Televisión, ¿sí o no?

Las nuevas tecnologías, como hemos hablado otras veces, pueden ser muy útiles pero también tienen sus riesgos. En esta ocasión nos centraremos en la televisión, en los dibujos animados dirigidos a bebés y niños pequeños.

Diferentes estudios están de acuerdo en que se debe limitar el consumo de televisión en niños pequeños, e incluso evitarlo antes de los dos años, pero vamos a tratar de entender cuáles son esos riesgos.

Para empezar, no se trata de que la televisión sea algo malo en sí mismo, sino que, como todo, convertirlo en una costumbre o abusar de ella es lo que crea el problema, del mismo modo que no pasa nada porque al niño le inviten un día a unas chucherías. que será inevitable. Lo importante es este caso es que no se convierta en un hábito y los niños no se sienten “a ver la tele” sino a ver un programa concreto que les interese. 

En este sentido, sería interesante escoger muy bien los programas que ve el niño y, en la medida de lo posible, verlos con ellos. De este modo, los adultos podemos hacerles preguntas para comprobar si está entendiendo lo que ven, cómo perciben los valores que se muestra, podemos destacar lo que te parezca importante o explicarles lo que no entiendan, de modo ese rato se convierte en una actividad en familia (que podemos comentar mientras hacemos cualquier otra cosa al lado del niño).

Riesgos de la televisión en niños pequeños:

  • Se ha contrastado su relación con la obesidad infantil.
  • Desactiva” el cerebro del niño, le distrae de los estímulos de su alrededor, tan importantes en la primera infancia.
  • Le resta tiempo de otras actividades más importantes para su desarrollo como jugar, relacionarse, leer, etc.
  • Los niños no distinguen en muchas ocasiones si lo que están viendo está bien o mal. Esto es especialmente importante en el caso de los anuncios intercalados en los programas de animación (que les incitan a juegos violentos, comida rápida, etc.) o a la posibilidad de perpetuar estereotipos (de género, raza, etc.).
  • El colorido, la rapidez de las imágenes, etc., pueden provocar que después otros juegos les parezcan aburridos.

Consejos:

  • Quedarse con ellos a ver el programa que les guste, no dejarles nunca solos frente a la pantalla.
  • Pactar un tiempo límite para ver la televisión.
  • Anima al niño a comentar lo que está ocurriendo en el programa de televisión y a relacionarlo con su vida.
  • Se puede aprovechar lo aprendido con otras actividades en el caso de programas educativos (los números, los colores, etc.).

 

Tus hijos no son tus hijos (Kahlil Gibran)



Tus hijos no son tus hijos

son hijos e hijas de la vida deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a través de ti

y aunque estén contigo no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,

pero no tus pensamientos,

pues, ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,

pero no sus almas,

porque ellas, viven en la casa del mañana,

que no puedes visitar ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,

pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad.
 
 
Para que acompañéis éste bello poema, os recomiendo ésta música que te incita a unirte
 

Expresiones Históricas: Poner a parir

Usamos con mucha frecuencia la frase “poner a parir” y, ¿sabes su origen? 
Dirás que a qué viene esta entrada en un lugar enfocado sobre todo a la crianza, pero la crianza es cultura, transmitimos cultura, no sólo cuidados, y sobre todo, en este caso, hablamos de una aportación a la cultura con sabor femenino, maternal, en cuanto sepas su origen me comprenderás… 

Cuenta Heródoto, historiador griego, el primero del mundo occidental, que en la antigua Esparta (Grecia) era costumbre que cuando una mujer cumplía ya sus nueve meses de embarazo, otras mujeres iban a su casa, y no iban de visita en plan “buen rollo”, sino para discutir con ella. Si, cuando ya estabas cumplida venían amigas y vecinas no para traerte un regalito o aconsejarte para el parto, venían a montártela…Era costumbre que en ese momento las mujeres sacaran fuera todos los trapos sucios y todos los reproches que se habían guardado durante la gestación para evitar problemas al niño, los soltaban de golpe, sin más. 
Sería como una sobredosis de sinceridad, algo a lo que estamos poco acostumbrados ¿verdad? Estas discusiones acaloradas hacían que las embarazadas rompieran aguas (la fuente) con mayor facilidad, acelerando de este modo el parto y evitar que se alargase. Era una forma natural de poner en marcha el trabajo de parto. 

Parto de Leda reina de Esparta

Esto, como todo en la cultura espartana, tenía su función para la ciudad. Era una civilización que pensaba siempre en lo común, no existía el individuo. Por una parte, las espartanas tenían estas visitas llenas de sinceridad en un momento tan importante de sus vidas, a la par que ayudaba a reforzar los lazos de unión dentro de las familias y amistades; si, el ejercicio de sinceridad sana. 
Parece mentira con lo que hoy en día guardamos las formas, usamos máscaras, y usamos la mentira como si fuera un acto de bondad… Añadamos que, si el bebé era un varón, los espartanos pensaban que llegar al mundo en un ambiente de hostilidad y disputas forjaría su carácter de guerrero desde el nacimiento. 
Es evidente que es un razonamiento muy adecuado para aquellos lejanos siglos, hoy sabemos que esto no es saludable. Y de ahí la expresión “ir a poner a parir a alguien”, porque la pelea ayudaba a acelerar el trabajo de parto y se decían todas las verdades a la cara sin mirar nada más que el hacer un ejercicio de sinceridad. 

