Bebés y animales

Tener mascotas no es incompatible con la llegada de un bebé a casa, incluso puede aportar beneficios. Al principio el bebé, si es muy pequeño, lo verá como un juguete y tendremos que tener cuidado de que no se dañen mutuamente sin querer, pero a medida que vaya creciendo, la relación entre ellos se estrechará. Es a partir de los cuatro años, más o menos, cuando el niño entiende que su mascota es un ser vivo con el que poder jugar y al que se debe respetar.

Beneficios de la convivencia de bebés con animales: 

  • Las mascotas bien cuidadas y en buenas condiciones favorecen el desarrollo del sistema inmunológico del bebé.
  • Se relaciona la convivencia de los niños y mascotas con una mayor actividad física del niño y menos estrés.
  • Favorece su desarrollo cognitivo y emocional.
  • Los niños aprenden a cuidar del animal y favorece el sentido de responsabiliad.
  • Les ayuda a practicar la comunicación no verbal.
  • Los animales son un estímulo para el juego.


Precauciones a tener en cuenta: 

  • Debemos ir preparando al animal para la llegada del bebé: dejarle oler sus cosas, etc.
  • No es conveniente que duerman en la misma habitación donde dormirá el bebé, especialmente si vais a practicar el colecho, por lo que deberemos ir acostumbrando al animal a su nuevo lugar, para evitar que relacione la llegada del bebé con la salida de la habitación y pueda tener celos.
  • Se debe mantener al animal limpio, desparasitado y vacunado.
  • Cuando el bebé es muy pequeño, no debemos dejarlo solo nunca con el animal porque podría hacerle daño sin pretenderlo.
  • Igualmente, cuando el bebé es más mayor y ya juega con él, debemos estar siempre atentos a que no le haga daño al animal y este reaccione en defensa propia.
  • Debemos enseñar al bebé a no tocar las cosas de la mascota (comedero, bebedero… que procuraremos no tener al alcance del bebé) y a no jugar en su rincón o camita.
  • El sistema inmunológico del bebé está en desarrollo y la higiene de los accesorios de la mascota es fundamental.
  • Debemos enseñar al bebé a no besar y chupar al animal y evitar en lo posible que el animal lama al niño.
  • En caso de enfermedad o infecciones del animal, se debe mantenerlo aislado del bebé hasta que mejore.
  • Debemos lavarle las manos al bebé después de jugar con la mascota y siempre antes de comer.
  • Si el animal es muy nervioso / ansioso, convendría reeducarle para contenerse con el bebé.

En el caso de adoptar a un animal habiendo un bebé o niño en casa, es importante también: 

  • Atender a la raza y el carácter del animal que va a estar con el bebé.
  • Los expertos recomiendan que los niños menores de cinco años no tengan como mascota a animales exóticos, roedores, reptiles, erizos, etc.
  • Se debe explicar al niño que una mascota no es un juguete, y que se debe respetar su espacio, su sueño, comida, etc.

Siguiendo estas precauciones básicas, los beneficios y satisfacciones que reporta un animal en casa son incalculables!

Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

Deja un comentario