5 Manualidades para hacer con niños

En éstos días de vacaciones y malos días interminables,  tenemos que buscar la manera de divertirnos todos en casa y a la vez potenciar la creatividad de nuestros hijos.  Con unos sencillos materiales (caja de cartón,  palitos de madera, papel y colores)  podemos hacer un pequeño teatrillo.

Quieres mandarle algo especial a alguien que vive lejos de ti, pero que echas de

menos. ¡Mándale un abrazo gigante! Sigue la silueta de tu hijo en un papel y disfrutad de las  cosquillas que le hace el bolígrafo al pasar. Seguro que os reireis mucho.

¿Ves que le encanta copiarte mientras estás en la cocina?. Si tu economía no da para una cocina de juguete,  una simple sábana y

un poco de aguja e hilo, pueden solucionarlo. Si no eres muy ducha en la costura,  unos rotuladores pueden ser tus mejores amigos. ¡La cuestión es potenciar la imaginación!

¿Tienes un pequeño Amante de la música en casa? ¿Tienes una caja, hilo y colores? Entonces tienes una guitarra para poder entretener a los invitados.  Organiza

conciertos dignos de los Rolling con tu pequeñ@ rociero@

¿Para qué gastar un dineral en carreteras, piezas, circuitos, etc?
Unos rollos de washi tape, imaginación y un rincón tranquilo.  En un pis paso tienes la

mejor de las ciudades con todas sus calles,  parking, rotondas…
Pasaréis horas jugando por vuestras calles imaginarias.

Fotos: Pinterest

 

Libros sobre crianza para regalar estas navidades, por Sara Ribot

Siempre cuando llegan estas fechas tenemos la oportunidad de ofrecer regalos con mucho amor y, sobre todo, podemos aprovechar la ocasión para que sean regalos útiles con la intención de mejorar la calidad de vida de nuestros hijos y familiares. Por eso he decidido hacer un listado con los libros que poco a poco están consiguiendo cambiar la perspectiva global de la sociedad y del mundo entero para favorecer el bienestar y la unión familiar de las próximas generaciones.

Algunos libros que pondré a continuación ya los conocereis, otros tal vez no, pero sin duda todos son libros muy recomendables para madres, padres, tíos, abuelos e incluso los indeseados “opinólogos”.

  • Carlos González, Comer, mamar, amar: Este libro recoge en un solo volumen los tres grandes éxitos del eminente Pediatra: Mi niño no me come, Bésame mucho y Un regalo para toda la vida. En ellos nos ofrece las claves para volver a una crianza natural dando respuestas a los problemas que los padres se encuentran a diario en el cuidado de los bebés, como la lactancia, la alimentación sólida y la atención en las primeras etapas de la vida.
  • Julio Basulto, Se me hace bola: En este libro encontraremos una guía sencilla, efectiva y actualizada para la alimentación de bebés y niños con el conocido método y sistema Baby Led Weaning, escrita por un famoso dietista y nutricionista Basulto, que tanto apreciamos en el mundo de la crianza con apego.
  • Rosa Jové, Ni rabietas ni conflictos: Este es otro libro escrito por la gran Psicóloga Infantil que nos ayuda a afrontar la crianza de los niños de manera respetuosa, ayudándonos a entenderles cuando muestran sus emociones y dándonos consejos para saber canalizarlas.
  • Laura Gutman, Maternidad y el reencuentro con la propia sombra: Un gran libro donde la terapeuta familiar habla de los mitos y prejuicios propios de la maternidad, la crianza de los niños, los obstáculos a la hora de criar y la indagación necesaria para no delegar en los niños la responsabilidad de ser cada día más conscientes y responsables de nuestros actos.

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    • Sara Ribot Martínez, Otro mundo es posible mediante la crianza con apego: Sin pretender compararme con los grandes profesionales que he mencionado más arriba, en este libro recién salido del horno y publicado por la Editorial Cuatro Hojas, he tratado de recopilar la información de interés más actualizada posible sobre todos los ámbitos relacionados con la crianza con apego: educación respetuosa, lactancia, colecho, BLW, etc. Se trata de una lectura amena en la que hablo sin tapujos sobre el día a día con nuestros hijos y cómo nos afectan los mitos que tenemos tan asimilados y que otros autores no se permiten hacer en libros más focalizados. Puedes desargarte GRATIS un capítulo de este libro aquí.

    Espero que os haya gustado la lista que os facilito, ya que considero que nos pueden ayudar en el día a día con nuestra maternidad/paternidad, que tan difícil resulta cuando no nos sentimos respaldados por la opinión popular.