Mayka Martín

Mis partos soñados, mis partos reales

Llegó el momento de contar mi historia.
Cuando te quedas embarazada cada vez que se va acercando la fecha te preparas, te vas informando, lees, relees y piensas que lo sabes todo, pero cuando llega el momento te sientes vulnerable, insegura…
El dolor se junta con la emoción de poder tener en tus brazos a ese bebe tan esperado y tienes miedo.
Cuando es tu primer parto, por lo general te dejas en manos de profesionales que a veces no hacen las cosas como te gustaría o te habías informado, pero en esos momentos de debilidad, te dejas en sus manos.
No voy a decir que siempre y todo lo que hagan lo hacen mal, porque no seria cierto y gracias a ellos se salvan muchas vidas, pero que a veces no piensan en las que estamos pariendo y piensan en su propio beneficio como acelerar el parto, estar ellos más cómodos, etc y la gran mayoría de las veces no nos beneficia a nosotras. Otras veces cuando algo tiene que ser de esa manera…es mejor no darle más vueltas. A veces el viaje en avión puede ser muy cómodo, elegir el menú… Pero cuando en un viaje hay turbulencias, lo importante es llegar al final del camino sin preocuparse de lo demás, simplemente llegar.

Lo primero decir que siempre siempre siempre pidáis un plan de parto, que os expliquen los pros y los contras. Que sepáis las opciones con las que os podéis encontrar y conscientes, eligas que tipo de parto o que opciones podéis elegir.
En mi primer parto, fue muy complicado y para nada lo que había esperado. Empecé sobre las 3 de la mañana, me fui a pasear, me duche tranquilamente, desayune, volví a desayunar, vamos que iba fenomenal, hasta que me preguntaron… ¿Vas a querer la epidural?
Pues la verdad que no lo sabia, les pregunté que si los dolores iban a ser mucho más fuertes que los que tenia entonces y me dijeron que por supuesto, así que accedí a la vía rápida. A partir de entonces empezó todo el parto medicalizado. Me pincharon la bolsa… Yo que no sabia las posibles consecuencias de esto y accedí, me deje en sus manos. El bebe se asustó y se subió hacia arriba… La epidural me hizo efecto, escasos 15 minutos. El parto debido a la epidural, se me paró, se pararon las contracciones y por supuesto la dilatación. Me pusieron oxitocina, nadie me había explicado que el dolor se multiplica por mil. Agotada de tanto dolor, intentaron que me doliera menos, me pusieron refuerzos, estuvieron a punto de dormirme las piernas del todo, estaban a punto de hacerme cesárea…pero resistí. Llego el parto y saque fuerzas de donde ya no había. Entonces me hicieron la maniobra famosa, pensaba que me estaban desgarrando por dentro, tenia miedo y pánico. En esos momentos por favor que no vuelva a saltar encima mio esa animal, me sentía asustada, quería que todo terminará. Volvieron a saltar encima mio, un médico súper alto, temblaba de miedo mas que de dolor. Al final con ventosa y haciéndome la episiotomía salió Héctor. Lo mas rosa que tenia eran los testículos. Me lo quitaron nada más tenerlo, después de todo el sufrimiento no le pude dar mas que un beso. Estaba cansada si, pero quería tenerlo conmigo y no pude. La lactancia soñada tampoco fue como esperaba, todo fue muy duro pero con cariño y perseverancia lo conseguí.
En el siguiente parto iba súper informada y tenia mi cita para hacer un plan de parto, mi parto soñado, sin prisas, sin medicalizar o lo mas natural posible, donde pudiera tener a mi bebe piel con piel para establecer la lactancia materna lo antes posible…
Hasta que me dieron la fatídica noticia… Si, tienes cáncer y no, no puedes tener un parto natural porque el tumor lo tienes en el cuello del útero y puedes morir desangrada… Vale pero podía seguir con el embarazo y eso ya era un impulso para seguir llevando todo lo mejor posible.
Como soy tan positiva pensé… Vale tiene que ser cesárea pero quiero una cesárea lo más natural posible, así que me informe de todas las posibilidades e hice mi plan de parto. Quería esperar a que parto empezase o por lo menos esperar todo lo que se pudiese, quería piel con piel, poder establecer la lactancia lo antes posible, etc…
Cuando supe que yo no podría estar piel con piel, pedí que lo pudiera hacer mi marido. Lo fui concienciado…y me imaginaba ahí a los dos juntitos ratos y ratos, dándose caricias y calor.
Pero todo se complico, el cáncer empeoró y tuvieron que ingresarme con 29 semanas.
Conforme pasaban los días y me hacían mil pruebas ya me iba haciendo a la idea de que no iba a ser nada como yo esperaba.
Me iban poniendo inyecciones para madurar el cerebro del bebe y los pulmones, no me podía mover de la cama por miedo a desangrarme o tenerme que hacer una cesárea de urgencia.
Pasaban los días y me dijeron que me tenían que hacer la cesárea ya, no se podía esperar más. Así que el bebe al ser prematuro tenia que ir a la UCI si o si. Adiós piel con piel ni mio ni de mi marido.
Y la lactancia materna… Por mucho que les insistí y volví a insistí no querían que le diera nada de nada. Así que me tuve que mentalizar con todo el dolor de mi corazón que no iba a poder hacer nada de lo que quería, necesitábamos sobrevivir y eso era lo más importante.

