todos.

Visitar a un recién nacido

Cuando hay un nuevo miembro en la familia o grupo de amigos, estamos ansiosos por conocerle, pero debemos tener en cuenta que, para el recién nacido, es un momento de adaptación a su entorno y, para la mamá, es un periodo de recuperación del parto que puede ser muy duro. Por eso, deberíamos tener siempre en cuenta una serie de consejos para proteger en la medida de lo posible el bienestar de la nueva familia:

 

  • Evita visitarles en la primera semana. Es un periodo muy sensible en el que la madre puede estar todavía muy dolorida y el bebé no tiene establecida la lactancia ni el sueño.
  • Es inevitable a veces hacer una visita en el hospital. En todo caso, deja pasar las primeras 24 horas.
  • Si cuando llegas al hospital encuentras que ya tienen otra visita, espera fuera hasta que estos salgan. No conviene que haya más de dos personas en la habitación.
  • Evita permanecer en la habitación cuando el bebé esté mamando. Es un momento muy íntimo en los primeros días y la madre puede sentirse incómoda.
  • Avisa siempre antes de ir a visitarles. Aunque siempre hayas pasado por su casa a la misma hora, las rutinas han cambiado. Es mejor avisar con un mensaje que con una llamada, que lo responderán en cuanto puedan.
  • Cuando por fin vayas a conocer al bebé, procura que tu visita se perciba como una ayuda y no como una molestia: lleva comida, ofrécete a ayudar con la limpieza, sal al parque con los hermanos mayores del bebé…
  • Es muy tentador, pero no es momento de dar consejos. La nueva mamá está inundada por las hormonas, las dudas, la inseguridad… La información útil de un profesional sobre lactancia o cuidados del recién nacido por parte de un profesional siempre son bien recibidas pero las opiniones no. Deja que ella encuentre su modo de hacer las cosas. Para comentar siempre hay tiempo.
  • Evita ir con niños cuando vayas a visitar al recién nacido.
  • No cojas al bebé sin permiso de los padres. En todo caso, recuerda que un recién nacido es muy sensible a olores, virus, etc.
  • Cuando el bebé duerma, vete para que la madre pueda dormir también.




Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

¿Conciliación laboral?

En el año 2013 -¡ilusa de mí!- hacía mis planes sobre trabajo y maternidad imaginándome a mí misma a estas alturas como una especie de superwoman, combinando casa, trabajo, niños y agenda social como el mejor de los malabaristas. ¡Ja!

Acababa de dejar el trabajo cuando me quedé embarazada, pero mi marido tenía un puesto decente y yo tenía más de un año de prestación por desempleo acumulada, así que no fue ni mucho menos un drama. Pensaba: “Cuando la niña tenga tres o cuatro meses, me reincorporo al mundo laboral y listo”. ¡Ja!

Punto uno: Tener un bebé es absolutamente incompatible con el trabajo como empleada en este país. 

  • Horarios demenciales, dificultades para conciliar (vaya palabra…) y la simple necesidad de atender a tu bebé: un bebé necesita a sus padres todo el tiempo y, especialmente a su madre, que es su alimento y consuelo y el único mundo que ha conocido.

Punto dos: Los empresarios no quieren contratar personas con cargas familiares. 

  • Hace poco hubo una gran polémica a propósito de un anuncio de una peluquería en Galicia en la que buscaban personal sin familia ni intención de tenerla. Lo llamativo del anuncio es que no se avergonzaban de admitirlo, porque por ser, es así en todos lados. Cuando vas a buscar trabajo, te preguntan, directamente o no, si tienes niños. Y si decides contarlo, la entrevista se centra a partir de ese momento en ese tema, lo cual es bastante humillante, total, para que luego den el trabajo a un capullo mucho menos preparado que tú.

Punto tres: Si ya trabajabas, te darás cuenta de que la conciliación es mentira. 