    Aprovecho también para invitaros a la pesentación de mi libro, en la que hablaremos sobre crianza, maternidad y otros temas que nos interesan a todas. Será el día 19 de diciembre a las 12:30 h. en la sede de la Asociación Cria Papiol, en el Papiol (Barcelona), puesto que parte del beneficio por la venta del libro será donado a dicha asociación. (Pincha aquí para ir al evento)

    ¡Feliz Navidad y feliz crianza!

    Sara Ribot Martínez
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    Violencia obstétrica

    La violencia obstétrica es un tipo de violencia de género que pueden sufrir las mujeres desde el inicio de su embarazo hasta el postparto. Es un problema que afecta a todas las edades, clases sociales y etnias en occidente. El problema es que está tan generalizada y tan asumida que muchas mujeres ni si quiera son conscientes de que la sufren, e incluso cargan durante años con las consecuencias y secuelas físicas y psicológicas de este tipo de violencia. Por ello, es imprescindible la información y el empoderamiento de la mujer que va a convertirse en madre.

    La violencia obstétrica es el trato deshumanizado de la mujer por parte de los profesionales sanitarios.

    Algunas prácticas englobadas dentro de la violencia obstétrica a nivel físico son:

    • Tactos innecesarios o realizados por más de un profesional sanitario
    • El suministro de medicación innecesaria
    • El empleo de técnicas de aceleración del parto
    • Las cesareas injustificadas
    • Las episiotomías por rutina que siguen practicándose en la mayoría de los hospitales
    • Las maniobra Kristeller
    • La obligación de parir tumbada con las piernas levantadas  
    • etc.

    Algunas prácticas englobadas dentro de la violencia obstétrica a nivel psicológico son:

    • La omisión de información sobre la evolución del embarazo o el parto por parte de los profesionales sanitarios.
    • Las críticas respeto las estado físico o anímico de la mujer o del bebé.
    • La utilización de un lenguaje inapropiado por parte de los profesionales sanitarios (grosero, humillante, etc.).
    • Obstaculizar el contacto precoz del bebé con su madre, el piel con piel y el inicio de la lactancia sin causa justificada.

    El nacimiento de un hijo es un momento culmen en la vida de una mujer, en el que ambos, la madre y el bebé son extremadamente sensibles y vulnerables. No respetar ese momento es una forma de violencia que se puede y se debe denunciar.

    Si estás embarazada o planeas estarlo pronto, te aconsejamos mucha información.

    Enlaces de interés:

    Cómo hacer un plan de parto
    Contratación de doulas, matronas que asistan partos en casa, etc. 
    Coaching embarazadas
    Asesoría y consultoría embarazadas
    Asistencia a embarazadas en Barcelona

    TIPOS DE PAÑALES

    TODO EN UNO (ALL IN ONE O AIO)

     

    Es lo que más se parece a un pañal convencional: la capa impermeable, el núcleo absorbente y la tela interior están cosidos en una sola pieza.









    AJUSTABLES

     

    En estos pañales, el pañal en sí y el cobertor son dos piezas separadas. Como el cobertor no se ensucia siempre, se necesitan menos cobertores que pañales. El pañal de dentro puede tener forma de “braguita” o puede ser un insertable, es decir, una tira de tela. 
     
     
     
     
     

    COBERTOR IMPERMEABLE

    El cobertor, es la parte que se pone encima del pañal ajustable, es impermeable y no deja que cale el pipí. Es la parte que se ve bonita y que no hace falta cambiar en cada cambio de pañal si no está muy mojado.

    PAÑALES DE NATACIÓN

     
     
    Son pañales que llevan una zona absorbente dentro de un pañal completamente impermeable, para que si hay alguna fuga en el agua, no se escape

    PAÑALES RELLENABLES

     
    Son pañales formados por una capa exterior de poliéster y una interior, generalmente de forro polar. El absorbente es de quita y pon. Como el pañal está abierto en la parte trasera, se puede poner uno o dos absorbentes. Hay absorbentes de microfibra, de bambú, de cáñamo o de algodón. Según las necesidades del bebé se van poniendo más o menos absorbentes, por ejemplo, por la noche se pone uno más para que aguante muchas horas.
     