La cesárea fue fenomenal, además estuve muy arropada y querida por todos incluida mi cuñada, que estuvo ahí en todo el tiempo. Lo peor fue después cuando no me dejaban ver a mi pequeño, tenía que descansar y no me podía mover, así que no podía subir a verlo hasta el día siguiente.
Cuando ya me dejaron subí en silla de ruedas y después andando, me dolía muchísimo pero intentaba subir a cada toma para darle el biberón y poder ponérmelo piel con piel, me pegaba rato y rato ahí con mi pequeño Oliver puesto en mi pecho. Oliver solo estuvo unas horas en una camita de calor y en observación porque le fallo un pulmón al principio pero enseguida paso a una cunita y en 2 semanas ya estábamos fuera. Para nada fueron mis partos soñados pero tuve dos pequeños preciosos.

Reuniones de Apoyo a la Lactancia: esas oscuras sectas…

Las reuniones de apoyo a la lactancia materna empezaron a surgir a mediados del siglo XX como respuesta a los cambios en las estructuras familiares y a la incorporación de la mujer al trabajo: Las familias extensas se habían transformado en familias nucleares donde las nuevas madres no podían beneficiarse de la experiencia de otras mujeres, y la progresiva incorporación al trabajo con las precarias condiciones laborales de la época dificultaban el establecimiento de la lactancia.

Algunas madres entonces comenzaron a reunirse en grupos de apoyo mutuo basándose en que, si bien es cierto que los casos de hipogalactica son mínimos y que, en general, todas las madres, como mamíferas que somos, estamos diseñadas para poder amamantar y criar con éxito, la sociedad estaba tomando una deriva que dificultaba muchísimo la posibilidad de que una madre pudiera dejarse guiar por el instinto. Los hospitales, los paritorios, el aumento de las cesareas, las separaciones de madre e hijo durante las primeras horas, la publicidad de la leche de fórmula (que entonces se anunciaba como una alternativa igual de buena o mejor), los consejos médicos equivocados de profesionales de la salud que jamás habían estudiado el proceso de la lactancia materna, las malas condiciones laborales, la presión social… Todo ello evitaba que la madre y el recién nacido pudieran reconocerse, buscarse mutuamente, enamorarse y comenzar a lactar de manera natural.

A falta de familiares en los que apoyarse, las madres comenzaron a juntarse conscientes de que, en ocasiones, son tantos los impedimentos que se necesita ayuda para lograr amamantar. Empezaron a organizarse colectivos voluntarios de apoyo a otras madres que decidieron informarse para ser capaces de dar lo mejor a sus bebés, como apoyo complementario al que ofrecían hasta entonces pediatras y matronas, que era prácticamente nulo en este tema (afortunadamente, esto está cambiando en los últimos años y cada vez hay más profesionales formados en lactancia materna, especialmente entre el colectivo de matronas).

El contar con el apoyo de otras madres se ha demostrado verdaderamente eficaz, puesto que la lactancia es una predisposición biológica de toda madre que, una vez que cuenta con la información oportuna y veraz, puede poner en práctica.

Algunos de los beneficios de asistir a reuniones de apoyo a la lactancia son:

-Multiplica las posibilidades de éxito en el establecimiento de la lactancia materna.
-Aumenta la confianza en sí mismas de las madres.
-Ofrece un apoyo e incluso una “terapia” a las madres que deciden dar el pecho frente a la presión del entorno familiar y social.
-Normalizan y visibilizan la lactancia materna.
-Es un tipo de apoyo mucho más cercano, de madre a madre, que el que puede ofrecer un profesional.

La OMS y UNICEF publicaron en 1989 una declaración conjunta donde defendían y recomendaban los grupos de apoyo a la lactancia:

“En muchos países las mujeres han constituido grupos sociales de apoyo que ayudan a las madres que desean amamantar a sus hijos. Los agentes de salud apoyaran la creación y funcionamiento de estos grupos y remitirán a ellos a las madres, sobre todo a las jóvenes inexpertas, al ser dadas de alta del hospital o clínica. Los consejos individuales, la educación sanitaria y los materiales informativos que facilitan estos grupos pueden servir de complemento importante a los esfuerzos de los agentes de la salud. Se fomentará la distribución de este material mediante el sistema sanitario.”

Aún así, a día de hoy, todavía se sigue teniendo una percepción de estas reuniones como sectarias o vinculadas estrictamente a un único tipo de crianza.

La realidad está muy lejos de todo eso: Se trata de reuniones amenas, gratuitas y de acceso libre para cualquier tipo de madre o futura madre (que puede ir acompañada del padre) interesada en establecer la lactancia materna con éxito o con dudas puntuales al respecto, que pueden ser referentes a frenillos sublinguales, agarre del bebé, gases, posiciones para amamantar cómodamente, crisis de crecimiento, destete respetuoso, etc.