  • Para empezar, tienes que estar continuamente demostrando que eres igual de competente o más que antes de ser madre.
  • La baja por maternidad es de 16 semanas y la recomendación de todos los organismos oficiales sobre la lactancia exclusiva a demanda es de 6 meses. ¿¿¿¡¡¡·$%&!!!???
  • La realidad es que en muy pocas empresas privadas tienes la opción de acogerte a tus derechos, empezando porque pocas empresas privadas se plantean mantener en su plantilla a una empleada embarazada. (Y tampoco quiero echar con esto la culpa al señor o señora que tiene un negocio local con una o dos empleadas que no se puede permitir costear una baja maternal: echo la culpa directamente a las políticas que nos llevan a esta situación.)
  • La reducción de jornada, los días de permiso porque el bebé se ha puesto enfermo, etc., están ahí como posibilidad teórica, pero sabes que en la mayoría de los casos es mejor no insinuar que pretendes hacer uso de ellos si no quieres ser el próximo señalado, tanto por tu jefx como entre tus propios compañeros, que es lo más triste.
  • Por algún motivo, la gente tiene la percepción de que una reducción de jornada es un privilegio: No lo es. Una reducción de jornada conlleva una reducción de sueldo equivalente. Es un derecho de las familias y no se usa para salir antes para irse de fiesta.
  • El descenso del estatus laboral después de una excedencia o incluso una reducción de jornada es, en la mayoría de los casos, más que notable.
  • Los permisos durante el horario laboral para la lactancia o para sacarse leche son interpretados directamente como escaqueo (con el consiguiente mal ambiente que eso genera en tu puesto de trabajo), especialmente si el bebé tiene más de seis meses.
  • En el caso de que sea el padre el que solicite este tipo de permisos ya es el remate: bajas por paternidad ridículas, crispación cuando pide días libres para ir al pediatra (“¿por qué no lo lleva la madre, que para eso está?”), etc. Y en caso de que sea el padre el que pide una excedencia para cuidar a su hijo porque la madre tiene mejor posición laboral o por cualquier otro motivo, las críticas van de “marujo” para arriba. (Mi marido sale a veces en sus días libres a dar una vuelta por las mañanas con la niña en el portabebés. Las reacciones de la gente van desde miradas extrañadas hasta comentarios tipo “¡qué buen padre!”, cosa que jamás me han dicho a mí cuando hago lo mismo.

¿Entonces? ¿Qué opciones hay? ¿Quedarse en casa cuidando de los tuyos y renunciar al trabajo?

Punto cuatro: Es cuestión de sacrificar una cosa u otra, aunque lo hagas con gusto. 

  • Todos deberíamos tener derecho a realizarnos plenamente en todos los ámbitos sin tener que elegir entre desarrollar una profesión sin sentimiento de culpa o vivir plenamente la maternidad / paternidad. Aquí la política y el sistema económico falla de pleno.
  • ¿Dónde están las ayudas a las PYMES para mantener bajas por maternidad? ¿Qué hacen para fomentar el autoempleo en familias con hijos pequeños? ¿Cómo promueven la prioridad de las empresas que buscan trabajadores desde casa para contratar a familias con hijos pequeños? No lo hacen. Se les llena la boca hablando de conciliación pero todo es una gran mentira.

 

Celos entre hermanos

¿Qué son los celos? 

Ante todo, son una reacción natural del niño ante un nuevo miembro en la familia que va a ocupar el mismo rol que él y que, por tanto, puede ser percibido como un rival.

Al igual que los despertares nocturnos, por ejemplo, los celos son un mecanismo de supervivencia del niño, que le hace reclamar la atención y cuidados constantes de sus padres, aunque estas llamadas de atención pueden tomar formas diversas: regresiones a etapas anteriores del desarrollo, hostilidad, rabietas, exageración de las muestras de cariño, etc.

¿Cómo ayudar al niño a controlar sus celos ante la llegada de un hermanito? 

  • Ante todo, prevención: Una educación desde el principio que fomente la autoestima del niño le ayudará a no sentirse desplazado en esta situación.  
  • Es conveniente hacerle partícipe de la llegada de un nuevo hermano desde el principio: Se tiene que enterar del embarazo por sus padres antes que por terceros. 
  • Durante el embarazo, debemos tratar al niño como un más en los preparativos: si se siente de vuestro lado no podrá ser desplazado, y también será más difícil tener celos de algo que considera “suyo” (“nuestro bebé”). Para ello, podemos pedirle opinión sobre los preparativos en casa o sobre el nombre del bebé, podemos llevarle a las ecografías, explicarle cómo va creciendo el bebé, etc. 
  • Explícale la suerte que tiene de tener un hermano con quién podrá jugar, que va a quererle mucho, a quien podrá enseñar muchas cosas… 
  • A partir del momento en que el bebé llegue a casa, conviene hablar con las visitas, antes de que vengan, para indicarles que presten atención al hermano mayor para que no se sienta desplazado. 
  • Mantén su rutina incluso en los primeros días del nuevo bebé en casa. Le dará mucha seguridad saber que nada ha cambiado hacia él. 
  • Préstale atención. Quizás estés cansada y no puedas hacerlo de la misma manera que antes, pero puedes aprovechar, por ejemplo, momento como la lactancia del nuevo hermanito para explicarle cómo era él cuando era pequeño. 
  • Valora su ayuda: Pídele que te pase un cojín, pregúntale qué ropa cree que le podíais poner a su hermanito, pídele opinión cuando el bebé esté inquieto… 
  • Evita hacer comparaciones entre hermanos, sobre todo delante de la gente. 
  • Trata de seguir dedicándole tiempo en exclusiva
  • Cuando el bebé sea un poco más mayor, trata de que implicarles en juegos o actividades en los que puedan participar y divertirse juntos
  • Los castigos nunca son una solución pero hay que tener especial cuidado con ellos entre hermanos, porque aumentan la rivalidad, los celos, la rabia y la competencia, especialmente cuando se consideran injustos o no está muy claro quién tuvo “la culpa” de lo que haya pasado.
  • Debemos recordar que el hermano mayor sigue siendo un niño pequeño, no podemos pretender que entienda todo, que ceda siempre en prestar sus juguetes al mayor o que sirva de modelo.  
  • Recuerda siempre que los celos son algo natural.