    TIPO DE PAÑAL

    VENTAJAS

    INCONVENIENTES

    TODO EN UNO Fácil de usar Tarda más en secar. Es más caro
    AJUSTABLES Se secan más rápido. Son más económicos. Requieren dos pasos para ponerlos. Hay que ajustarlos bien.
    RELLENABLES Se secan muy rápido. Son más económicos. Requieren dos pasos.
    PLEGABLES Son los más económicos. Requieren una técnica de plegado y una práctica. No funcionan muy bien con niños mayores
     

     

    ABSORBENTES

     
     
     
    Son paños alargados de tela absorbente, por ejemplo, bambú, cáñamo o algodón y se utilizan para proporcionar más absorbencia al pañal. Si son necesarios o no depende de cada situación, de las cantidades de pipí. Son recomendables sobre todo en bebés mayores y por las noches.
     
     

    Precauciones durante el embarazo

    La mujer embarazada debe ser consciente de que lleva dentro un ser al que le puede afectar su estilo de vida pero, ¿qué hay de cierto en todas las recomendaciones que se hacen algunos preofesionales?

    1) La famosa toxoplasmosis:
    Es una enfermedad infecciosa leve para un adulto pero que puede tener consecuencias dramáticas para el feto. Las formas en las que se puede contraer la enfermedad es mediante la ingestión de carne poco cocinada infectada con el parásito, por la manipulación de tierra contaminada, etc.

    • Muchos gatos callejeros son portadores de este parásito, pero es extremadamente raro que un gato doméstico que no sale de casa y come pienso esté contagiado, de modo que el consejo que se daba antiguamente de deshacerse de ellos está completamente obsoleto. Simplemente se recomienda que sea otra persona quien se ocupe de limpiar la caja de las heces.
    • La carne debemos cocinarla siempre muy bien y, respecto al jamón, no tiene por qué haber problemas en consumir el jamón curado de supermercado, que ha pasado todos los controles de calidad. Lo que no estaría recomendado es comer un jamón de una matanza.
    • En cuanto a las verduras, es importante lavarlas bien, incluso con un un ml. de lejía (apta para desinfección de alimentos) por cada litro de agua.

    2) Listeriosis: 
    Es una enfermedad bacteriana que se contrae normalmente a través de la alimentación y que pueden tener también graves consecuencias para el feto, aunque normalmente se le preste menos atención que a la toxoplasmosis.
    La bacteria puede vivir incluso en temperaturas refrigeradas, por lo que se recomienda cocinar bien todos los alimentos, consumirlos lo antes posible, evitar leche cruda y quesos sin pasteurizar y lavarse bien las manos después de manipular alimentos frescos.

    3) Tatuajes y piercing: 
    En general, la tinta de los tatuajes (excepto algunos pigmentos) no tiene toxicidad destacable y no pasa a la sangre. Por lo tanto, no llega a la placenta, pero siempre hay un riesgo mínimo de infección y, además, el estrés o la sensación de dolor sí pueden ser diferentes durante el embarazo, lo cual sí puede afectar al feto. En resumen: ¿No es mejor esperar a que nazca el bebé, que son solo unos meses?

    4) Depilación láser: 
    En este caso lo que se pone en duda es la eficacia del láser. Los cambios hormonales pueden hacer variar el crecimiento del vello, por lo que es mejor esperar a recuperar los niveles normales.

    5) Cosmética: Autobronceadores, tintes del pelo, cremas…
    En principio no hay contraindicaciones, pero no están recomendados por que la sensibilidad a determinados químicos puede variar e incluso provocar reacciones.

    Discapacidad Intelectual

    ¿Qué es una discapacidad Intelectual?

    Según la AAIDD (American Association on Intellectual and Developement Disabilities): “Es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, que se manifiesta en habilidades conceptuales, sociales y prácticas”

    A las personas que tienen una discapacidad intelectual, les cuesta mucho más aprender, comprender y comunicarse

    La discapacidad intelectual, generalmente, es permanente, es decir, para toda la vida, y tiene un impacto importante en la vida de las personas que la sufren y de su familia.
    La discapacidad intelectual NO es una enfermedad mental.
    Hay muchos tipos y causas diferentes de discapacidad intelectual. Algunos se originan antes de que un bebé nazca, otros durante el parto y otros a causa de una enfermedad grave en la infancia. Pero siempre antes de los 18 años.