En estas reuniones no se juzga y se ayuda desinteresadamente. La imagen de un grupo de talibanas de la teta es, absolutamente, un mito, derivado del rechazo social que aún provoca la imagen de la lactancia materna, especialmente en bebés mayores de seis meses, a pesar de las recomendaciones de la OMS y otros organismos oficiales sobre los beneficios de la lactancia materna, debido a factores como la sexualización del cuerpo de la mujer, al pudor religioso, la “necesidad” de diferenciarse de otros mamíferos o, simplemente, el desconocimiento.

Cómo lavar los dientes a los niños, por Alberto J.


Aclaración: para evitar un lenguaje sexista se ha intercalado el uso de niño/s y niña/s en el texto para referirse al colectivo de niños y niñas.
Resumen.
·         En niños menores de 3 años usar una pasta fluorada de 1.000 ppm en una cantidad equivalente a un grano de arroz.
·         En niños entre 3 y 6 años usar una pasta fluorada de más de 1.000 ppm en una cantidad equivalente a un guisante.
·         En niños mayores de 6 años y adultos usar una pasta fluorada con entre 1.350 y 1.500 ppm
·         Cepillar al menos 2 veces al día desde la aparición del primer diente.
·         Lavar en seco para no generar espuma. Al finalizar escupir pero no aclarar. El mayor efecto preventivo es la aplicación tópica (extenderlo por los dientes).
·         Hay poco riesgo de fluorosis.
Entrada.
El Flúor (F) se fija en nuestros huesos y en el esmalte de nuestros dientes por el calcio de los mismos. En cantidades adecuadas ayudará a prevenir las caries, tanto en niñas como en adultos. El uso tópico del flúor es el más efectivo (extenderlo en los dientes) para prevenir la caries (frente a mayores ingestas de flúor).
Recomendaciones.
Las recomendaciones de la AAPD (American Academy of Paediatric Dentistry) y el NHS británico (National Helth System) son [1]:
·         Niños menores de 3 años: deberían cepillarse los dientes dos veces al día con una cantidad de pasta de dientes equivalente a un grano de arroz y que contenga al menos 1.000 ppm de flúor.
·         Niños entre 3 y 6 años: deberían cepillarse los dientes dos veces al día con una cantidad de pasta de dientes equivalente a un guisante y que contenga más de 1.000 ppm de flúor.
·         Adultos: deberían cepillarse los dientes dos veces al día con pasta de dientes que contenga 1.350-1500 ppm de flúor.
A la izquierda podemos ver la cantidad que sería un grano de arroz y a la derecha la cantidad para un guisante.

 