El castigo

Hace unos días me topé en una red social con un cartel que no voy a reproducir aquí para no darle más bombo, pero que decía algo así como “A consecuencia de los castigos físicos (creo recordar que hablaban de la zapatilla de la madre) desarrollé un trauma infantil conocido como respeto a los demás”.

Lo más terrible de esa imagen es la cantidad de veces que se había compartido sin darse cuenta del error tan grande que conlleva ese planteamiento: El niño expuesto al castigo no aprende a respetar a los demás sino a parecer que les respeta cuando están sus padres delante. La zapatilla de una madre no está relacionada con el respeto a los demás; por tanto, es imposible que una cosa tenga como consecuencia aprender la otra.

Qué es el castigo

Vamos a dejar de lado el castigo físico porque ya es directamente ilegal en España y quiero creer que se está extinguiendo.

Un castigo es una sanción impuesta al niño ante una conducta considerada disruptiva. Esa sanción conlleva a menudo chantajes, amenazas, abusos de poder, etc. Estamos en todo caso menospreciando al niño, humillándolo, etiquetándolo (cuidado con eso) ignorándolo o ridiculizándolo.

Historia del castigo 

A mediados del siglo XX, el auge de la psicología conductista con sus “soluciones” a corto plazo unido a los cambios de paradigma en las familias que hacían que los padres pasaran cada vez menos tiempo con sus hijos, popularizaron nuevos métodos de crianza que desatendían los procesos madurativos, afectivos y motivacionales del niño para centrarse únicamente en sus síntomas visibles (la conducta) y modelarla a base de refuerzos positivos y negativos.

Ya hace tiempo que el conductismo (al menos de forma aislada) ha dejado de considerarse una opción en psicología, pero la mayoría de los padres siguen utilizando los castigos ante la falta de conocimiento de otras alternativas o por mantener inconscientemente unos modelos represivos de demostración de autoridad que emplearon con ellos de pequeños.

Efectos inmediatos del castigo como técnica conductual 

El castigo es percibido por los padres como una herramienta fácil porque no requiere conocimientos complejos sobre el desarrollo del niño ni los motivos que le llevan a actuar y, en cambio, es efectivo casi instantáneamente porque los niños, desde muy pequeños, ya son capaces de asociar una acción con una consecuencia desagradable, y es esa consecuencia desagradable lo que les disuade de volver a actuar, no el hecho de haber aprendido que lo que han hecho no se debe hacer por el motivo que sea.

Es decir: el castigo, en vez de enseñar la conducta adecuada, suprime la inadecuada temporalmente (mientras dure el estímulo negativo): No enseñan a razonar e impulsan al niño a repetir las conductas inadecuadas en cuando cese el estímulo.

Consecuencias del castigo: 

  • Convierten al niño en víctima y sumiso
  • Le enseña a resolver los problemas mediante la violencia y promueve la venganza y el miedo
  • No enseñan al niño a razonar
  • Aumenta los niveles de estrés
  • Disminuyen la autoestima y la confianza del niño
  • Provoca ansiedad y sentimientos de culpa en los padres.
  • Genera un clima de crispación que puede dar lugar a un círculo vicioso de violencia (el niño se rebela y los castigos van aumentando).
  • Degrada las relaciones entre padres e hijos.

Como ya explicamos aquí, deberíamos partir de la etapa del desarrollo del niño para tener en cuenta qué es capaz de comprender y por qué actúa de esa manera.

 

Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.