     

    Las personas con discapacidad grave y múltiple (limitaciones muy importantes y presencia de más de una discapacidad) necesitan apoyo todo el tiempo en muchos aspectos de sus vidas: para comer, beber, asearse, peinarse, vestirse, etc.
    Una parte importante de las personas con discapacidad intelectual tienen necesidades de apoyo que son consideradas de carácter limitado o intermitente.
    En España hay casi 300.000 personas con discapacidad intelectual. Como cualquiera de nosotros, son personas con necesidades, actitudes, capacidades y gustos particulares, que por tanto, quieren cosas diferentes en sus vidas y necesitan también diferentes apoyos.
     
    No excluyas a alguien por el simple echo de tener una discapacidad intelectual, todos tenemos derecho a una vida normal, a no sentirnos excluidos en ningún ámbito.

    No corras mamá

    No corras mamá, Que yo apenas acabo de llegar Y lo que tú ya has visto, Yo, ni siquiera lo he llegado a soñar. No corras mamá, Que cuando corres no me ves Y hay cosas que jamás Volverás a poder disfrutar. No corras mamá, Que te vas muy lejos

    Al futuro, Y no vives el maravilloso presente.

     No corras mamá, Que el mundo, con sus prisas, Se ha olvidado de soñar, ¿Y qué haré yo de mayor si ahora que soy pequeño me impiden hacerlo? 

    ¿No ves que cuando sea mayor seré incapaz de perseguir sueños? No corras mamá, Que el mundo es hermoso Y me quiero recrear. 

    ¡Re descúbrelo conmigo! No corras mamá Cuando me abraces, Un día seré grande Y no podrás abrazarme al completo como ahora lo estás haciendo.

     No corras mamá Cuando me sostengas en tus brazos Hazlo una y mil veces Y si alguien te reprocha que lo hagas Que sepas que lo hace porque echó de menos -cuando era pequeño- que alguien le abrazase, No permitas que a mi me pase lo mismo. 

     No corras mamá Cuando me amamantes No mires el reloj ¿Acaso podrías tú comer a gusto si alguien te pusiera un tiempo límite? No corras mamá, 

    En que abandone tu pecho Soy muy inteligente y sé que tú, eres lo mejor, Eres tú quien se ha olvidado Que nadie más que tú puede serlo para mi. 

     No corras mamá Cuando me bañes ¿Acaso a ti no te gusta relajarte? No corras mamá, Ni pongas tiempos a mis juegos.

     Jugar es un arte en el que hay que recrearse, Hay inspiración y me estoy expresando ¿Y debe cronometrarse Al artista o medirse el arte? 

     No corras mamá Cuando esté descubriendo, Si corrieras menos Descubrirías tanto como yo estoy descubriendo, Pero como siempre tienes prisa Los descubrimientos se te escapan ¡Podríamos descubrir tanto juntos!

     No corras mamá Para que sume, lea, cuente… Puedes acabar haciendo Que odie lo único Que un día podrá liberarme. 

     No corras mamá Sobre todo cuando me beses No me hagas pensar que en el amor hay prisas O prioridades que anteponer a las personas que quieres. 

     No corras mamá,

    Aunque el mundo corra, Aunque tu mamá corriese, ¿Acaso tú no eres alguien diferente? 


     No corras mamá, Ni me hagas correr Que seré pequeñito muy pocos años Y siempre añorarás lo que hoy pudimos disfrutar juntitos y no hicimos, porque llegábamos tarde. 

     No corras mamá Para que yo duerma solo ¿Acaso tú no duermes con mi padre? No corras mamá Que entre tanta carrera Te puedes acabar olvidando De disfrutar de ser mi Madre. 

     Nota: La palabra mamá, bien puede sustituirse por papá en casi todos los ejemplos, y papá tampoco debe correr, porque puede olvidarse de disfrutar de ser el Padre de su hijo/a. 

     Mayka Martín

    LAS RABIETAS

    Cuando un niño está gritando o llorando sin parar, habremos oído decir…
    “Déjalo, ya se cansará”
    “Está probándote, a ver quién puede más”
    “Es un/a caprichoso/a”
    “Si siempre acudes cuando está así, más veces gritará y llorará para que estés por él/ella”
    …y un sinfín de desvaríos parecidos a los anteriores.
    ¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UNA RABIETA?
    • Primero, podemos ignorar a