Otras Recomendaciones.
Las actuales recomendaciones de la EAPD (European Academy of Paediatric Dentistry) y la Sociedad Española de Odontopediatría son [2]:
·         Entre 6 meses y 2 años, dos veces al día con una pasta de dientes con 500ppm de flúor y la cantidad similar a un guisante.
·         Entre 2 y 6 años, dos veces al día con una pasta de dientes con entre 1.000 y 1.450 ppm de flúor y la cantidad similar a un guisante.
·         Por encima de 6 años, dos veces al día con una pasta de dientes con 1.450ppm de flúor y la cantidad de 1 – 2 cm.
·         El uso diario de pasta de dientes con flúor combinado con instrucciones sobre higiene oral se recomienda como la parte básica de cualquier programa de prevención de la caries además de otros métodos preventivos como el asesoramiento sobre dieta, uso de flúor tópico y selladores de fisuras, que también son importantes.
·         Existe buena evidencia del alcance de programas (tanto a nivel de escuelas como de domicilios) dirigidos a grupos y minorías étnicas de alto riesgo de caries [Twetman, 2009]. Cuando se usa pasta de dientes con flúor junto a otros medios de aporte de flúor, debe tenerse en cuenta el efecto acumulativo del flúor, sobretodo en niñas menores de 6 años de edad.
·         Debe tenerse cuidado en asegurar que exista un equilibrio, maximizando el efecto protector del flúor y minimizando el riesgo de padecer fluorosis dental. Además, la mayor evidencia disponible debe estar en equilibrio con la experiencia del odontopediatra y las preferencias de la familia. Las recomendaciones antedichas pueden ser influenciadas, también, por los antecedentes de exposición al flúor así como por el nivel socioeconómico de la comunidad a la que se dirijan los planes preventivos.
Riesgos.
La bibliografía que he encontrado hasta el momento es bastante imprecisa en cuanto a la cantidad que se considera de riesgo para la aparición de fluorosis. Lo más cercano es calcular la cantidad que se estima segura, que es un cuarto de la dosis que se considera letal cierta [3].
La dosis letal cierta es 350 mg F en niñas de 2 años y 10 kg peso, o 2.2 – 4.4 g F en adulto de 70 kg. Serían unos 35 mg F por kg peso.
Al considerarse la dosis segura una cuarta parte de la dosis letal cierta, sería de 80 mg F en una niña de 2 años y 10 kg peso, o 8 mg F por kg peso; en el caso de una niña de 6 meses y 7 kg sería 56 mg F.
¿Cuánto flúor consumimos?
Algunos alimentos son ricos en flúor [4]. Yendo al caso más alto de pescados que serían 0.17 mg/100 gr podríamos redondear a 1 mg por 0.5 kg de pescado.
Cuando se habla de agua fluorada artificialmente se refiere a elevarla a 1 ppm o 1 mg/litro que es el nivel que los estudios han demostrado tener una incidencia en el número de caries (un 25% menos de casos).
Calculando 2 litros/día que se recomiendan que beban adultos, 1.5 litros/día en caso de niños, tendríamos 2 mg más.
Otra preocupación suele ser que se traguen los niños la pasta de dientes. Estimaremos 1 gr de pasta de dientes por cepillado, 2 gr en total al día, a 1.000 ppm nos da 2 mg más al día.
En total serían 4 mg día. Queda bastante lejos del límite de seguridad de 56 mg F que hemos calculado anteriormente.
Todo ello, sin contar con que el calcio (presente en los dientes) atrae (y fija) el fluor (por eso no se tragaría después mezclándose con la saliva).
Aun así, la recomendación sigue siendo que no se traguen la pasta de dientes ya que los estudios han demostrado que aumenta la probabilidad de sufrir fluorosis.
Como cepillar al bebé:
En estas estupendas entradas [5] [6] nos dan unas buenas pautas:
·         Cabeza de la niña apoyada contra el brazo de la madre o contra el regazo, o tumbado en la cama. Si la cabeza no está apoyada la niña cada vez la irá echando más hacia atrás y es muy incómodo.
·         Levantar con una mano el labio superior y con la otra cepillar. Si no apartamos las cortinas no podemos limpiar los cristales. El labio impide una correcta visión de los dientes.
Cepillo seco para no hacer espuma y porque el arrastre de suciedad es mejor que cuando las cerdas se mojan.
·         La pasta de dientes se debe presionar con los dedos sobre las cerdas para impregnar bien éstas y que la bolita (medio grano de arroz) de dentífrico no caiga a la lengua y haya riesgo de ingerirla.
·         Nos interesa sobre todo el efecto tópico del dentífrico sobre el esmalte dental. El flúor se une al esmalte dental formando un mineral, la fluorapatita, que es más resistente a los ácidos y más insoluble que la hidroxiapatita natural del diente. El flúor además repele en cierta medida a las bacterias causantes de la caries e impide que éstas se adhieran sobre el diente.
Interponer un dedo en zonas de la boca donde aún no hay dientes: o en el hueco de los colmillos cuando ya hay primeros molares e incisivos, o detrás de la última muela. Una niña de 2 años no muerde con fuerza.
·         Si los dientes están juntos, hay que utilizar hilo dental (existen aplicadores de hilo para adultos que valen muy bien también en bebés).
Para disminuir el riesgo de ingesta de dentífrico, dos puntos muy importantes: es el ADULTO el que cepilla y es el ADULTO el que pone pasta de dientes en el cepillo. El dentífrico es un medicamento, no puede dejarse al alcance de las niñas. Y no debería anunciarlo Bob Esponja ni Frozen.
Escupir pero NO ENJUAGARSE. Esto es válido también para los adultos. Llevamos haciéndolo mal toda la vida.
Comprobar que ha quedado limpio.
·         Hay que cepillar 2 veces al día como mínimo, siendo una de ellas imprescindiblemente antes de acostarse. Lo último que debe tocar la boca antes de irse a dormir es el cepillo dientes.
Cerramos recordando el resumen:
·         En niños menores de 3 años usar una pasta fluorada de 1.000 ppm en una cantidad equivalente a un grano de arroz.
·         En niños entre 3 y 6 años usar una pasta fluorada de más de 1.000 ppm en una cantidad equivalente a un guisante.
·         En niños mayores de 6 años y adultos usar una pasta fluorada con entre 1.350 y 1.500 ppm
·         Cepillar al menos 2 veces al día desde la aparición del primer diente.
·         Lavar en seco para no generar espuma. Al finalizar escupir pero no aclarar. El mayor efecto preventivo es la aplicación tópica (extenderlo por los dientes).
·         Hay poco riesgo de fluorosis.
Eso es todo. Espero que les sea de utilidad la recopilación de información.
Referencias:

[6] https://evidientemente.wordpress.com/2015/07/22/novedades-en-odontologia-para-bebes/

5. Ideas para regalar a una futura mamá (o papá)

1- SERVICIOS PARA EMBARAZADAS

Coaching para futuros padres, clases formativas, organización… ¡Lo que más necesita una futura mamá es mucha ayuda!

2- PAÑALES DE TELA

Los pañales son el gasto más importante que van a tener los bebés. Los pañales de tela son el regalo perfecto: no contaminan, son fáciles de lavar, no vuelves a gastar dinero en pañales desechables, evitan dermatitis, se pueden heredar, y si los cuidas puedes volver a venderlos y sacarte un dinerito.

 
Las bandoleras se pueden utilizar desde el nacimiento, son cómodas, mucho más fáciles de poner y quitar que el fular o las mochilas evolutivas y más baratas.
 