    los opinólogos o recomendarles
    una lectura como ésta: “Comer,
    amar, mamar”, del pediatra
    Carlos González.
    Si no conoces este libro, pues te
    animo a que lo leas tú también.
    Seguro que te ayudará resolver
    muchas dudas en torno a la
    crianza natural y respetuosa.
    • Segundo, podemos escuchar
    lo que realmente está pidiendo tu
    hijo/a e intentar averiguar lo que
    necesita. Como adulto disponemos de un montón de palabras y recursos personales, que todavía no conocen o no han aprendido nuestros pequeños.
    Una rabieta es el indicador más superficial de las necesidades emocionales particulares. Una rabieta es la punta del iceberg, lo que es visible para los demás y, además, es muy molesta.
    Por lo tanto, vamos a ver qué actitudes y acciones te ayudarán a descubrir cómo ayudar a tu hija/o:
          No juzgues su reacción. Tu hijo/a no es raro/a, no es malo/a, no te chantajea y sufre cuando tiene una rabieta. Forma parte de su crecimiento y llegará un día que se le pase (esto mismo es aplicable cuando escuches casi constantemente el “NO, NO y NOOOO” de tu hijo/s. Ya pasará esta etapa también y dejará de decirlo).
          No provoques rabietas, intenta evitarlas. Ejemplo: sabes que si le quitas el juguete que le gusta, porque es el momento de comer, te la puede liar… pues intenta distraerlo con otra cosa o contarle algo divertido y utilizar palabras agradables.
          No pierdas la calma.Te resultará muy frustrante intentar razonar con un niño de 2 años que está en plena rabieta. Abrázalo y acarícialo.
          Si pega a otros niños, haz de mediadora/or. Con palabras amables y posicionándote a la altura de los niños implicados, dile que no puede hacer eso y pide perdón en su nombre; ya que obligar a que un niño de 2 años pida perdón no es recomendable, posiblemente no lo haga y la rabieta puede incrementarse.
     
     

     

    Como me encantan la mayoría de los consejos del pediatra Carlos González, os copio un artículo suyo que habla sobre las rabietas y el llanto de los niños:

    Está muy extendida la teoría de que a los niños (2 o 3 años) hay que dejarlos solos cuando tienen una rabieta. Claro, en la versión “progre” del tema se dice que al niño se le deja desahogarse, pero el resultado es el mismo (le dejas solo y llorando) que en la versión tradicional: “no es más que teatro, así que hay que quitarle el público”, o en la conductista: “aislado en tiempo de exclusión hasta que aprenda a comportarse como es debido”.

    Quizás parte del éxito de algunas de las teorías de “dejar llorar” viene de una confusión semántica: “no dejar llorar” frente a “no dejarllorar”. Me explico. Cuando yo digo que no hay que dejar llorar a un niño lo que estoy diciendo es que los padres no tienen que hacer una actividad denominada “dejar llorar”, actividad que consiste en pasar de un niño que llora y no hacerle caso. Yo no estoy prohibiendo nada al niño, en todo caso estoy “prohibiendo” a los padres que le “dejen llorar”. En cambio algunas personas lo que dicen es algo muy distinto, que el niño no debe hacer una actividad denominada “llorar”, que los padres deben impedírselo, prohibírselo, incluso castigarlo por ello. Eso, claro, me parece una barbaridad.

    Es una actitud mucho más extendida de lo que parece. Miles de veces, en vez de intentar consolar de forma adecuada a un niño (cogiéndolo en brazos, o dándole teta, o preguntándole qué le pasa, o diciendo “pobrecito, qué pupa más grande” o “sana, sana culito de rana” o reconociendo el problema “sí, qué rabia, tenemos que irnos del parque porque es muy tarde, menos mal que mañana podremos volver…”), se le dicen con la mejor de las intenciones cosas como “no llores, que te pones muy feo”, o “qué vergüenza, un niño tan grande y llorando”, o “no llores, que los niños valientes no lloran”, o “no lores que pareces una nena” o “me duele la cabeza de oírte llorar”, o “este señor se va a enfadar si lloras”, o “cállate de una vez”, o “me tienes harto con tus llantos”.

    Todos estos son ejemplos, unos más suaves y otros más bestias, de “no dejarllorar”. Claro, a todos se nos ha escapado alguna vez, y por una vez no tiene importancia; pero imagínense lo que es que cada vez que lloras, sea cual sea el motivo, te digan que te pones feo. ¿Qué va a sentir, cuando sea mayor, una persona educada así? ¿Qué comprensión, qué empatía, podrá sentir por el dolor ajeno, por el llanto de sus propios hijos? Le estamos diciendo que la belleza es el valor supremo, y que uno tiene incluso que reprimir sus propios sentimientos para poder ser “guapo” y por tanto aceptado socialmente.