4- UN RECUERDO PARA TODA LA VIDA

Regala la publicación de su diario de embarazo: a la futura mamá le gusta ir anotando cómo se siente, los cambios que va notando a medida que avanzan las semanas, el momento en el que nota por primera vez que el bebé se mueve dentro de ella… ¿Puede haber un recuerdo más bonito? info@editorialcuatrohojas.com.

5-LIBROS SOBRE CRIANZA

Es típico en una embarazada, sobre todo si es primeriza, leer todo lo que caiga en sus manos sobre crianza. Recomendamos:

-Como libro físico, “Otro mundo es posible mediante la crianza con apego”, de Sara Ribot. 12,50 € Pedidos: sararibotm@gmail.com
-Como ebook, “La crianza con apego“. 2,99 €. Una selección de los principales artículos informativos de lardamma.com.
-Como libro infantil de ilustraciones, “Los sueños de Rosanna”, de Rosanna García Miralles. 19,90 €. Pedidos:  rocksannita@gmail.com
-Como libro para los papás: “Hombres, padres y un hijo“, de la Fundación Siloshombreshablasen. 16 €. Un conjunto de testimonios sobre la paternidad consciente que seguro que te emocionarán. Pedidos: www.siloshombreshablasen.es

Verdades incómodas (II)

Hace poco, he vivido un nuevo linchamiento hacia una persona por parte de un pequeño grupo de personas, simplemente por expresar su sentir y su malestar por un caso horroroso de éstos días, sobre un menor. 
Voy a explicar esto de manera que se entienda y no puedan malinterpretarse mis palabras, al igual que lo hicieron las suyas. Cierto es que éste pequeño grupo de personas, no merecen ni un minuto de mi tiempo, pero no lo hago por esas personas, para nada, sino que lo hago para apoyar a quién fue linchado. 
 
Hubo un tiempo en el que Laura Gutman fue atacada y perseguida por un texto en el que hablaba sobre pedofilia, en concreto se intentaba poner en la piel del pedófilo, ¿qué le movía? ¿qué podía haberle hecho llegar a esa aberración? Nos pedía hacer un esfuerzo sobrehumano, e intentar empatizar con él. 
Como he dicho, fue objeto de verdaderas atrocidades y amenazas por decir ésto. 
Es lógico que una persona que no ha estudiado psicología, rechace de pleno esa posibilidad, ni con un abusador, ni con un maltratador, ni con un asesino. Pero ¿esperamos lo mismo de un psicólogo? Yo creo que no. Me explico.
Cuando vamos al psicólogo, esperamos que empatice con nosotros en algún momento, que sea capaz de entender el por qué de las cosas que hacemos, que pueda ver los factores de nuestro alrededor que nos han llevado a ese punto ¿no?. 
Cuando un crimen horrible sucede, esperamos que los detectives que se encarguen del caso, que los psicólogos o psiquiatras forenses que se encargan de analizar las pruebas, sean lo suficientemente profesionales para poder meterse en la mente del culpable, analizar su vida y llegar a la conclusión de cómo llegó a cometer el crimen ¿verdad? Más que nada para que nosotros podamos dormir tranquilos pensando que hay un malo menos por la calle.
¿Entonces me pregunto yo?, si un psicólogo o psiquiatra muestra su sentir sobre un hecho doloroso, un hecho deleznable, un crimen, y se pregunta el porqué, el cómo ha llegado hasta ahí, intenta hacernos ver que, sin que sirva de excusa, puede que esa persona haya vivido un infierno en su vida, y que si tal vez esa persona hubiera tenido todo lo que le ha faltado en la infancia no hubiera llegado donde lo ha hecho, si nos invita a indagar más en el daño que hace la falta de arraigo, apego,el maltrato infantil, los abusos en los niños,etc…¿Hay que atacarlo, difamarlo, desacreditarlo?
Yo misma soy una persona que no me quedo en la superficie de las cosas, la mente humana es algo que me atrae, y mucho, pero no me quedo solo en la superficie como he dicho, suelo leer mucho libros sobre psicología forense (Helen Morrison: My Life Among the Serial Killers, Ressler, Robert K.: Dentro del monstruo, José maría Otín del castillo y su psicología criminal, etc)
 
Nunca en la vida, he leído que se criticara a alguno de éstos autores, por meterse en la mente de un depravado, que se inventaran mentiras sobre su vida, por haber comprendido que serie de factores crearon a esa persona. No he visto que se organicen campañas de difamación y desprestigio para lavar cerebros de personas que, logicamente, poco tendrán que lavar si se guían solo por las opiniones de los demás y no por sus propias vivencias. Por eso no entiendo algunos comportamientos humanos.
Quizás éstas personas podrían empezar a atacar a Zuleta, que dijo:
 
 “No podemos explicarnos la conducta del hombre, cuando se conduce de una u otra manera, por arbitraria decisión de una voluntad que escapa a toda causa, pero tampoco podemos explicarnos su conducta como un producto del estado actual de su organismo. Para el psicoanálisis esa conducta es el producto de todo lo que ha sido su vida, de su recuerdo,de lo que ha olvidado, de los fenómenos que han repercutido a través de toda su historia de vida, es decir, el psicoanálisis considera que su conducta se puede explicar por las relaciones que con las otras personas ha tenido, por el sentido fundamental de esas relaciones, comenzando por sus relaciones originarias con su madre, hasta las últimas que haya tenido. Si asumimos que el efecto puesto en estas relaciones, la forma que éstas tuvieron y la manera como fueron vividas determina una conducta, nos ubicamos necesariamente frente al determinismo psíquico” 
 
O a Lacan 

“Toda sociedad, en fin, manifiesta la relación entre el crimen y la ley a través de castigos, cuya realización, sean cuales fueren sus modos, exige un asentimiento subjetivo. Aquí es donde el psicoanálisis puede, por las instancias que distingue en el individuo moderno, aclarar las vacilaciones de la noción de responsabilidad para nuestro tiempo y el advenimiento correlativo de una objetivación del crimen, a la que puede colaborar” (Lacan, 1978, p. 86)

 

 

En fin, creo que la contribución del psicoanálisis deberá ir más allá de las clasificaciones. Es una advertencia para no ser funcionarios que ejerzan un papel de peritos pseudocientíficos, y espero que haya muchas más personas como yo, que aún sin quitar el protagonismo a la víctima, ni minimizar para nada el crimen, se pregunten ¿qué ha podido pasar en la cabeza de una persona para llegar a ese punto? Dejando a un lado todo tipo de psicopatías o enfermedades mentales, incluso los portadores del gen de la maldad, excluyendo a éste grupo, hay otro muy reducido, que si hubiera vivido en otro entorno, no hubiera llegado a cometer los actos que se le imputan. 
En éstos tiempos en los que la crianza con apego está tan de moda, en los que los padres nos cuestionamos todos y cada uno de nuestros pasos por el miedo a las repercusiones que puedan tener en un futuro, ¿Cómo alguien no puede preguntarse delante de un asesino, cómo ha debido ser su vida, o si se hubiera podido hacer algo en alguna parte de su infancia para evitar éste final? 
Ésta reflexión, va dedicada a J. que éstos días está siendo víctima de un ataque más propio de un grupo de hienas, que de personas, ya que no solo no exponen el porqué del ataque, sino que se ayudan de la mentira, difamación y demagogia, para inventarse mentiras y cuestionar su profesionalidad. Ojalá más gente quisiera cuestionarse la raíz de las personas como tú. Pero también va por toda la gente que cuestiona cualquier comportamiento, haciendo que puedan abrirse nuevos caminos.

SER MADRE TRABAJADORA ¿ES UN RETO?

La maternidad y la paternidad son una oportunidad para ver crecer a nuestros hijos, jugar con ellos y también para redescubrirnos a nosotros mismos. Con la llegada de un recién nacido a casa cambiamos nuestro estado de pareja por el de familia, sorprendiéndonos con sentimientos y situaciones nuevas. Algunas de ellas estresantes, sobretodo la del momento de compaginar el cuidado del bebé con el de retomar nuestro tiempo laboral.
Hombre y mujer somos distintos (es evidente) y, por lo tanto, la maternidad y la paternidad también la viviremos de forma diferente, así como la vuelta al trabajo. Las necesidades que tiene el recién nacido hacia la madre son más intensas (sobre todo durante los tres primeros meses de vida y si se establece lactancia materna a demanda) que respecto al padre. En pocas semanas el papá podrá llevar a cabo todos los cuidados del bebé, menos darle el pecho.
Es evidente que compaginar los cuidados del bebé y la vuelta al trabajo, con los derechos legales en torno al permiso de maternidad y paternidad es un auténtico reto, en especial para la madre.
Muchas son las familias que recurren, en el momento de reincorporase al trabajo, a los abuelos o escuelas infantiles. Otras tantas eligen la excedencia laboral por parte de uno de los padres (normalmente la mamá) para ocuparse en primera persona de los hijos y algunas optan por que sea uno de los miembros de la pareja el que aparca o abandona su trabajo.
Querer reincorporarte al trabajo, después de cualquiera de las anteriores opciones, no es tarea fácil. Que levanten las manos las personas que se quedarían atendiendo a sus hijos antes que ir a trabajar… yo la levanto, pero sigo teniendo que lidiar con el gran reto que supone conciliar estos frentes y conseguir ser una madre trabajadora no ausente para mis hijos.
A continuación comparto los testimonios de cinco mujeres (entre los 26 y los 57 años) que explican las dificultades y los retos que les suponen ser madre y no dejar de trabajar. La opinión de estas madres las encontré en un artículo virtual de Alfonso Cardenal, Cadena Ser (8/3/2015) ‘El reto de ser una madre trabajadora’


Para hablar de las dificultades y los retos que supone ser madre y no dejar de trabajar, hemos juntado a cinco mamás de cinco generaciones diferentes para ver, a través de sus experiencias, los paralelismos y las diferencias: Marta (26 años), Blanca (34 años), Celia (44 años), Violeta (51 años) y María José (57 años). Todas ellas son madres y todas son diferentes y han vivido experiencias distintas.