    Lo mismo que, cuando dejamos solo a un niño con una rabieta, cuando deliberadamente nos vamos de la habitación, o lo enviamos sólo a una habitación, le estamos enseñando que el dolor no es socialmente aceptable, que una persona bien educada no “se deja llevar” por sus sentimientos en público.

    Otra cosa sería un niño mayor (o adolescente) que deliberadamente se va a llorar solo. También hay que demostrarle que tiene derecho a aislarse, si eso es lo que desea. No salgas corriendo detrás, no le digas que “es de mala educación” y que “no puede levantarse de la mesa”… pero puedes, al cabo de un tiempo prudencial, acercarte, decir algo, y seguir o retirarte según su respuesta. Cuando mis hijos tenían rabietas, lo probaba todo. Es cierto que en algunos casos parece que no quieran ser consolados: si les hablas o les preguntas, lloran aún más fuerte o te insultan, si intentas cogerles en brazos se resisten y patalean, si les tocas te pegan. En esas circunstancias, es muy humano sentir la tentación de decir:

     “¿Y encima me pegas? ¡Pues me voy y te j….! ¡Yo no tengo por qué aguantar esto!”  

    Sentimiento que muchos intentarán racionalizar (pues la capacidad del ser humano para engañarse así mismo parece ser aún mayor que su capacidad para dejarse engañar por otros) con argumentos como “es mejor que se desahogue” o “no es un castigo, es aplicar las consecuencias lógicas, debe aprender que si insulta y pega nadie querrá estar con él”. Es muy humano reaccionar así, pero ¿no es un poco “infantil”? ¿No debería un adulto, que encima es padre, tener más herramientas que un niño de tres años para canalizar la ira y para mantener la compostura en situaciones difíciles?

    Es un poco como si hubiera un individuo de pie en una cornisa, amenazando con tirarse de un octavo piso, diciendo a los bomberos: “si se acercan, me tiro”, y los bomberos dijeran, “bueno, hemos hecho lo que hemos podido; si se pone en plan imbécil no tenemos por qué aguantarle las impertinencias” y se fueran.

    Supongo que cada niño es distinto, y que cada familia encontrará su propia estrategia. A nosotros nos iba muy bien, en las rabietas más terribles, alejarnos un poco y ponernos a hablar del niño en voz alta: “¿Sabes, Mamá, que ayer llevé a María a ver a Abuela? – ¿Ah, sí, fuisteis a ver a Abuela? – Si, y María estuvo ayudando a Abuela a preparar un pastel – ¿María ya sabe cocinar? – Sí, lo hizo muy bien, dijo Abuela que nunca había quedado la masa tan bien revuelta, sin ningún grumo de harina…” A medida que vamos hablando, notamos como María deja de llorar para poder oír mejor. “¿Y con qué hicieron la masa del pastel? – Pues con harina, leche, huevos, levadura, y… a ver si me acuerdo, había otra cosa…” Y de pronto María interviene: “-Y limón rallado, lo rallé yo”.

    A partir de ahí, la rabieta puede darse por concluida, siempre y cuando los padres sigan disimulando un rato y eviten la mezquina tentación de vengarse: “Ah, conque ahora hablas, creí que sólo sabías llorar”, o “No me interesa lo que digas, si tú no me querías oír a mí, yo tampoco te quiero oír a ti”, o “Ahora que has dejado de llorar, ¿me puedes explicar qué te pasaba?”…


    Otras herramientas que os pueden ayudar (a ti y a tu hijo/a) para gestionar las emociones, entenderlas, ponerles nombre y canalizarlas; son libros como estos:
    El Monstruo de Colores (para los más peques)
     
    “El Monstruo de Colores no sabe qué le pasa. Se ha hecho un lío con las emociones y ahora le toca deshacer el embrollo. Una historia sencilla y divertida, que introducirá a pequeños y a mayores en el fascinante lenguaje de las emociones”
    El Emocionario (para los más mayores)
     
    “El Emocionario describe, con sencillez, cuarenta y dos estados emocionales para que el niño (y el adulto) aprenda a identificarlos y, así, pueda decir lo que realmente siente.
    Estas fichas de actividades sirven para profundizar en cada uno de los cuarenta y dos estados emocionales que describe el libro. A lo largo de las cinco páginas de cada ficha, se proponen, por un lado, actividades que ayudan a explorar los textos del Emocionario de una forma más enriquecedora y con mayor perspectiva; y, por otro lado, actividades creativas que invitan a expresar nuestras emociones o a imaginar qué emociones experimentan los demás”
    Mónica Ruiz Romero
    Col.16209
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