“Nunca pensé en retrasar la maternidad por trabajo”
Marta (26 años)

Marta, la más joven, se quedó embarazada mientras estudiaba pero desde que nació su bebé nunca ha dejado de trabajar salvo los meses de lactancia. Marta nunca pensó en retrasar la maternidad por temas laborales. “Siempre tuve claro que quería ser madre joven y que ya me las apañaría como pudiera para poder trabajar también, aunque no fuese el trabajo de mi vida. Simplemente quería un trabajo que reuniese unas condiciones mínimas para compatibilizar”, explica.

“Mi sueldo ya era muy bajo para reducir la jornada”
Blanca (34 años)



El caso de Blanca es diferente. Quedarse embarazada no entraba en sus planes pero decidió seguir adelante y seguir trabajando, aunque reducirse la jornada no fue una opción. “Mi sueldo ya era muy bajo como para plantearme horas de lactancia o reducciones”, confiesa.
Celia tampoco contaba con ser madre, nunca se lo había planteado, pero cuando decidió que iba a tener un hijo no tuvo en consideración su carrera profesional.

“Intentas buscar trabajos que te permitan estar con tu hija”

Ninguna de estas cinco mujeres pensó en retrasar su maternidad por motivos laborales, las cinco tiraron hacía delante aunque en algunos casos ser madre haya condicionado su trayectoria laboral. “Casi nunca he podido trabajar a jornada completa porque me quita el día a día con mi hija”, explica Marta, que considera que ser madre ha impedido su acceso a puestos superiores que requiriesen más tiempo. “He tenido que conformarme con algo básico sabiendo que valgo para mucho más y no pudiendo pensar en algunos puestos de trabajo que requieren viajar. Mi forma de ser no me deja estar mucho tiempo lejos de mi hija”, añade. “Intentar compaginar tu vida laboral y maternal y es muy difícil”, apunta Blanca. “Es imposible que la maternidad no afecte tu vida profesional, siempre intentas buscar trabajos que te permitan estar con tu hija, es decir, medias jornadas”.

“Los cuidados a mi hija han impedido que pudiera realizar un trabajo continuo”

Marta y Blanca no están solas en esta idea. “Ser madre ha afectado mucho”, apunta Celia. “He pasado de tener una única responsabilidad de la que ocuparme: trabajo, a tener que compaginarla con otra, la maternidad, que demanda mucho tiempo y energía. Hay que encontrar la manera de encajar las dos cosas, si es que quieres mantener ambas, como es mi caso”. Lo mismo le ha pasado a María José. “Los cuidados a mi hija han impedido que pudiera realizar un trabajo continuo”, apunta la administrativa de 57 años. Violeta, en cambio, lamenta que su trabajo haya tenido influencia en la infancia de su hijo.

“Reducir la jornada tiene un efecto negativo”

Estas cinco mujeres han afrontado la maternidad de modo diferente. Algunas de ellas se redujeron la jornada y otras no pudieron o no les fue necesario. Las que sí pidieron reducción de jornada creen que no han sido criticadas por ello, pero Marta sí cree que reducirse la jornada tiene un efecto negativo que conlleva no poder acceder a diferentes puestos de trabajo superiores.

“Es difícil ser de 10 en todo”

El tema del reparto de tareas con el padre también muestra diferencias y paralelismos. “Sí se comparte mucha responsabilidad con tu pareja y en mi casa tengo una que me ayuda mucho, pero siempre recae más peso sobre la mamá que tiene que ser buena mujer, buena mamá y buena ama de casa y es un poco difícil ser de 10 en todo”, explica Marta. Blanca lo tuvo más complicado. Fue madre soltera y aunque hace tres años se casó ha tenido que llevar la crianza de su hija con la ayuda de sus padres, “un pilar fundamental” en su vida a los que ahora se han sumado sus suegros. Celia, en cambio, ha encontrado un equilibrio a la hora de repartir las tareas. “No es algo exacto, vamos ajustando según la disponibilidad de cada uno. Es como cuadrar las agendas de un departamento. En cuanto a la responsabilidad sí que es compartida”, explica. Violeta, de 51 años, no ha tenido ese apoyo del padre. “El peso de criar al niño ha sido cosa mía. Es una realidad”, confiesa. Lo mismo asegura María José. “Yo he llevado el mayor peso de la educación”. Tampoco todas han tenido el mismo tipo de ayuda. Las dos más mayores no han contado con el compromiso de los padres ni con un apoyo regular de los abuelos. Celia ha podido contratar a una persona para atender la casa y los niños. “Es una ayuda que facilita enormemente la conciliación”, aclara. Marta y Blanca, en cambio, señalan a sus padres como una ayuda fundamental.
Qué regalo le piden al Día Internacional de la Mujer. Cosas tan variadas como sencillas. “Que mi hija sea feliz”, apunta una. “Tiempo para mí y para mi familia”, señala otra. “Un trabajo”, desea Violeta. Y Celia apunta a la idea de “que para hablar de conciliación se entreviste también a hombres”. El año que viene hablamos con ellos. Prometido.

UNA MATERNIDAD Y PATERNIDAD PRÓXIMA Y CON APEGO ES POSIBLE.

¿Cuál es tu experiencia como madre trabajadora o padre trabajador?
Nos encantaría escucharte y que compartieras tu vivencia con nosotr@s.

Mónica Ruiz Romero 
Col.16209
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